Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Andalucía, la cobaya generosa

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Apuntes de un boticario

Leo varias entrevistas que le hacen al recién reelegido presidente del Real e Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla y Vicepresidente del Consejo General de Colegios, D. Manuel Pérez Fernández. De su lectura saco varias conclusiones en forma de ideas para mis “Apuntes”; una de ellas es la dualidad de opiniones que siempre se produce ante unas elecciones colegiales.

La primera es la de los detractores de una única candidatura; dicen estos: “¡Qué poca ilusión han de tener unos colegiados que no tienen el más mínimo interés en buscar y apoyar a otro candidato porque una única candidatura, con algunos retoques, no deja de ser puro continuismo carente de nuevos impulsos. ¿Dónde está la nueva sangre que nos abra caminos ante unas obsoletas estructuras?” Otra es la que, versus el último entrecomillado, apoya la teoría de que la presentación de varias, supongamos que hablamos de Madrid, (Joaquín Sabina dixit) muestra una desunión que ratifica la división reinante.
En los catorce años que lleva encabezando el estamento sevillano, el reelegido presidente del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla ha tenido que enfrentarse a toros pertenecientes a la misma ganadería pero con pelajes, bravuras y castas de un complicado abanico político.
Por lo que respecta al reelegido, virtualmente, Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, al que pertenezco, me mojo y manifiesto que, en los catorce años que lleva encabezando el estamento sevillano, ha tenido que enfrentarse a toros pertenecientes a la misma ganadería pero con pelajes, bravuras y castas de un complicado abanico político. Mi opinión, y pido disculpas por el símil taurino, es que la Junta que ha presidido durante 14 años ha lidiado con mucha dignidad los enormes derrotes que la res administrativa andaluza ha pegado a nuestra noble muleta, no sólo sevillana, sino andaluza.

Escribo esta colaboración el día en el que se está votando para elegir una candidatura entre las tres presentadas en el querido Colegio de Farmacéuticos de Madrid. Digo querido porque en las tres, amén de la caída en combate de Alexia Larios, hay grandes amigos y compañeros. “In péctore”, revistiéndome de Pontífice, he tenido voz interior, que no voto, para declinarme mentalmente por las ideas y programas, que no nombres, que me han parecido más coherentes y en la línea de mi modesta ideología como farmacéutico de a pie.

Pero volviendo a lo de las ideas promovidas por la entrevista de la que hablo al principio, no puedo menos que volver a mi colegio y a mi querida tierra andaluza. La piel de toro española está troceada en 17 pellejos que sólo dan para elaborar, lejos de lo que podía ser una alfombra palaciega, dos o tres borceguíes.

Las botitas que nos corresponden a los andaluces han sido las primeras que ha utilizado la administración sanitaria para hacer ensayos y comprobar si el bebé farmacéutico andaba bien con ellas o le salían ampollas. Somos las cobayas para los ensayos clínicos que la sanidad española, “delegada” en sus autonomías, ejecuta (va sin segundas) en los trocitos autonómicos antes reseñados.

Los genéricos, las farmacias rurales y sus concursos de duración infinita por el conocido procedimiento de la mala legislación y los recursos, las Alternativas Terapéuticas Equivalentes (ATEs), la salida del circuito boticario de las Denominaciones Hospitalarias (DH) y las tristemente famosas subastas de medicamentos han puesto la soga al cuello de la mayoría de Farmacias andaluzas haciendo inviable la subsistencia de las boticas de Viabilidad Económica Comprometida (VEC), que no sólo están ahogando a los establecimientos sanitarios rurales, sino a las farmacias urbanas que hasta ahora mal que bien subsistían, porque estas VEC emplazadas en ciudades, son las grandes desconocidas que sólo tienen a su favor la posibilidad de solicitar un traslado. Esto último, fácil de decir, lleva implícito unos gastos extraordinarios que en las circunstancias del que está con el agua al cuello, el solicitante forzoso, puede llevarlo a la consunción en forma de desistir pidiendo concurso de acreedores o cerrando.
En Andalucía, concretamente es Sevilla su capital, se generó algo tan importante como la receta electrónica, gestada desde una Farmacia piloto ubicada en una barriada periférica y conflictiva de la capital hispalense
Pero volviendo a la cobaya andaluza. ¿Qué ha hecho esta región ante los negativos envites de la Administración autonómica?. Los que ven todo desde una posición pasivamente destructiva lanzando dardos sobre la diana de sus dirigentes quieren demostrar un servil acatamiento por parte de nuestros dirigentes. Los que no opinamos de forma tan radical y queremos aportar nuestro granito de arena, en forma de escritura, recordamos que en Andalucía, concretamente es Sevilla su capital, se generó algo tan importante como la receta electrónica gestada desde una Farmacia piloto ubicada en una barriada periférica y conflictiva de la capital hispalense.

Esta gestación hecha realidad ha revolucionado el panorama sanitario español, ya que no en balde lo que se inició en estas entrañables tierras del sur ya constituye una realidad en todo el panorama andaluz y español. Además gratis. También en el Colegio Farmacéutico de Sevilla se generó lo que hoy es una realidad de ámbito internacional: la creación de la Federación de Enfermedades Raras y Medicamentos Huérfanos, de la que nos hacíamos eco en el anterior “Apuntes” y que no sólo ha sido un ensayo, como hace la Administración con nosotros, sino una realidad confirmada con la celebración bienal de un Congreso Internacional foro de los afectados por esta terrible circunstancia y donde acuden figuras científicas y representantes de la industria farmacéutica que, gracias a esta iniciativa, ha tomado conciencia de lo importante que es invertir en I+D para patologías mínimas en cuanto a porcentaje, sin mirar el beneficio económico que esta actitud conlleva.

En resumidas cuentas, Andalucía ha hecho realidad los versos del poeta cubano José Martí: “Cultivo una rosa blanca/en Junio como en Enero/para el amigo sincero/que me da su mano franca/ y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo/cardos ni ortigas cultivo/cultivo la rosa blanca”