Cara Juan Gervas

El mirador

La medicalización de la muerte. Un libro y un Seminario

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud

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Juan Gérvas
Juan Gérvas

De cara al próximo Seminario de Innovación en Atención Primaria (SIAP) dedicado al final de la vida, el autor reflexiona sobre la muerte desde la perspectiva de que no es un proceso médico

Los cuerpos encuentran la forma de enfermar y de morir

Con el desarrollo social, la educación y la redistribución de la riqueza, y con la mejora de los cuidados sanitarios, ha cambiado la causa de muerte, pero no la muerte (sigue muriendo el 100% de la población). No pueden asustarnos con que algo sea la primera causa de muerte, pues siempre habrá una «causa más frecuente» de muerte. Como dijo Iona Heath, «los cuerpos encuentran la forma de morir».

En palabras de James McCormick: “Curar sólo significa retrasar la muerte pues no confiere inmortalidad. Por mucho que mejore la ciencia médica nunca erradicará ni el sufrimiento, ni el miedo, ni el hecho de la muerte”.

La Medicina no evita el enfermar sino algunas formas de enfermar. Como nos recordó Susan Sontag: “El enfermar es el lado oscuro del vivir, una ciudadanía onerosa. Quien nace tiene doble ciudadanía, en el país de la salud y en el de la enfermedad. Aunque preferimos disfrutar del sano pasaporte, tarde o temprano nos toca, aunque sea temporalmente, el identificarnos como ciudadanos del país del enfermar” [Illness is the night side of life, a more onerous citizenship. Everyone who is born holds dual citizenship, in the kingdom of the well and in the kingdom of the sick. Although we all prefer to use the good passport, sooner or later each of us is obliged, at least for a spell, to identify ourselves as citizens of that other place]   https://www.bmj.com/content/349/bmj.g6123

Morir no es un proceso médico. Morir es cerrar el ciclo de la vida que empezó con la concepción, otro proceso que no es médico. Ciertamente, la Medicina puede ayudar en el comienzo y en el final de la vida, pero de por sí son procesos no médicos sino personales y sociales. Venimos de la nada y a la nada vamos y son muchos los movimientos que buscan emanciparse de la muerte medicalizada para introducir en ese proceso más filosofía, intimidad, espiritualidad, silencios, conversaciones y valores con los que se haya vivido la vida.

La Medicina puede ayudar en el comienzo y en el final de la vida, pero de por sí son procesos no médicos sino personales y sociales

De la aceptación resignada a la lucha encarnizada

Destaca Montse Esquerda en su libro “Hablar de la muerte para vivir y morir mejor”, que frente a la muerte de antiguo, rápida, juvenil y en familia (en el domicilio) hemos logrado la muerte moderna, lenta, en la ancianidad, en el hospital, con muchos años previos de deterioro y de dependencia. La muerte en el hospital, erizada de tubos y conexiones a máquinas, está a punto de convertirse en una imagen popular más terrorífica que la medieval de la  Muerte con su guadaña, o los esqueletos y sus danzas macabras.

La muerte se ha convertido en un tabú, algo que negamos, y sin embargo: «Para morir en paz se requiere una sociedad que sea capaz de mirar cara a cara a la muerte».

Algo estamos haciendo mal, sin duda: “Aunque en el fondo seguimos reconociendo que somos mortales, hoy cuesta mucho más aceptar que el momento final ha llegado. Quizá no seremos tan ilusos como para creer que estamos a las puertas de la inmortalidad biomédica, pero cuesta muchísimo más aceptar que no hay tratamiento efectivo para determinadas enfermedades o estadios del cáncer”    https://www.youtube.com/watch?v=lv_QYmUzlkM   https://theobjective.com/further/sociedad/2021-02-08/montserrat-esquerda-para-morir-en-paz-se-requiere-una-sociedad-que-sea-capaz-de-mirar-cara-a-cara-a-la-muerte/

Hay un tiempo para morir (y para vivir)

“El entusiasmo injustificado por los tratamientos contra el cáncer tiene un coste enorme, financiero y personal (incluyendo muertes relacionadas con el tratamiento y reducción de la calidad de vida) y se relaciona con un mayor riesgo de morir en el hospital que en el hogar”, en palabras de Fiona Godlee, directora del British Medical Journalhttps://www.bmj.com/content/355/bmj.i6027

Se explica así que en España el 25% de los pacientes oncológicos reciba quimioterapia en los últimos 14 días de vida y que en muchos casos se administre quimioterapia hasta la tumba   https://www.actasanitaria.com/opinion/el-mirador/oncologia-sin-limites-quimioterapia-hasta-la-tumba-treat-them-into-the-grave_1487890_102.html

Si no hay un tiempo para morir es porque no hay un tiempo para vivir, y eso explica los cinco arrepentimientos más frecuentes de las personas en situación de morir:

  • 1/ no haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a sí mismos,
  • 2/ haber trabajado demasiado duro,
  • 3/ no haber tenido el valor de expresar los sentimientos,
  • 4/ no haber disfrutado más de familiares y amigos, y
  • 5/ no haber sido más feliz.

De nuevo en palabras de Montse Esquerda, comentando la vida y obra del psiquiatra Viktor Frankl: “La muerte sólo puede causar miedo a quien no sabe encontrar el sentido que le es dado para vivir. Por ello la pregunta sobre el morir es la pregunta sobre el vivir”.

El corolario es "Vivir mejor para morir mejor"   https://www.elplural.com/la-buena-noticia-del-dia/entrevista-pediatra-montserrat-esquerda-muerte_253851102

La muerte no es un proceso médico sino personal y social, por lo que conviene no medicalizarla

Un Seminario

La isla del Lazareto del puerto de Maó (Menorca, España) acogerá el Seminario de Innovación en Atención Primaria que se dedicará a “El Final de la Vida: otras miradas”, sobre la muerte y los cuidados paliativos, en unas jornadas virtuales (debate desde el 1 de septiembre de 2022) y presenciales que se llevarán a cabo el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2022. 

“Faltan datos sobre cómo mueren nuestros pacientes”, “necesitamos saber cóomo podemos mejorar entre todos los cuidados al final de la vida de nuestros pacientes”, “hablar de la muerte sigue siendo un tabú para los profesionales, los pacientes y la sociedad”, “queremos hablar de la eutanasia”, “necesitamos saber cómo acompañar mejor a nuestros pacientes en el duelo”, etc.

El Seminario se dedicará a estudiar casos prácticos y después habrá charlas y debates empezando con Iona Heath, sobre “El arte de morir”.

También:

Una mirada a la vida y la muerte desde la física cuántica

Visión antropológica de la muerte

Palma de Mallorca compasiva. Núcleos compasivos de barrio

Ley de eutanasia en España (y sus Comunidades Autónomas)

El médico como cuidador informal. Cómo afronta el médico el final de la vida

Documentos de voluntades anticipadas. Una experiencia en la consulta de enfermería

Monólogos al final de la vida

Cuidados paliativos en atención primaria. Sí, se puede

Duelo: ¿Qué no hacer en el duelo como profesionales sanitarios?

Duelo perinatal. Experiencia de profesionales y padres en el hospital Mateu Orfila ( Menorca)

Espiritualidad

Planificación de decisiones anticipadas

La muerte vetada: Morir en casa por clases sociales.

https://sites.google.com/view/siapmenorca2022/     https://menorcaaldia.com/2022/04/03/la-muerte-y-sus-cuidados-en-atencion-primaria-en-el-seminario-programado-en-el-lazareto/

Ha cambiado la causa de muerte, pero no la muerte

Expropiación de la muerte

Los individuos y las poblaciones son despojados de sus capacidades y habilidades para convivir y afrontar los problemas, inconvenientes y adversidades vitales y terminan adoptando el punto de vista de los médicos. Así, parecería que el objetivo fuera vivir en una especie de burbuja en la que no hubiera dolor, ni sufrimiento, ni desánimo, ni riesgo, ni envejecimiento, ni por supuesto muerte.

La enfermedad y la muerte se ven como expresión del fracaso de la medicina, como el "pecado mortal" de la religión del culto a la salud. En cierta forma, quien enferma y muere es culpable de su final y se puede hacer un "cálculo de culpabilidad" según los factores de riesgo y el estilo de vida previo.

Pero la cuestión relevante es la calidad de la vida a largo de toda la vida y sobre todo al final de la misma. Los médicos no "salvan vidas" sino "cambian causas de muerte". Así, hay que tener muy presente que quien no muere por infarto de miocardio morirá posteriormente por cáncer o por demencia, o por un accidente. Conviene recordar lo citado de Iona Heath (“al final los cuerpos encuentran la forma de morir”). Y a Petr Skrabanek y James McCormick sobre que la muerte no se burla (por ello negar la muerte es "la falacia de la muerte burlada").   https://edicionesfantasma.com/2022/04/02/el-proceso-medico-que-expropia-la-salud-una-luz-en-la-oscuridad-y-el-oscurantismo-de-la-pandemia

Síntesis

“Nuestra sociedad moderna occidental vive de espaldas a la muerte. En apenas dos generaciones los ritos y símbolos con que antes se acompañaba han desaparecido convirtiendo la muerte en tabú. Aunque creamos que así somos más felices, esta conducta provoca dolor y sufrimiento añadido pues aleja de la sociedad a las personas que viven la experiencia de la muerte y el duelo condenándolas a la soledad, impidiéndoles que encuentren referentes y rituales”. https://www.youtube.com/watch?v=lv_QYmUzlkM   https://theobjective.com/further/sociedad/2021-02-08/montserrat-esquerda-para-morir-en-paz-se-requiere-una-sociedad-que-sea-capaz-de-mirar-cara-a-cara-a-la-muerte/

La muerte no es un proceso médico sino personal y social. Conviene, pues, no medicalizar la muerte sino acompañarla de espiritualidad, de intimidad, de filosofía, de silencios, de conversaciones y de los valores con los que se haya vivido la vida. Si se precisa ayuda médica, que sea respetuosa, no imperativa.

 

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