Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Esclavitud médica o la norma de actuación del SERMAS con los profesionales

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Punto de vista

En uno de sus últimos semanales, la Revista Madrileña de Medicina, editada por el sindicato AMYTS, publicaba el siguiente comentario de uno de sus dirigentes en el que, ante una situación vivida en su hospital, pone de manifiesto cómo se practica actualmente el esclavismo con los médicos del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS).

Todas las semanas intento pasarme por un servicio de mi hospital para conocer de primera mano las vivencias, preocupaciones y problemas de mis compañeros. Me gustaría poder estar más cerca todavía y que esas visitas fueran diarias, pero mis reducidas horas sindicales no dan más de sí y desvincularme de mis obligaciones asistenciales y quirúrgicas restaría valor a mi cercanía laboral.

La semana pasada me dejó muy preocupado la visita al servicio de Medicina Interna del hospital 12 de Octubre. Me comunicaron una situación que, lejos de ser desconocida, cada vez se utiliza más. Consiste en usar dinero de proyectos de investigación para liberar parcialmente a un facultativo con plaza fija de sus actividades asistenciales, contratando a otro en su lugar. Esto, que suena muy bonito, se ha convertido en una forma de subcontratar a muchos especialistas pagándoles como una jornada parcial, pero haciéndoles trabajar a jornada completa. A muchos de estos médicos se les sugiere que, si “trabajan mucho” y son muy “dóciles”, se les premiará en un futuro cercano con nuevos contratos similares; y que quizás, y solo quizás, si son “muy buenos chicos” y hacen lo que se les ordena “con una sonrisa y sin rechistar”, a largo plazo puede que consigan ¡hasta un contrato a tiempo completo! “Si quieres trabajar es lo que hay”, me comentan
Oferta y demanda
Hacer trabajar a alguien el doble de tiempo por la mitad del salario, aprovechándose de la situación económica coyuntural, no es liberalismo económico, es esclavitud
Desgraciadamente, como existe mucha precariedad laboral, la oferta laboral en ciertas especialidades (Medicina Interna, Neurología, Digestivo, y muchas más) es muy amplia y la demanda escasa. Esto hace que, aunque el SERMAS les pagara todavía menos, seguiría encontrando especialistas que trabajaran en esa lamentable situación. Los médicos sienten la dicotomía de que, aun sabiéndose explotados, se saben afortunados de ser los elegidos para poder trabajar. Están temerosos de perder lo poco que tienen, pero esperanzados en una vaga promesa de renovación laboral.

Lo peor es que es la misma Administración la que sigue promocionando esta explotación. La Administración, que sería la que debería dar ejemplo aplicando las leyes laborales que elabora, es la primera en saltárselas.
Esclavitud rentable
Fogel y North, premios nobeles de economía y padres de la denominada “Nueva Historia Económica”, demostraron a finales del siglo XX, mediante la aplicación de cálculos matemáticos que, en contra de la hasta entonces opinión mayoritaria de la comunidad científica, la esclavitud fue históricamente rentable económicamente para los países que la aplicaban. Por eso se utilizó masivamente durante siglos. Si jurídicamente se abolió, no fue por falta de rentabilidad económica, sino por inmoralidad.

La esclavitud fue rentable. Y lo peor, lo sigue siendo.

Hacer trabajar a alguien el doble de tiempo por la mitad del salario, aprovechándose de la situación económica coyuntural, no es liberalismo económico, es esclavitud. El esclavo de antaño “cobraba” en especie en forma de alimentos que comer y techo donde cobijarse. El esclavo moderno cobra en dinero, pero la situación de fondo es la misma. Con lo que se gana a media jornada, poco más que alimentos y techo se puede pagar. Con la Administración Pública controlando más del 80% de la práctica médica, tampoco hay muchas opciones de escapar. El látigo “físico” ha pasado a ser coercitivo, pero sigue siendo un látigo ¿Hace falta voluntad política para obligar a los gerentes y directivos de los hospitales a tener moralidad y acabar con esta práctica?