Cara Juan Gervas

El mirador

¡Obesos del mundo, uníos! ¡Contra el estigma y la discriminación!

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud

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El Mirador

Como si de una nueva religión se tratara, la Medicina comienza a ser utilizada por algunos profesionales, instituciones y empresas como creadora de malas conciencias, como en el caso de la obesidad, a fin de que se sigan determinadas consignas o estrategias comerciales.

Moralina y no moral (religiosa)

A lo largo de la historia han sido las religiones las que imponían restricciones al placer individual y grupal. No todas las religiones, desde luego. Por ejemplo, tenemos todavía el recuerdo de las bacanales, en honor a Baco, con su disfrute a todo plan del sexo, el vino y otros placeres posibles. Pero en general los sacerdotes de las distintas religiones han sido y son zelotes preocupados por imponer limitaciones al placer como si no hubiera suficiente sufrimiento en el diario vivir. En concreto, los que pertenecemos a sociedades dominadas por un cristianismo de ultratumba hemos tenido y tenemos que ver la moralina con que se intenta impregnar la vida de sus fieles, y de toda la población. Por supuesto, hay otros cristianos que se preocupan de lo que tienen que preocuparse, como los de la Teología de la Liberación.

Para la cúpula católica de ultratumba, hasta ahora lo clave ha sido el sexo y la reproducción, quizá por su represión personal y por los ocasionales y tolerados excesos pedófilos. Que si el control de la natalidad, que si el uso de condones, que si por delante o por detrás (arriba o abajo), que si la homosexualidad masculina (la femenina les ha preocupado siempre menos, ¿por qué será?), que si los pensamientos impuros, que si el sexo en grupo, que si la prostitución, que si el adulterio, que si la fidelidad perfecta, que si el nudismo, que si la promiscuidad, que si los divorciados, que si el aborto, que si el SIDA como castigo de Dios, que si la pornografía, que si la abstinencia, que si la búsqueda del placer por el placer, etc.

¡Qué poco amor hay en todo ello, qué poca caridad y qué poca paz! En su afán represor se les agria la cara y se vuelven de gesto adusto y de hablar avinagrado. Una pena, porque en los Evangelios hay otras obligaciones y preocupaciones, por ejemplo respecto a los pobres y a la injusticia institucional y hay otra tolerancia, por ejemplo con las putas y con los excluidos en general.

Moralina y no moral (médica)

La moralina del catolicismo de ultratumba y de sus sacerdotes zelotes puede ya poco en la sociedad pues sólo les quedan los rescoldos de una autoridades políticas que no se atreven a modificar el Concordato en España, ni a recortar los privilegios de una casta casposa con la que se igualan. Pero no importa esta debilidad de la represión religiosa, pues ahora la moralina la dispensan por toneladas los médicos clínicos y de salud pública.

Por ejemplo, que si la promiscuidad y las enfermedades de transmisión sexual (con el fantasma del SIDA por bandera) y la promoción de la abstinencia como mejor método para evitar tales enfermedades y el embarazo.

Otro sí, el miedo al sol y a disfrutar del aire libre, del nudismo y de las playas, que el melanoma es cáncer temible.

Más, que si el consumo de marihuana produce daños cerebrales y mentales.

También sobre la importancia de hidratarse con Coca-Cola, de tomar calcio con Puleva, de comer galletas Dinosaurus (especialidad de la Asociación Española de Pediatría).

Por ejemplo, normas sobre si el niño debe o no dormir con los padres, sobre la forma de su cabeza y sobre la mejor pauta para los horarios de la lactancia.

La obesidad afecta fundamentalmente a los pobres de las sociedades ricas

Control del niño sano, del adolescente alegre, del joven casadero, del maduro trabajador y del anciano y de su cuidador. Seguimiento de la embarazada y de toda mujer "que se mueva" por las recomendaciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (y muchas otras).

Y así sin parar; no faltan ejemplos con algunas "suciedades" científicas creadas exprofeso para promover el negocio inyectando miedo y normas. Venden al tiempo el problema que crean con el miedo y el remedio con que hacen negocio. Es el control de la sociedad por los médicos, ahora que nos estamos quitando de encima a los curas ultramontanos.

Esta moralina, además, es pura biología y puro negocio, pues es un enfoque que no responde ni a los problemas reales de la sociedad ni a las necesidades de los pacientes sino a la de los accionistas. Si llega la primavera, lo sabes antes que por las amapolas en las cunetas por los alergólogos diciendo eso de "esta primavera el polen será como nunca". Si llega el verano, por los dermatólogos con su chiringuito del melanoma que aconsejan cremas filtrantes "acreditadas", horas de playa y sombrillas ad hoc. Si llega el otoño, tienes juntos y revueltos, con el negocio de la vacuna de la gripe, a la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Vacunología y a la Sociedad Española de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Es una moralina que pretende medicalizar "hasta el cagar" como bien dice algún exaltado.

La obesidad como problema político

La obesidad depende de la organización de la sociedad.

La obesidad afecta fundamentalmente a los pobres de las sociedades ricas.

Quien come comida basura (chatarra) y quien ingiere bebidas basura (chatarra) es básicamente el pobre.

Quien no consume las calorías que ingiere es el pobre de las sociedades ricas.

Son las industrias de alimentación las responsables de la ingesta de la comida basura (chatarra) con sus promociones de "hidratar" (Coca-Cola y sus refrescos varios, y otras industrias) y de "dieta mediterránea" (McDonald y otras industrias). Es la vida miserable y estresante de los pobres en las sociedades ricas la que provoca la obesidad, a base de comer y beber basura (chatarra).

La obesidad no es un problema médico, ni se resuelve la obesidad con intervenciones sanitarias

Es la geografía urbana que exige largos desplazamientos en vehículos a motor privados y públicos la que determina el tiempo disponible para la vida familiar, para comprar, cocinar y comer la verdadera dieta mediterránea y para disfrutar de la vida. Esta geografía no obedece a un diseño arbitrario, sino a una ideología que promueve el automóvil privado. Son los horarios de los trabajos precarios los que llevan a una vida sedentaria sin tiempo para el deporte, ni siquiera el simple paseo https://www.actasanitaria.com/promocion-de-la-salud-la-sexual-como-ejemplo/

La obesidad no es un problema médico, ni se resuelve la obesidad con intervenciones sanitarias.

Sobran los medicamentos y las "consultas de obesidad", sobra la medicalización de la alimentación, sobran las normas sobre lo mejor y lo peor, sobra el trasladar sobre los hombros de los obesos el problema que genera la ambición de quienes siempre quieren ganar más.

La obesidad no es un problema médico y se asocia a menor mortalidad

Respecto a la obesidad también se ha emprendido una "guerra", otra más. Se vende como una epidemia de efectos deletéreos, como un problema médico y de salud pública. En Méjico, por ejemplo, la epidemia es terrible pues incluso a los niños se le dan bebidas refrescantes "para hidratar". Es un poco como cuando se recomendaba anís (o aguardiente) para que los niños durmieran bien.

Hay una colusión (colusión, no colisión) de intereses entre las industrias alimentarias y de bebidas gaseosas, las industrias del automóvil y otras con las autoridades y responsables políticos para centrar el problema de la obesidad en la biología (genética, "metabolismo", etc) y la autonomía personal (abuso descontrolado, falta de sentido común, búsqueda del placer inmediato, etc). De ello se benefician otras industrias y profesionales, notablemente los que realizan cirugía bariátrica y tienen consultas "de obesidad", las múltiples "suciedades" científicas creadas ad hoc y las farmacéuticas con sus tratamientos (que han provocado cientos de muertes, en el caso del Mediator, el "milagroso" medicamento para la diabetes y la obesidad).

El colmo es que las industrias y corporaciones causantes de "la epidemia de obesidad" se alían con "suciedades científicas" e incluso con la comunidad para "la guerra contra la obesidad", como se ha estudiado bien respecto a la obesidad infantil http://scu.sagepub.com/content/1/2/130.full.pdf+html

Al trasladar la responsabilidad global a título individual, el obeso termina acosado, avergonzado, discriminado, estigmatizado, excluido, hostilizado y marginado.

El obeso es, como poco, un pecador. Un ser rastrero que "se pierde" por la comida y la bebida basura (chatarra), alguien de quien no hay que fiarse, incapaz de controlarse.

El obeso pasa a ser gordo y objeto de burla, chanza y pitorreo. En la escuela el "gordito" es víctima del acoso colectivo que incluye muchas veces incluso a sus profesores. Lo mismo sucede en la adolescencia, juventud, madurez y vejez.

Además, la obesidad se ve como un problema de salud pública, como si los obesos consumieran servicios que no pagan y como si su obesidad pesara sobre toda la sociedad. La cuestión se simplifica sin ciencia y se llega a considerar que el problema es la propia obesidad y que la solución es perder peso. Todo recae sobre el individuo, nada sobre la organización social http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jlme.12003/pdf

 Los estudios demuestran reiteradamente que la obesidad se asocia a menor mortalidad

El gordo termina aceptando su bajo nivel moral y pierde la autoestima. Especialmente la pierde cuando ha hecho intentos varios con su consiguiente fracaso a medio y largo plazo. El obeso niño y adolescente puede llegar a odiarse y a caer en la anorexia y terminar muriendo en casos extremos.

Sin embargo, los estudios demuestran reiteradamente que la obesidad se asocia a menor mortalidad.

Mueren menos las personas con sobrepeso e incluso obesidad grado 1 que las personas de peso "normal". Es decir, un varón de 175 cm y con hasta 90-95 kilogramos morirá más tarde que si tuviera el peso "normal" de 75 kilogramos. Idem con 165 cm y hasta 80-85 kilogramos de peso.

En general, es beneficioso el sobrepeso y la obesidad hasta un IMC (Índice de Masa Corporal) menor de 30 http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1555137

El obeso tiene que reconocerse como gordo feliz, bello y alegre.

La obesidad engrandece a quien la "padece".

Es hora de recuperar la autoestima y de disfrutar de esos "kilos de más".

Es hora de, siendo obeso, comer con prudencia y sin miedo, de gozar de la alimentación y del sexo, de la familia y de los amigos, del trabajo y del descanso.

Es hora de que los gordos se unan y de que rompan las cadenas que les estigmatizan y discriminan.

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