Punto de vista Apuntes de un boticario

No “me gustas”

Uno de los aspectos que comportan las comunicaciones con las nuevas tecnologías es la falta de una auténtica valoración pues, como insiste el autor, todo se traduce en un me gusta o no me gusta totalmente despersonalizado.

Hubo un tiempo, y estoy hablando de hace años, en que mi mujer y yo en un fin de semana cualquiera observábamos cómo, en otro velador de la terraza bar donde desayunábamos, se aposentaba una pareja que parecía ser un matrimonio maduro y estable. Ambos estaban enfrascados en la lectura de un periódico del día. Nuestra primera crítica, la de mi mujer y la mía, iba dirigida hacia la incomunicación de la pareja. Otro día, y con la misma escena, tuvimos que tragarnos nuestro prematuro juicio al ver cómo él plegaba su diario lo achicaba con las manos y se lo daba a leer a su pareja.

Durante unos minutos esperaba expectante a que ella terminara el escrito ofrecido y finalizada la escena iniciaban un intenso diálogo, a veces tan compulsivo, que parecía el inicio de una agria discusión.

Desde entonces utilizo una frase “peytoniana” (búsquenlo en Google) que dice: “la pareja que discute la prensa unida permanece unida”.

Compartir vivencias

Un diario suele traer diversas secciones en las que, salvando la política que yo la dejo para los “guasaperos”, aparecen columnas de opinión, noticias de tu ciudad, entrevistas, sucesos, deportes, literatura, cine, teatro y hasta agenda. Es, en definitiva, la historia del mundo escrita día a día.

Si leyendo en compañía de tu pareja le preguntas qué le parece la crítica de “Día de lluvia en Nueva York”, la última película en cartelera de Woody Allen, y te contesta: “Me gusta” y, al hilo del genio Allen, le pides su opinión sobre el movimiento “#/Me Too” y también contesta, aun en sentido contrario: “No me gusta”, usted querido lector, lo lleva claro, está compartiendo vivencias con una persona parca en palabras, sobria, seria y “malage”. Otra cosa, es lo que haga usted con su vida, pero si esta actitud no le gusta hay un adagio cruel, que no todos son capaces de asumir, cual es: “más vale solo que mal acompañado”.

Relación social interactiva

Los mensajes que llegan con contenidos opinables suelen solventarse con el convencional “me gusta” y, si alguien más comprometido lo “Comparte”, obvia, por supuesto, dar una opinión

Pues ahora retráigase al mundo actual y repare cómo en “la gente normal”, como usted, no es consciente que lo que cree vivir, como relación social interactiva, no es otra cosa que las redes sociales limitadas a enviar, reenviar y/o compartir. Observe que en la mayoría de los casos no hay un solo mensaje de creación propia; son sólo “rebotes” que usted “reenvía”, y esto es lo malo, sin ningún comentario de índole personal. Lo que me hace pensar que nunca tiene opinión sobre lo que envía, está pluriempleado, ser un perezoso funcional o bien simplemente un ciezo.

Siendo molesto para los que no actuamos así, lo peor es que a los que consideraba de mi cuerda, son ignaros de que están siendo absorbidos por un círculo diabólico que lo está llevando a la incomunicación personal, cuando, hasta hace poco, ustedes no eran así. Dialogaban. Escribía Castilla del Pino, allá por los años sesenta del pasado siglo, que lo peor de la alienación de la mujer, y lo escribía en aquella época, era su “ignorancia” sobre la pérdida de identidad que sufría.

Los mensajes que llegan con contenidos opinables suelen solventarse con el convencional “me gusta” y, si alguien más comprometido lo “Comparte”, obvia, por supuesto, dar una opinión.

Y como sé de mi injustificada fama de retrógrado tecnológico voy a intentar explicarme.

Calidad y cantidad

De siempre han ido de la mano, ante cualquier valoración científica o social,  dos conceptos inseparables: la calidad y la cantidad. Si yo fuera un “influencer” con más de un millón de “me gusta” sin saber quiénes, en general o en concreto, son los “gustosos”, no sabría a qué carta quedarme. Fuera parte, que dicen en Cádiz, ingresos colaterales por publicidad que llevaría mi administrador, no estaría muy seguro a qué es debida mi supuesta valía.

Supongamos que la guapa “youtubera” sólo recibe en un mes, algo utópico, cien “me gusta” pero uno de ellos, verdadero y confirmado, es de George Clooney. ¿Vale más la cantidad o la calidad?. Pregunto.

Me comentaba un paciente haber recibido, tras una larga hospitalización, un correo electrónico para que valorase el trato que había recibido en el citado hospital.

-“Para contestar sólo me encuentro números, Don Pedro. ¿Cómo valorar el trato de recepción con un 10 o con un 0 si hubo de todo como en la viña del Señor? No existe ni siquiera un “depende”. Pero lo peor es que en un apartado de sugerencias me dejaron escribir y destaqué el trato magnífico de un enfermero llamado Ángel esperando que a este joven le llegase la especial estimación por mi parte. No le llegó. ¿Y por qué lo sé? Porque se lo pregunté en persona ya que es sobrino mío”.

Deshumanización alarmante

Noticias como la reseñada me hacen pensar con honda preocupación que pueda llegar un momento en que alguien le pregunte a un boticario sobre su parecer en relación a las vacunas y éste se remita en contestar: “Me gusta”

Y ya metidos en faena sanitaria advierto con preocupación, al hilo de lo escrito, y aunque me repita más que el ajo, cómo el tema enfermedad se está deshumanizando de una forma alarmante y cómo el reducto de las boticas está al borde de un repique puesto que no hay día en que no lea noticias, en el caso que me ocupa son dos, que a mi modo de entender están socavando el trato humano.

La primera noticia dice: “Pedidos “on line” a la farmacia entregados en menos de una hora. “HappyBox” alcanza un acuerdo con “Farmacias.com”. para la entrega de 6.000 “envíos a la carta” en menos de una hora. Ambas “empresas” creadas en Andalucía (esto se llama crear un tejido industrial por las que hilan. N. del A.) se comprometen con el usuario para recibir el pedido en “sus manos” en el plazo de apenas sesenta minutos. Esta rapidez hace que ambas “empresas” satisfagan la demanda de entregas existente en el eCommerce y más concretamente en el comercio de proximidad (¿Dónde ha quedado lo de “22.000 Farmacias a 250 metros o a cinco minutos de su domicilio?”. N. del A. también). La rapidez de entrega de los “productos” adquiridos a través de “Farmacias.com” es una prioridad de la aplicación.

La 2ª y al hilo de la 1ª dice: “Las distribuidoras farmacéuticas en nuestro país, un sector dominado por las compañías Cofares, Bidafarma y Hefame, están expectantes ante la posible llegada a este sector de las multinacionales Amazon y Alibaba para hacer repartos de medicamentos a domicilio.

Ante esta amenaza, las compañías apuestan por una estrategia común junto a las farmacias y así ofrecer servicios personalizados y más cercanos tanto para los farmacéuticos como para el ciudadano. Así se manifestaron este martes los principales agentes de este sector durante el VIII edición del Foro de la Distribución Farmacéutica, un espacio de debate organizado por Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar) en colaboración con Merck, que se celebró en la sede de la CEOE en Madrid”.

Rapidez vs templanza

Esta rapidez, y ya esto es mío, de la que hoy se está haciendo un éxito de eficacia, está matando la templanza que lleva implícita el disfrute de la persona. A mí me parece magnífico; soy mayor pero no idiota. Que se pueda volar bajito con los maravillosos AVEs de Adif, pero sin olvidar que los recién casados actuales que van de viaje de novios a Vietnam se convierten en turistas y pierden la condición de placenteros viajeros.

Todavía hay muchísimas personas que acuden a su Farmacia tan sólo por unos comprimidos para la garganta con el único objetivo de entablar palique con los boticarios de turno. Un compañero me decía que el día que abrió su Farmacia al público sólo vendió bicarbonato, aspirinas y Juanolas. La gente entraba con esta justificación sólo para olisquear, ver la cara del boticario y poder hablar con los vecinos sobre su opinión de botica y boticario.

Hoy desgraciadamente hay tanta soledad causada por el ritmo de vida y la prolongación vital del ser humano que lo escrito como anécdota se eleva a necesaria categoría. Por ello noticias como la reseñada me hacen pensar con honda preocupación que pueda llegar un momento en que alguien le pregunte a un boticario sobre su parecer en relación a las vacunas y éste se remita en contestar: “Me  gusta”. Es lo que vienen enseñando desde los exámenes tipo test y decantado en lo de los grupos de “amigos” de “guasap”, app que está calando ya no sólo en jóvenes, y con lo que creen es una forma de analizar (¿he dicho algo?) opiniones e ideas.

No hay mayor crueldad para el ser humano que la indiferencia y de ahí que remate con un hecho jocoso acontecido en los primeros años del pasado siglo. El entonces muy joven escritor y periodista César González Ruano anunció que iba a disertar en el Ateneo de Madrid sobre Cervantes. En su agresiva y juvenil actitud habló sobre Don Miguel poniéndolo como chupa de dómine. Con ello pensaba que al día siguiente medio Madrid estaría insultándolo. Sólo un periódico publicó una breve reseña que decía: “Ayer en el Ateneo el señor González habló sobre Cervantes y dijo que no le gustaba”

Hoy los “gustosos” no reparan en que, sin tener consciencia de ello, están ejerciendo con su prójimo y con ellos mismos el peor de los desprecios: la indiferencia.

 

Pedro Caballero-Infante

Farmacéutico. Especialista en Análisis Clínicos caballeroinf@hotmail.es Twitter: @caballeroinf

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