Juan Pablo Núñez

Punto de vista

El que hace un dron hace un avión

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Apuntes de un boticario

Lo que transcribo a continuación es algo que leí hace días y que no me dejó el más mínimo poso mental, pues me pareció el anuncio de una nueva película de ciencia ficción, con nuevos artefactos. Film que deja Robocop a la altura del guardia de la Puerta Real. Investigadores del MIT han desarrollado un sistema sintetizador de fármacos, compacto y portátil, capaz de fabricar medicamentos que puede ser reconfigurado para producir una variedad importante de medicamentos muy demandados. De igual manera que un generador de emergencia suministra electricidad para manejar un corte de energía, este sistema podría comercializarse “rápidamente” para producir medicamentos necesarios capaces de cubrir necesidades en casos de brotes repentinos, una enfermedad inesperada o para evitar una escasez de medicamentos causada por el cierre de una planta de fabricación.Esto es como la copia de seguridad de emergencia para la fabricación de productos farmacéuticos, asegura un profesor del MIT en el Departamento de Ingeniería Química, que agrega: "El objetivo no es reemplazar la fabricación tradicional; es proporcionar una alternativa para estas situaciones especiales”. “Este sistema, sigue diciendo, también podría utilizarse para producir pequeñas cantidades de medicamentos necesarios para los ensayos clínicos o para tratar enfermedades raras”..Los ingredientes farmacéuticos activos se sintetizan en las plantas de fabricación de productos químicos y luego se envían a otros sitios para convertirse en una “forma” que se pueda dar a los pacientes, tales como comprimidos, soluciones de fármacos o suspensiones. Este sistema ofrece poca flexibilidad para responder a los aumentos repentinos de la demanda. Con este sintetizador de fármacos ya se podrían fabricar antihistamínicos, antidepresivos o anestésicos, como Prozac o diazepam, de manera ágil y rápida”. 
Tan imaginativo como sensacionalista
Hasta aquí lo leído que me pareció, como ya he escrito, algo tan imaginativo como sensacionalista, pero lo de que “la realidad supera a la ficción” se me puso de manifiesto, al igual que los vellos de punta, cuando a los pocos días de tan curiosa noticia viene a mis ojos otra que dice tal que así:

“La Guardia Civil detuvo en Sevilla a un hombre de 32 años que había creado en su domicilio un laboratorio artesanal donde fabricaba productos farmacológicos contra la obesidad y la disfunción eréctil y los vendía en España y Portugal. El hombre almacenaba importantes cantidades de sustancias farmacológicas prohibidas y excipientes, así como útiles y maquinaria para la elaboración de los medicamentos. Las investigaciones se iniciaron en abril tras tener conocimiento la Guardia Civil de que las autoridades aduaneras del aeropuerto de Lieja (Bélgica) habían intervenido 1.086 gramos de sibutramina, procedentes de un envío del continente asiático, en tránsito en dicho país y con destino a España. La aprehensión puso al descubierto la importación ilegal de sustancias prohibidas encubiertas bajo una falsa declaración. El destinatario de los envíos resultó ser el mismo que el remitente que había enviado más de 800 paquetes en los tres últimos años a destinos de España y Portugal. Por otro lado, se pudo determinar la adquisición a empresas españolas de elementos (botes, etiquetas, cartonajes..) y sustancias químicas tales como cafeína, lactosa, feniletilamina, benzocaína, acido bórico, lidocaína y acetona, vinculadas a la elaboración de algún tipo de preparado, lo que hacía patente la probable elaboración de algún producto con consideración legal de medicamento.

Además, los investigadores detectaron en varias páginas web, especialmente en foros, publicidad de diferentes productos, con distintas denominaciones, destinados al tratamiento de la obesidad y de la disfunción eréctil, relacionados con la misma persona. Cuando los investigadores entraron en la vivienda encontraron un laboratorio artesanal clandestino con maquinaria (encapsuladora, envasadora-contadora de comprimidos y cápsulas, compactadora, mezcladora) y útiles (balanzas de precisión, balanza electrónica, probetas, tamizadores, vasos medidores) donde se confeccionaban y envasaban los falsos medicamentos. Una de las máquinas había sido construida por el detenido a través de tutoriales de Internet”.

Algo increíble
¡Increíble!. Un autodidacta que ha sido capaz, (créanlo pues he confirmado la noticia con un inspector del caso amigo), hasta de fabricar una máquina cortadora de pastillas exactamente igual que una comercial, siguiendo tan solo las instrucciones en vídeos de Internet. La verdad, me dice mi amigo el policía, es que, cuando se tiene en la mano el producto final, no puede creerse que haya sido elaborado en la habitación de una casa y totalmente de forma artesanal.Yo estoy atónito pues con esto me pasa como creo que a la mayoría de mis compatriotas. Lo lejano lo ponemos en duda y, por tanto, nos afecta nada o muy poco. También, en el aspecto afectivo, la distancia atenúa los sentimientos. Si se trata de una desgracia nos apena más el accidente de moto del joven hijo del vecino que las miles de víctimas de unas inundaciones en la India.Que un japonés haya inventado la paella sin arroz lo comentamos con el dueño del bar y nos reímos. Por el contrario, le damos veracidad admirativa al bodeguero jerezano que ha eliminado las histaminas de sus caldos para de esta forma evitar la resaca. Tan es así que nos venimos arriba y le decimos al camarero: “¡Niño llena!”
Digno de análisis
Pero lo sucedido en Sevilla, y en mi caso por doble alusión, ya que soy farmacéutico y sevillano, es digno de analizar.Señores, ¿no se está fomentando entre la juventud española que tenga iniciativa, que no aspiren todos a estudiar una carrerita universitaria y luego hacerse funcionarios?.Pues apoyemos a jóvenes como el de la noticia animándolos a que sigan inventando, manden a Unamuno a hacer puñetas, se hagan autónomos y emprendedores para que en lugar de emigrar a Houston se queden en el semisótano de casa de sus padres sin que sean criticados por la sociedad como niños de papá no emancipados sino, por el contrario, capaces de comprarles a sus padres el chalé entero, un apartamento en la playa y tres coches.Evidentemente, como boticario y usuario, estoy mostrando el lado amable del asunto, lo que no quita que el tema sea preocupante ya que los avances tecnológicos tienen siempre dos caras. El joven que monta una “industria farmacéutica” en su casa también puede fabricar otras cosas, y de hecho ya lo están haciendo, que sirvan, no para, de una forma heterodoxa, aliviar los males, sino para producirlos.No es lo mismo que la madre del sevillano le diga: “Antoñito, hijo, ¿me has terminado ya el ibuprofeno?, que Sadiq le diga al vástago: “¿Le queda mucho a la bomba?.Sin olvidar la reciente Operación Pangea, contra el comercio ilegal de medicamentos “on-line”, que ha dado lugar a la incautación de 12,2 fármacos falsificados.Lo escrito es mi modesto aviso a boticarios y usuarios, navegantes de redes que, entre pez y pez, a veces, contiene “morralla”