Cara Juan Gervas

El mirador

Episiotomía como ejemplo del encarnizamiento contra la mujer: cuando las creencias tropiezan con la ciencia

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud

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En su defensa de la mujer frente a los sometimientos sin sentido científico que sufre en la asistencia sanitaria, el autor enjuicia la práctica de la episiotomía.

La mujer como problema

Desde antiguo se ha visto a la mujer como un problema. Bien se expresa en la mayoría de las religiones en las que la mujer es pecadora y causa del pecado. Es decir, la mujer es quien lleva al varón a pecar. Tales religiones tienen una larga letanía que se repite mecánicamente, ahora en voz queda pero antes en alta voz. Por ejemplo: · La mujer es mentirosa. · La mujer es lasciva. · La mujer arrastra al varón a la perdición. · La mujer es mala. · La mujer es peligrosa. · La mujer, la pata quebrada y encerrada. · La mujer es rencorosa. · La mujer es sucia. · La mujer es enemiga de la mujer. · La mujer es tonta. · La mujer no sabe lo que quiere. · La mujer es diabólica. · La mujer es perversa. · La mujer es destructora. · La mujer es malvada. · La mujer emplea sus encantos para seducir y manipular a los varones. · La mujer es débil. · La mujer es siempre inmadura. · La mujer nunca está contenta ni satisfecha. · La mujer es irracional. · La mujer es ambiciosa. · La mujer es dominante.

La mujer es un problema en esta sociedad patriarcal en la que todavía vivimos. No es extraño que el parto también sea un problema, siendo un acto femenino y exclusivo de la mujer.

De cómo el parto se convirtió por definición en patológico

El tamaño de la cabeza del feto humano a término es una exageración. El cuerpo del mismo feto es endeble.

El canal del parto permite la salida del feto, siempre que la cabeza no supere un determinado tamaño.

La evolución ha llevado a mujeres con caderas anchas lo que incrementa el diámetro del canal del parto y facilita el mismo. También ha llevado a un parto en el momento apropiado; es decir, 1/ cuando sus requerimientos metabólicos se satisfacen mejor con la leche materna que con el intercambio placentario y 2/ cuando el tamaño de la cabeza es el máximo para el canal de parto.

En general, el parto en las mujeres es complicado por comparación con los de las hembras de grandes simios. En las primeras dura de media nueve horas, y dos en las segundas. Es el precio que paga la especie humana por andar sobre las extremidades posteriores, por el ortoestatismo y la marcha bípeda que llevan al estrechamiento del canal del parto por la prominencia sacro-lumbar http://www.doctorcasado.es/2011/04/el-embarazo-no-es-una-enfermedad.html

Este parto complicado explica que desde la Prehistoria hayan existido comadronas, mujeres con capacidad para "ayudar" a la mujer parturienta.

A principios del siglo XX, en los años veinte, en Estados Unidos se transformó todo parto en patológico. Fue una decisión que llevó a transformar la Sociedad de Ginecología en la de Ginecología y Obstetricia.

El parto es peligroso además de complicado en algunas situaciones muy específicas, como placenta previa y otras. En general, con una alimentación adecuada e higiene suficiente, el parto puede ser complicado pero no peligroso.

A principios del siglo XX, en los años veinte, en Estados Unidos se transformó todo parto en patológico. Fue una decisión que llevó a transformar la Sociedad de Ginecología en la de Ginecología y Obstetricia. Se logró creando las ideas de que 1/ el parto es un problema y 2/ los especialistas en ginecología y obtetricia tenían la solución, las nuevas técnicas con los forceps y la episiotomía. Se trataba de quitar los partos de las manos de "incompetentes" matronas y médicos generales.

Las nuevas técnicas justificaban la nueva especialización, como tantas veces ha sucedido. Otra cosa es que dichas técnicas incrementaran la salud de la mujer y del niño ya que no estamos hablando de sanidad sino de negocio y de poder.

Ciertamente, la mortalidad materna e infantil era intolerable, pero relacionada principalmente con la pobreza, la desigualdad, la falta de higiene y otros determinantes sociales. Por no hablar de que la medicalización del parto había incrementado la mortalidad por la fiebre puerperal transmitida muchas veces por los propios profesionales.

El parto no era patológico, la situación de la mujer sí.

En Estados Unidos la situación no ha cambiado, el parto no es patológico pero la situación de la mujer sí. Buena prueba es que la mortalidad materna se mantiene en Estados Unidos muy por encima de la de otros países desarrollados hasta el punto de que en las últimas décadas se ha triplicado https://www.actasanitaria.com/la-impactante-y-creciente-mortalidad-materna-en-estados-unidos/

El problema no atañe sólo a las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio sino a la mujer de Estados Unidos en general. Los excesos ginecológicos y obstétricos y las desigualdades sociales tienen tal impacto que las mujeres jóvenes están muriendo antes que sus madres https://www.actasanitaria.com/the-best-health-care-in-the-world-las-mujeres-mueren-mas-jovenes-que-sus-madres-en-estados-unidos/

En síntesis, el parto devino en patológico por definición para justificar la existencia de una especialidad que dominaba unas técnicas. ¿Y la salud de la mujer? Mal, gracias.

¿Qué tiene que ver la episiotomía con Galileo, Copérnico y Newton?

Para cualquiera es obvio que la enorme cabeza del feto pasa a duras penas por el estrecho canal del parto, y que más de una vez desgarra el suelo pélvico de la madre. Lo lógico, pues, es cortar por lo sano en el sentido literal, hacer una episiotomía, ampliar la salida del canal y acelerar el parto al tiempo que se evitan desgarros con cicatrices y lesiones de uretra, recto y de la propia vagina. Es tan obvio que "los puntos" se han convertido en la molestia más molesta del postparto y puerperio. "Los puntos" para reparar la herida quirúrgica que es la episiotomía.

Lamentablemente, es tan obvio que la episiotomía mejore el resultado del parto como que la Tierra sea plana. O que el Sol gire alrededor de la Tierra, y la Tierra sea el centro del Universo. Todo ello es falso. Contraintuitivo pero falso. La Tierra no es plana. El Sol no gira alrededor de la Tierra. La Tierra no es el centro del Universo. La episiotomía no mejora el parto.

De hecho, la episiotomía empeora el resultado del parto.

Pero para demostrarlo hubo que enfrentarse a las creencias científicas, esas que "conviven" con la ciencia y que bien denunció el investigador principal del ensayo clínico canadiense que demostró la peligrosidad de la episiotomía, Michael Klein http://www2.cfpc.ca/local/user/files/%7B47B0B044-E3A8-4420-BCCE-C93681B21BED%7D/epis%20galileo.pdf

Michael Klein, médico de familia, tuvo su primer contacto con partos sin episiotomía en Etiopía, en los sesenta del siglo XX. En el mundo desarrollado los ginecólogos-obstretras habían impuesto su paradigma y el parto se trasladó al hospital y se "mecanizó", con técnicas varias de rutina, incluida la episiotomía.

La episiotomía es epítome del encarnizamiento de ginecólogos-obstretras contra la mujer

El poderoso influjo de los especialistas que se juegan poder y dinero con sus técnicas convenció a la sociedad, a los profesionales (matronas y médicos generales incluidos) y a las mujeres de que la episotomía era segura y una mejor opción ante el "parto salvaje". Sin embargo, en 1984 se publicó el primer ensayo clínico que demostraba la inutilidad y peligrosidad de la episiotomía, en el Reino Unido http://www.bmj.com/content/289/6445/587

Los autores proponían un uso "liberal" de la técnica, pero obtuvieron poco eco en el mundo. El eco lo obtuvo Michael Klein, pero tardó 10 años entre diseñar el estudio y lograr su publicación. Lo relata en un texto que debería ser de obligada lectura en las Escuelas de Enfermería y en las Facultades de Medicina: "Studying episiotomy: when beliefs conflict with science" http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7595267

Naturalmente, tuvo dificultades para lograr la ayuda económica para desarrollar el ensayo clínico y tuvo dificultades para publicar los resultados. Era increíble que la episiotomía provocara más daños que el simple devenir natural. De hecho, la episiotomía se asocia a mayores desgarros, mayores lesiones, mayor daño rectal y uretral, alteraciones del piso pélvico y dispareunia. El remedio es peor que la enfermedad.

La episiotomía es epítome del encarnizamiento de ginecólogos-obstretras contra la mujer. El mismo encarnizamiento que hoy niega el daño de las mamografías de cribado. El encarnizamiento que "castiga" a la mujer por su maldad. Los ginecólogos-obstetras convertidos en los nuevos sacerdotes de una religión que busca poder y dinero.

Para decir todo, hay excepciones entre los ginecólogos-obstetras pero su sociedad, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, es misógina y a-científica como pocas, con sus protocolos de seguimiento de embarazo y parto, cribado mamográfico, cribado del cáncer de cuello de útero, osteoporosis, síndrome premenstrual y todo un catálogo de horrores sin ciencia.

¡Pobres mujeres!

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