Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Epidemiología de los trastornos mentales en la infancia y en la adolescencia

Guardar

Las enfermedades mentales aparecen a edades cada vez más tempranas

El 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, cada vez más importante en la sociedad actual. Las enfermedades mentales están muy presentes y aparecen a edades cada vez más tempranas. A finales de septiembre en el Reino Unido se publicaron unas estadísticas  donde se ponía de manifiesto que el 24 por ciento de las niñas y el 9 por ciento de los niños de 14 años tienen síntomas elevados de depresión.

Los trastornos en niños y adolescentes tienen una prevalencia elevada en la sociedad actual. El ritmo de la vida, horarios intensivos de trabajo de los padres, situaciones económicas desfavorables, cambios en las estructuras familiares, situaciones de conflicto en dicho medio, problemas de relación social, dificultades de rendimiento escolar, hiperestimulación a través de redes sociales, etc., hacen que los menores sean más vulnerables a sufrir un trastorno mental.
Prevalencia de trastornos mentales en niños y adolescentes
La probabilidad de que un niño o adolescente presente un problema relacionado con la salud mental oscila entre un 15-25%
La prevalencia de los trastornos mentales en niños y en adolescentes es variable en función de los estudios analizados dadas las diferencias metodológicas entre los diferentes investigadores, las diferencias culturales y que en la mayoría de los mismos se tiende a unificar prevalencias en niños y adolescentes. La probabilidad de que un niño o adolescente presente un problema relacionado con la salud mental oscila entre un 15-25%.

En la mayoría de las investigaciones coinciden en la importancia a la prevención y diagnóstico precoz de dichos trastornos en la edad infanto-juvenil para establecer un adecuado tratamiento que evite en lo posible, la persistencia del problema en la edad adulta.

Para el diagnóstico, podemos diferenciar en la conducta infantil entre los trastornos externalizantes, que se refieren a los problemas de ajuste ambiental que se manifiestan en comportamientos de inhibición, inquietud, evitación, timidez, etc., y los trastornos internalizantes, que tienen que ver con las alteraciones del control de los comportamientos tales como la agresión, impulsividad, rasgos negativistas-desafiantes, hiperactividad y problemas de conducta disocial.

Otros trastornos que pueden aparecer en la adolescencia son las psicosis, el abuso de sustancias y los trastornos del comportamiento alimentario.
Motivos más frecuentes de ingreso
En un alto grado de casos, estar alerta y vislumbrar determinadas actitudes consigue disminuir el riesgo de aparición de una enfermedad mental en adolescentes
En una unidad de psiquiatría Infanto-Juvenil, en nuestro caso adolescentes con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años de la clínica Nuestra Señora de La Paz, los motivos de ingreso más frecuentes son: los trastornos de conducta, los trastornos ansioso-depresivos y las ideas de muerte, autolesiones o intento de suicidio. En muchos casos, la forma de presentación es un episodio de agitación. En todos los pacientes es necesario descartar un consumo de tóxicos. En cualquier caso, estos problemas no suelen aparecer de forma espontánea, sino que llevaban tiempo fraguándose.

Por lo anteriormente expuesto y dada la importancia del abordaje precoz de los trastornos mentales en la infancia y adolescencia, se aconseja consultar con su pediatra o médico de atención primaria, quienes orientarán a la familia sobre el seguimiento más conveniente para su hijo. En el caso que sea derivado a un servicio de salud mental, se decidirá tras una evaluación adecuada, la necesidad de un tratamiento ambulatorio (psiquiatría, psicología o ambas) y, en casos más graves, hospital de día, centro educativo terapéutico, hospitalización psiquiátrica breve o unidad de media estancia.

En el caso de las familias, cuyo apoyo y seguimiento forman parte fundamental del abordaje psicoterapéutico del niño y del adolescente, se valorará si necesitan un apoyo extra para corregir las dificultades o deficiencias que se produzcan a nivel familiar por parte de los dispositivos de servicios sociales de apoyo a las familias.

La experiencia que tenemos desde la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, nos hace constatar la importancia de la prevención, ya que en un alto grado de casos estar alerta y vislumbrar determinadas actitudes consigue, sin duda, disminuir el riesgo de aparición de una enfermedad mental en adolescentes.