Punto de vista reflexión sobre los colegios profesionales

Nuestro reflejo en el espejo

A la vista de las críticas que están surgiendo en torno a la actividad de los colegios profesionales, el autor defiende tanto su necesidad como la de la participación para que sean reflejo real de la sociedad a la que representan.

A tenor de las últimas noticias sobre el Consejo General de Enfermería, Consejo de Enfermería de Castilla-León o Colegio de Enfermería de Pontevedra, son muchas las voces de enfermeras y enfermeros que a través de las redes sociales se manifiestan por unos órganos de representación de la profesión más transparentes y accesibles. Y  hasta aquí no puedo estar más de acuerdo; pero, al mismo tiempo, no dejo de pensar en la similitud de nuestra representación colegial y la representación política, esa que tantas portadas y telediarios ha provocado por el gran desapego en la sociedad española por la clase dirigente.

Hoy estamos conectados con el resto del mundo a través de un móvil con internet, nos sobra la información y en no pocas ocasiones cometemos la torpeza de quedarnos solo con un titular y dejarnos llevar por nuestros prejuicios. “La pena del telediario” ha condenado a muchas personas que luego, en un juicio de verdad, han sido declaradas inocentes, pero ya sufren el estigma de haber sido noticia en la peor hora, la del telediario.

La parte por el todo

Uno de los muchos males de la sociedad española es el tomar la parte por el todo y englobar a todo el mundo en el mismo saco

Pero vayamos al grano. Uno de los muchos males de la sociedad española es el tomar la parte por el todo y englobar a todo el mundo en el mismo saco, el que lo hace bien es igual que el que lo hace mal, se impone el axioma de que todos los políticos son corruptos y, por ende, todos los colegios profesionales son inoperantes y con gestiones poco transparentes, y todo esto sin derecho a réplica.

Ya en mis estudios de Enfermería, en la Universidad, algunos profesores nos hablaban con desdén de la representación colegial, que no servía para nada e, incluso, que no era necesaria la colegiación. Afortunadamente, mi curiosidad me llevó a investigar por mí mismo y me di cuenta de que al menos mi colegio provincial, el de Alicante, funcionaba bien, comunicaba las fechas de las asambleas y convocatorias como marcan sus Estatutos y fomentaba la participación de los colegiados y colegiadas a través de grupos de trabajo, y sigue siendo así a día de hoy. Además, ofrece una gran cantidad de servicios muy útiles que solo hay que querer aprovechar.

Democracia colegial

Los colegios profesionales de Enfermería son tan democráticos como las enfermeras y enfermeros quieren que sean

La democracia llegó a España por el impulso de la sociedad, de los vientos de cambio que empujaban desde arriba de los Pirineos y con ella nos dotamos de órganos de representación e instituciones que no son ni más ni menos que el reflejo de nuestra sociedad, pero que nadie puede negar que son democráticos, ya que actualmente hasta los partidos que pretenden cambiar el sistema político participan activamente de la democracia española. Así, del mismo modo, los colegios profesionales de Enfermería son tan democráticos como las enfermeras y enfermeros quieren que sean, ya que tienen la posibilidad de participar presentando una candidatura alternativa o pedir cuentas en las asambleas que se convocan.

A mi entender, poner en duda sistemáticamente la calidad democrática de los colegios, tacharlos de oscurantistas y, sobre todo, meter a todos en el mismo saco, ayuda igual de poco a nuestra profesión como los casos de corrupción que desgraciadamente hay en nuestra sociedad.

No son pocos los que se creen iluminados por la verdad absoluta y dan lecciones de cómo han de funcionar los colegios, el Consejo y hasta el Ministerio. Desde su trono académico, endogámico para muchos, hablan sobre cualquier tema con infalibilidad dogmática sin mirar su propio reflejo en el espejo.

Recientemente, por casualidad, vi una entrevista a Fernando Fernán Gómez en la que hablaba de la envidia y del desprecio. Para él, la envidia como motivación no era mala y ponía el ejemplo de la envidia por escribir El Quijote, tremenda obra de impacto mundial e indiscutible influencia. Lo malo para este grande de nuestro arte era el desprecio, aquellos que menospreciaban el trabajo de los demás por el mero hecho de que no lo habían hecho ellos.

Ante la vida política o colegial tenemos dos opciones, participar o despreciar: en la participación todos ganamos en mayor o en menor medida; en el desprecio siempre pierden los que viven para criticar.

Francisco Gómez Vitero

Vicepresidente del Colegio de Enfermería de Alicante y profesor asociado de Enfermería Universidad Cardenal Herrera – CEU

1 Comentario

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    (Otro punto de vista)
    ¿O mas bien, opacos espejos?

    Las noticias aparecidas en las últimas semanas sobre las presuntas prácticas ilícitas e inmorales que se podrían estar llevado a cabo en la organización colegial enfermera española, nos debería hacer reflexionar sobre la pertinencia de tales estructuras en la sociedad actual, y particularmente en su, mas que dudoso, papel de representación del principal colectivo sanitario, como, para un servidor, es la Enfermería.
    Totalmente de acuerdo en que hay que ser prudentes en nuestros juicios y valoraciones, hasta que la justicia se pronuncie. Nuestras opiniones y puntos de vista, deben estar avalados por hechos o datos concretos. También desconocemos el alcance de este tipo de supuestas prácticas reprochables, si se limitan al consejo general de Enfermería, a alguno o varios colegios provinciales, o se trata de una forma de actuar generalizada.
    – Juez y parte.
    El opinante anterior se permite emitir una serie de valoraciones desde el punto de vista de alguien que forma parte de una de estas estructuras colegiales. Es normal que defienda tales organizaciones que, realmente, la inmensa mayoría de enfermeras y enfermeros no apoyan, ni se sienten identificados con las mismas. Y no me vale aquello de la vía democrática para acceder a los diferentes cargos de representación. Opino que es indudable que tales vías democráticas están totalmente desvirtuadas, pues han conseguido que la inmensa mayoría de enfermeras “pasen” de tener un mínimo interés por estas instituciones que no sienten como propias, sino como un gravamen administrativo para poder ejercer su profesión. Bajo mi modesto punto de vista, esta es la principal “aportación” de nuestra organización colegial.
    – La democracia es transparencia.
    No comparto en absoluto las formas democráticas que ve el opinante en cuanto al funcionamiento de la organización colegial enfermera. Por supuesto que cada colegio provincial tiene sus propios estatutos, diferentes a los de otros. Pero si que podemos advertir algunos errores que son comunes a todos, o al menos, a la mayoría de las organizaciones provinciales. Me refiero a la lógica, y coherente limitación de los años de permanencia en los puestos de representatividad. En el caso del colegio de Alicante, veo en el artículo 33, apartado 1, de sus estatutos, que tampoco se pone ningún veto a esta práctica tan perniciosa y, para mi, tan antidemocrática.
    Tampoco debe confundirse el opinante anterior con el sentir de las enfermeras y enfermeros españoles. No creo que ninguno de ellos sienta envidia alguna ante quienes ocupan tales cargos representativos. Yo al menos, no conozco ningún caso.
    Me parece poco afortunado que denomine “iluminados” a quienes no piensen, o analicen las cosas como el lo hace. En todo caso, considero que es prudente esperar, para poder hacer un muestreo fidedigno de los, verdaderamente “iluminados”. Estimo que demuestran muy “pocas luces”, hablando de iluminación, aquellas estructuras colegiales (provinciales, regionales, nacional) que no se han pronunciado sobre las prácticas descritas en las informaciones de estos días. No es bueno, que a estas alturas, no hayan negado, si es el caso de falsedad, tales imputaciones que salpican las estructuras colegiales enfermeras a todos los niveles, y por ende, a todas las enfermeras y enfermeros españoles. Todos los presidentes de los colegios provinciales son co-responsables de las actuaciones del presidente del consejo general, pues ellos lo han elegido.
    Y me consta que no soy el único que piensa de esta forma.