Cara Juan Gervas

El mirador

Temerás a los copagos (y a quienes los impongan en vano)

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud

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Más que contribuir la racionalidad en el uso del sistema sanitario, el copago (a juicio de nuestro comentarista) lo dificulta a quienes más lo necesitan y se convierte en el parapeto de una mala gestión, cuando no es una justificación de los fraudes a los que están sometidos el sistema sanitario y la sociedad.

Dicen los economistas que no hay nada gratis. Hasta tal punto lo creen que lo llevan como divisa en una de las bitácoras ("blogs") más populares de ese mundillo de economistas que tanto influye en los políticos, el de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada)

http://www.fedeablogs.net/economia/

En dicha bitácora publicaron, por ejemplo, una excelente serie de informes (girados suavemente hacia la derecha) sobre la privatización del sistema sanitario español en el que ha colaborado lo más granado de la economía de la salud en España

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27213

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27263

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27389

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27591

http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27749

Los profesionales sanitarios casi pensamos lo contrario que los economistas: todo debería ser gratis. Ya se sabe, "gratis en el punto del servicio". Gratis cuando hay necesidad. Gratis, vaya, lo que entienden los médicos por gratis.

En realidad tienen razón los economistas, y no hay nada gratis. Los servicios pueden ser gratis en el punto del servicio, o ser gratis para los que los precisan, pero al final alguien paga, alguien aporta dinero y tiempo para que dichos servicios estén disponibles. Por eso en la sanidad pública el paciente es el dueño, porque es el que paga; es decir, el que sostiene con sus impuestos el sistema. En la sanidad privada pasa lo mismo, pues el paciente desembolsa su "prima" anual o mensual. En ambas existen "intermediarios" que organizan el sistema y obtienen beneficios (políticos en lo público, si son honrados, y monetarios en lo privado, si gestionan bien). Estos "intermediarios" acaban expropiando a los pacientes, que pasan a ser considerados como beneficiarios, en el propio sentido del término, de beneficiarse del sistema como si no lo pagaran.

¿Cómo hacer sentir que "te beneficias" de algo? Con los copagos.

De los impuestos (y su evasión)

En el sistema público la financiación se logra a partir de los impuestos generales, con lo que se redistribuye la riqueza pues los que ganan más pagan más, y sostienen más los servicios públicos. Lamentablemente, tanto el PSOE como el PP (con ayuda de CiU) han erosionado progresivamente la capacidad recaudatoria de los impuestos directos (los que gravan la riqueza) y simultáneamente han incrementado el "peso" de los impuestos indirectos (los que gravan el consumo). Con ello la carga impositiva se desplaza cada vez más sobre los que menos tienen, pero se ven obligados a consumir bienes y servicios, como agua, gas y electricidad, alimentos, medicamentos, transportes y otros.

El problema en España se complica pues la "economía sumergida" es enorme, en torno al 25%. Este cuarto del total en negro no corresponde al pequeño trapicheo de bienes y servicios, sino mayoritariamente a grandes empresas y a grandes fortunas. Por ejemplo, los técnicos de Hacienda calculan que las grandes empresas son responsables del un fraude fiscal anual en torno a los 43.000 millones de euros (el 72% del total del fraude)

http://www.lavanguardia.com/20110809/54198249312/tecnicos-de-hacienda-calculan-que-las-grandes-empresas-defraudan-mas-de-42-700-millones-al-ano.html

Las grandes fortunas no le van a la zaga, y además se ven premiadas con la "amnistía fiscal" correspondiente para legalizar de vez en cuando tal fraude. Legalmente se habla de "fraude", pero para el español llano se trata de "robo". Sobre todo porque no roban dinero propiamente dicho, sino que a través del dinero roban los recursos necesarios para la prestación de servicios públicos como la sanidad pública. ¿Cómo es posible tal saqueo sistemático, intenso y continuado de las cuentas públicas por parte de esos que siempre se presentan como "caballeros que urgen a los obreros a trabajar más por menos"? (recuérdese a los sucesivos presidentes del Banco de España y de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales y sus declaraciones continuas sobre "más reforma laboral", "menos funcionarios" y "menores salarios").

El saqueo es posible porque existe una alianza entre grandes empresas y fortunas con los banqueros y los políticos, de forma que se permiten los movimientos de capital que facilitan el fraude (robo). En ese movimiento se va quedando dinero en "sobres", como bien demuestran los casos de corrupción del PP, PSOE y CiU, que abarcan un infinito, y van de Madrid y Valencia a Andalucía, pasando por Cataluña y otros recovecos. El hedor de la corrupción política anula los sentidos y no es extraño que se silbe, insulte y escupa a los políticos corruptos. Ellos son al tiempo elementos necesarios e interesados en un fraude que genera inmensas bolsas opacas de dinero negro, que no cabe en sobres sino precisa de paraísos fiscales del estilo de Suiza.

¿Cómo dar "aire" a una sanidad con financiación escasa? Con los copagos.

Del abuso en el uso de los servicios sanitarios

Hay muchas formas de fraude y de corrupción. Pocos profesionales sanitarios son conscientes de que es "robar" el llegar tarde, irse pronto y tomar café mucho café. Estas corruptelas con respecto al tiempo no son vistas como las de los políticos respecto al fraude fiscal y los "sobres". Pero al cabo de año se terminan robando millones de minutos de trabajo, un fraude masivo.

Además del tiempo, cabe el mal uso de los recursos. Y en ello colaboran los "intermediarios". Por ejemplo, con vacunas innecesarias tipo gripe y virus papiloma humano. O autorizando las visitas de delegados farmacéuticos durante el horario laboral. O, en un ejemplo paradigmático, promoviendo el uso de medicamentos innecesarios contra la osteoporosis con guías elaboradas por el propio Ministerio de Sanidad, más el Ministerio de Ciencia, la Generalitad de Cataluña y el Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud

http://rafabravo.wordpress.com/2010/10/20/el-dia-de-la-bestia/

http://vicentebaos.blogspot.com.es/2010/10/el-lio-de-la-osteoporosis-y-una-guia.html

¿Qué decir de las tablas de riesgo cardiovascular, promovidas a tablas de decisión por profesionales e intermediarios? ¿Y del uso masivo de antibióticos hasta convertirnos en la reserva de resistencias de Occidente? ¿Y los programas y campañas de cribado del cáncer sin fundamento científico, de próstata a cuello de útero, pasando por mama, piel melanoma y colon? Todo ello gasto en exceso que genera daños, y que podemos calcular que supone el tercio del total del gasto sanitario

http://equipocesca.org/rebajas-sanitarias-racionales-en-tiempos-de-crisis-economica/

Por supuesto, los profesionales e "intermediarios" trabajan inútil y febrilmente sobre una población que no es "inocente". Se vende bien el mito de la juventud eterna porque entronca con profundos deseos de evitar todo mal y todo daño, de olvidar para siempre la enfermedad y de desterrar la muerte. Los estudios demuestran, además, que el gasto se concentra en personas, problemas de salud y momentos específicos. Así, el 50% del gasto sanitario depende del 5% de los pacientes, y la mitad del gasto se suele efectuar en los días previos a la muerte. En parte ello se justifica y en parte es injustificable. Así, hay pacientes "okupas" que "okupan" el sistema porque saben manejarse en sus aguas turbulentas y no dejan hueco para que lo empleen quienes más lo precisan. Hay profesionales encantados con esta "okupación", pues de facto disminuye su carga de trabajo (citas y recitas innecesarias para hipertensión, diabetes, obesidad y EPOC, para el "niño sano", para "revisiones al cabo del año" de cánceres y de dolores de espalda, etc).

Con tanta "inocencia" (tipo empresarios que defraudan, los banqueros que se enriquecen con movimientos anómalos de capital y los políticos que se corrompen) muchos profesionales sanitarios y pacientes también dificultan el uso racional del sistema sanitario.

¿Cómo poner orden en el caos de la prestación y del uso sanitario? Con los copagos.

El uso en vano de los copagos

El uso irracional de los copagos beneficia a los sanos y ricos. Son irracionales los copagos iguales para todos, los copagos que no fomentan el uso de los servicios necesarios, los que no discriminan por efectividad y los que no tienen en cuenta la renta. Estos copagos son irracionales pues "castigan" a los que precisan los servicios y no estimulan a la prestación de los servicios necesarios y eficientes. Buen ejemplo de estos copagos irracionales es el euro por receta, de CiU y del PP. Receta que en España es, además, un simple cheque por envase, no una receta propiamente dicha. Euro por receta que se convierte, además, en "pago con re-embolso" pues se re-embolsa el dinero a los pacientes de renta baja, pero después de haberlo adelantado, y en mucho.

Hay que temer a estos copagos y a quienes los introducen. No es extraño que por ello se les silbe, insulte y escupa más. No es extraño porque los copagos pueden llevar a impedir el uso racional de los servicios de forma que los pacientes que más los necesiten retrasen la búsqueda de atención profesional sanitaria y al final terminen utilizando más los servicios de urgencia y sean hospitalizados con más frecuencia (y mueran más). Los economistas hablan de "elasticidad cruzada" pues las trabas para un consumo llevan a cambios en el consumo de otros servicios relacionados

https://sites.google.com/site/quientemealcopago/

Juan GérvasPor ello los copagos deberían ser menores hasta ser nulos cuanto más grave y enfermo esté el paciente y más necesario y eficaz sea el tratamiento. En este sentido es absurdo el euro por receta. Y son absurdos los copagos que no promueven el mejor uso del sistema sanitario.

De hecho, sabemos que un sistema sanitario produce más y mejor salud a un coste socialmente razonable cuando 1/ ofrece cobertura universal, con regulación pública, 2/ distribuye los recursos equitativamente (rural-urbano, zonas pobres-ricas), 3/ provee servicios de amplia variedad, apropiada a las necesidades de la población y de los pacientes y 4/ tiene bajos o nulos copagos

http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/eop/S0213-9111(11)00387-6.pdf

Hay que temer al copago y a quienes los emplean en vano.

Generalmente cubren con ello graves deficiencias sociales, como el fraude fiscal, la corrupción, el uso innecesario de medicamentos y recursos sanitarios, y el abuso por médicos y pacientes que "okupan" el sistema sanitario. Dichos copagos irracionales llevan rigor al cumplimiento de la Ley de Cuidados Inversos ("se prestan cuidados sanitarios en relación inversa a la necesidad, y esto es más intenso cuando más gira a lo privado el sistema sanitario"). "Tú que no puedes" dibujó Goya, llevarás la carga

http://www.museodelprado.es/goya-en-el-prado/obras/ficha/goya/tu-que-no-puedes-1/

y "tú que necesitas no recibirás cuidados, o los re-pagarás", dibujan estos políticos que no saben gestionar (excepto "sobres").

 

Juan Gérvas ([email protected]) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org) [email protected] @JuanGrvas

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