Juan Pablo Núñez

Punto de vista

El 2018, buen año para reformas políticas importantes

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tomas_merina
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con los mejores deseos para el nuevo año

El inicio del nuevo año lleva a nuestro analista político a ofrecer aquellos aspectos fundamentales de 2018 y que, salvo imprevistos, dejará sin resolver los principales problemas que nos afectan.

En el año que comienza, si no se repiten las elecciones en Cataluña, no hay prevista ninguna convocatoria. En el 19 habrá municipales, autonómicas y andaluzas; vascas, gallegas y generales, en el 20, y en el 21, elecciones catalanas.

Un observador podría pensar que el 18 sería buen año para reformas importantes, de aquellas que precisan unos acuerdos entre las fuerzas políticas, que son más complicadas en los años electorales. Nosotros tenemos varias reformas importantes, cada vez más perentorias, para atacar en un año “tranquilo” en el apartado electoral. La financiación de las pensiones, tras haber agotado el fondo de estabilidad (la hucha), es un ejemplo. Otro tema es la educación; es urgente mejorar la formación de nuestros bachilleres y la calidad de la enseñanza universitaria. Las estadísticas internacionales de los estudios PISA y el ranking de Shanghai así lo demuestran de manera reiterada. Otro ejemplo sería la reforma constitucional.
El dolor de la equivocación
Desde que escribo estos comentarios he aprendido lo doloroso que resulta equivocarse, cuando has dejado escrita tu opinión. No obstante, como está en mi naturaleza, voy a vaticinar que no se producirá ninguna de las tres reformas comentadas anteriormente.

Las pensiones se llevarán otra patada hacia delante, bien almibarada de rimbombantes declaraciones para tranquilizar a una población cada vez más escamada. Las universidades continuarán desconectadas del mundo real del trabajo, empeñadas en un modelo de multitud de centros universitarios sin relevancia alguna. La universidad de Oxford, de 1096, figura en el puesto 10º del ranking de Shanghai, la de Salamanca, de 1218, en el puesto 557º.
Reforma constitucional
No se dan las condiciones para la reforma constitucional
Con respecto a la reforma de la constitución, me extenderé un poco. Lo ideal sería que se formara en Cataluña un gobierno leal al ordenamiento jurídico, que permitiera unos meses de tregua para la convocatoria de elecciones generales. Los diferentes partidos explicarían la reforma de la Carta Magna propuesta. Se formaría un gobierno de España y una legislatura constituyente que debería alcanzar, al menos, un pacto sobre la organización territorial. Pero no ocurrirá, porque no se dan dos condiciones imprescindibles: una, un consenso de buena parte del arco parlamentario que, en dos legislaturas consecutivas, deberían aprobar por 2/3 la reforma y, dos, un más que amplio apoyo social para que el referéndum posterior legitime de manera absoluta la reforma propuesta.

En 1978, cuando se aprobó la Constitución, la sociedad española era mucho más homogénea; hoy, con 40 años de experiencia política, la opinión pública tiene muchas más aristas. No se puede olvidar que el mayor fracaso sería una reforma, aprobada en dos legislaturas, que después fuera rechazada, en el referéndum, por una parte significativa de la población. En resumen, la constitución goza de una mala salud de hierro, del hierro de su muy difícil reforma.
El problema catalán
Lo que, en mi opinión, sí ocurrirá en el 18 es que asistiremos al “más difícil todavía”, del mundo circense, en el Parlamento Catalán. Diputados que salen de la cárcel (madrileña) para ir a votar a Barcelona, otros que lo harán telemáticamente por estar huidos de la justicia, páginas y páginas a favor y en contra de que se puede ser presidente de la Generalitat desde la cárcel o desde Bruselas. Unos retorciendo la ley hacia un lado, otros en sentido inverso, como se escurre un trapo. Al final, será presidente un independentista que esté en su plenitud de derechos civiles o habrá nuevas elecciones. Digan lo que digan hasta entonces, no hay otra salida. Es imposible un presidente de una autonomía encarcelado (aunque sea provisional) por rebelión o fugado por el mismo delito.
Más pronunciamientos judiciales
Mientras el mundo se prepara para los vertiginosos cambios que vivimos, los españoles continuamos empeñados en luchar con nuestros demonios familiares
Otro vaticinio, que seguro no fallo, es que habrá sentencias del Tribunal Supremo en el caso Urdangarín y de las tarjetas black. Aquí puede que escuchemos (y leamos), de forma reiterada, aquello de que “la ley es para todos” o “al final se hace justicia”. Son muchas las probabilidades de que Urdangarín y Rato suban al cadalso de entrada en la cárcel, como corderos sacrificados por la causa suprema de la monarquía o del PP.

Los temas de tribunales continuarán con una buena porción de primeras planas: el juicio de los ERE que, con las diferentes declaraciones, asegura buena dinamita para los populares; la sentencia (en primera instancia) del juicio de la Gurtel favorecerá los intereses de PSOE, Podemos y Ciudadanos; nuevamente se hablará del número de martillazos a los discos duros del ordenador de Bárcenas en la sede popular, conoceremos nuevas satrapías de los Pujol, etc.
Los partidos políticos
Los vientos soplarán de forma favorable para Ciudadanos, tras su triunfo en Cataluña. En el PP seguirán jugando la carta de mostrarse como la solución menos mala ante los problemas del país. El problema será que el voto útil (que en las últimas generales les favoreció) en las catalanas se desplazó a Ciudadanos. En la izquierda continuarán su disputa PSOE y Podemos; ambos deberán explicar en el resto de España su posición en Cataluña, especialmente las fuerzas de Iglesias próximas a las tesis de los independentistas.

En 2018 el centro del mundo seguirá girando hacia Asia y el Pacífico. El Atlántico perderá relevancia y la Península Ibérica se colocará cada vez más periférica. La curva de los avances en nanotecnología, biotecnología e inteligencia artificial será cada vez más empinada, cada vez más exponencial. El mundo cada día más hiperconectado, nosotros empantanados en leyes de desconexión. Mientras el mundo se prepara para los vertiginosos cambios que vivimos, los españoles continuamos empeñados en luchar con nuestros demonios familiares.

Feliz año político

PD: Dedicado a los profesores Ortuño y Teruel