Juan Pablo Núñez

Punto de vista

¡De puta madre! O de la apariencia de algunos oficios

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Apuntes de un boticario

El autor recoge dos noticias, la de la inscripción del sindicato OTRAS y la de un joven que ha logrado fortuna a través del SEO, para presentar cómo han evolucionado algunos oficios.El provecto señor, que había desposado con una bellísima jovencita, contestaba a la mordaz pregunta de un conocido:

-“¿No ha reparado usted en que su joven esposa le puede poner los cuernos?”

-“¡Por supuesto!. Pero soy de la opinión que es mejor un bombón para dos que una mierda para uno solo!”

Basta ojear cualquier revista de peluquería de señoras para comprobar las muchas uniones que se producen periódicamente entre ilustres y adinerados viejos con jóvenes, o maduritas muy potables, en las que éstas declaran un flechazo que no se lo cree ni el abuelo de Cupido. Son acuerdos comerciales que han existido y seguirán existiendo. Uno compra con dinero y prestigio, otra vende con juventud y belleza y aquí paz y después gloria porque la sociedad no juzga estos hechos como actos de putería.Es la muestra, convenida socialmente, del ejercicio del oficio más antiguo del mundo. Esto no sólo ocurre en las altas esferas de las revistas de colorines sino en nuestros propios ancestros. ¿Quién puede negar haber tenido en su familia un entronque entre la joven y atractiva pueblerina de humilde extracción social con el orondito y feísimo notario que llegó célibe al pueblo?.Pero como el eufemismo es el refugio de lo políticamente correcto, tan sólo se les llama putas a las que cobran por parciales y en metálico.
Dimisión y cesantía
Hay vidas de puta madre y putas que no son chicas de vida alegre, sino trabajadoras a las que se ignora
Traigo esto a colación después de leer dos recientes noticias que paso a desgranar. La primera es la expresión de una Ministra sobre el que “le han metido un gol por la escuadra” al haber sido legalizado un sindicato llamado OTRAS, acrónimo de Organización de Trabajadoras Sexuales, y el correspondiente cese de una alta mandataria del citado Ministerio, la coherente directora general de Trabajo, doña Concepción Pascual. Cesantía que se ha presentado como dimisión, pues en política los crímenes se suelen hacer pasar por suicidios.¿Su crimen?: Haberse atrevido a adoptar una medida de izquierdas en un Gobierno que pretende hacerse pasar por tal. Puede que Concepción Pascual actuara simplemente por descuido, pero yo prefiero pensar  que ha antepuesto sus ideales de justicia social a la obligada pleitesía del “devocionario feminista”.
Jardín plagado de zarzas
Comprendo que me estoy metiendo en un jardín plagado de zarzas pero no puedo menos que dar mi opinión poniéndome bajo el paraguas protector de un grandísimo escritor que fue Don Manuel Halcón del que leí, siendo yo muy jovencito, un artículo en el que, con su exquisita escritura y humana sensibilidad, relataba que su primer trato carnal fue con una prostituta y cómo a ésta, desde la lejanía del tiempo, le seguía guardando un cariñoso recuerdo pues fue la mujer que, con cierta ternura escribía, le enseñó el sexo por primera vez y de la que no recordaba ni cara ni nombre.Busco esta antiquísima referencia literaria por si se me ve el plumero en mi defensa de esta profesión y alguien se ofende. Por ello tiro del escritor sevillano para que me sirva como primo de Zumosol .También mi padre, un tío liberal en este aspecto, me contaba que allá por los tiempos de la República las putas estaban controladas y reconocidas con un carnet en el que, como “Profesión”, figuraba el eufemismo de “Entrenadoras de pista”.  Este carnet había de ser renovado anualmente tras pasar unas pruebas sanitarias que comprobaban su estado de salubridad luético.Y es aquí donde enfatizo sobre el viejo oficio de puta. No es lo mismo una casa dedicada a ofrecer sexo pagado regida por una “madame bronquítica” (ex-puta) que controla a sus pupilas, e incluso a los chulos que algunas tuvieran, y que además las mima y defiende en forma, valga el ejemplo, de no atender clientes más allá del horario establecido, (¿recuerdan la escena de José Sacristán y Concha Velasco en la película “La Colmena”?), que los clubs de carreteras regidos por auténticos mafiosos que manejan el negocio más abyecto que haber pueda cual es el de la “trata de blancas”, extensivo a esas terroríficas  visiones de las pobres trabajadores del sexo deambulando, haga frío o calor, por arcenes y polígonos industriales.
Posicionamiento en buscadores
La segunda noticia hace referencia a un “trabajo” algo más moderno. Habla de un oficio que atiende por SEO. (“¿Qué coño es SEO, maestro?”) . Es un acrónimo inglés  que, traducido al español, significa: “Posicionamiento en buscadores”. (“¿Y eso pué sé?”), me sigue diciendo el castizo.Pues sí. Se trata, actualizado tecnológicamente, del viejo oficio consistente en colarse para llegar el primero a una taquilla. Esto lo venían haciendo los reventas de entradas para toros y fútbol. Es una “trabajosa” faena para conseguir las mejores localidades y así poder revenderlas “en exclusiva” a un precio superior que las de los “pringaos” o lentos que sólo han conseguido boletos de “baja calidad”. Estos torpes son buscados como segunda opción por los que desean presenciar estos espectáculos a la desesperada.Se les llamaba los “colones” y funcionaban empujando en las colas y liando tal embrollo que favorecía que otro, el auténtico “colón”, alcanzase la meta como líder en solitario. Esta especie ya está en vías de extinción porque todo tipo de espectáculo actual, incluidos conciertos multitudinarios, tiene sus aplicaciones (App,s) para conseguir bien abono o entradas “puntuales” con mucha antelación.
Objetivo conseguido
Pero hablemos del protagonista de la noticia actual. Es un tal  “Pau Ninja” (pseudónimo) que con 23 años trabajaba, hace cuatro, en un almacén de artículos de deporte y que desde esta tierna edad tenía dos grandes objetivos: “ganar suficiente dinero para no tener que trabajar y vivir viajando”. Pues bien, ya lo ha conseguido. Ahora es SEO y gana una cantidad de seis cifras al año, no tiene obligación de acudir a un puesto de trabajo y desde 2016 ha pasado año y medio en el extranjero. “Pau” ha aprendido (adiós Salamanca y Unamuno) todo lo que sabe, y ha aplicado a este éxito laboral sobre webs, con tutoriales gratis y sin moverse de casa. Estas “webes” son las de afiliación que recomiendan productos como cafeteras, monopatines, relojes, pantalones de marca, lo que sea, y tienen enlaces a tiendas online y el señor “Pau Ninja” escogió este apodo porque era un “dominio” que estaba libre.
El oficio que atiende por SEO (“Posicionamiento en buscadores”), se trata, actualizado tecnológicamente, del viejo oficio consistente en colarse para llegar el primero a una taquilla
No olvide mi “inculto” lector que si alguien acaba comprando, “on line”, tras pasar por estas páginas, el autor de la web se lleva una comisión que generalmente va del 3% al 10%. Sin hacer nada más. Y es aquí donde se le apareció a don Pau la vieja picaresca del “colón”, porque la clave del éxito de este “trabajo” no es la calidad de las recomendaciones, sino lograr salir los primeros en Google cuando alguien teclea, por ejemplo, "batidoras baratas".Dice este triunfador: “El mundo del SEO era muy oscuro. La gente que vivía de esto no hablaba. Yo, al principio, me levantaba cada mañana temprano (¡qué meritazo tiene el tío!), me hacía un café y me sentaba en el ordenador: hacía varios post y abría nuevas webs de otros productos. Miraba mi cuenta: 0 euros. Hasta que un día me levanté y había ganado 2,5 euros. Me puse a saltar de alegría por el cuarto", recuerda.Pero para este joven “trabajador” los ingresos pasivos eran solo el primer paso. Su objetivo era poder disfrutar de lo que realmente quería: tiempo y libertad. Ahora acaba, además, de comprarse una “furgoneta” (¿…?) con baño, ducha y cocina para viajar. Su vida es una mezcla peculiar de nuevas tendencias globales vinculadas a Internet. Primero quiere "cumplir su FIRE", movimiento actual que consiste en lograr un millón de dólares antes de los 40 años, invertirlos y vivir frugalmente de rentas en lugares más baratos.Otra tendencia a la que Pau Ninja se acerca es la de los nómadas digitales, que trabajan por Internet desde cualquier lugar del mundo. Apenas trabaja, pero está pendiente de sus negocios desde cualquier café con conexión.
Maravillosa apariencia
Esta vida aparentemente maravillosa tampoco es perfecta. La presunta felicidad permanente puede llegar a agobiar. La vida solo viajera también tiene sus defectos. "Mi ambición era poder levantarme y decir: quiero ir a Thailandia e irme", recuerda Pau Ninja. El sueño lo cumplió, pero fue regular: llegó a Bangkok para quedarse meses por Asia. Pero tal como llegó, compró un billete de vuelta para el día siguiente. Hacía demasiado calor, dice el tío. Un poco menos del que sufre en verano un albañil de Écija, digo yo.O sea que hay vidas de puta madre y putas que no son chicas de vida alegre, sino trabajadoras a las que se ignora y que, como los de puta madre sigan ganando dinero sin salir de casa y realizando sexo con Apps, tendrán que manifestarse no por derechos sindicales sino porque se han quedado sin demanda.Y los boticarios, entre “Amazon” y “Glovo”, tendrán que hacer la calle por aquello de: “Dicen de un sabio que un día …¡La releche!

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