Punto de vista la mayor presencia de la mujer en la asistencia repercute en su humanización

Mujeres en la sanidad: la brecha salarial aumenta en los sectores más feminizados

A pesar de las diferencias que se registran en la consideración  de los profesionales en la Sanidad, según sean hombres o mujeres, la creciente presencia de la mujer en la asistencia está comportando también un cambio en el modo de asistir y tiene su reflejo en una mayor humanización en la atención a los pacientes.

La educación, con la adscripción de los papeles, roles y actividades que han de desempeñar mujeres y hombres, determina en gran parte las vocaciones profesionales. De esta manera, la mayor parte de los sectores con una alta participación femenina son, esencialmente,  actividades que han pasado del ámbito doméstico al mercado de trabajo. La influencia de la educación aún es claramente perceptible en la sanidad: los hombres eligen medicina como profesión en un porcentaje mucho más elevado que los que eligen enfermería y, por el contrario, un porcentaje mucho más elevado de mujeres elige enfermería, frente a los hombres que eligen esta profesión.

La diferencia en la educación hace que, aunque la sanidad y los servicios sociales están entre los sectores más feminizados, ese sesgo de género sea mayor en este último, pues dentro de la sanidad está la medicina, una profesión tradicionalmente desempeñada por varones, si bien, actualmente, la proporción entre hombres y mujeres se está invirtiendo.

Desequilibrios reseñables

La proporción de hombres es mayor en medicina y, además, ocupan las especialidades mejor pagadas y con más complementos salariales

Las mujeres ocupan, como media, el 74,28% de las plazas en las Instituciones Sanitarias españolas; sólo uno de cada cuatro empleados es hombre y, a pesar de esto, cobran más que sus compañeras. Es sintomático que en aquellos sectores productivos en los que un 40% o más de la plantilla son mujeres, la brecha salarial es desproporcionadamente elevada: un 30%, en términos de salario hora, y entre el 25% y el 35%, en términos de salario anual. En sectores tradicionalmente masculinizados la brecha disminuye[1].

Dentro del ámbito de la salud, las colegiadas en enfermería son el 84,34 %[2]. En cuanto a las técnicos de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAEs), el porcentaje de mujeres, según el “Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería. Oferta- Necesidades 2010-2025”, está por encima del 90,6%[3] y el porcentaje de mujeres colegiadas en medicina en 2016 era del 49,75%.

La proporción de hombres es mayor en medicina y, además, según un estudio publicado por la OMC[4], ocupan las especialidades mejor pagadas y con más complementos salariales, como traumatología y cirugía. Según este estudio, solo el 39,5% de las médicas especialistas tiene plaza en propiedad en el Sistema Sanitario español, mientras que en el caso de los hombres la cifra aumenta hasta el 54,4%. Entre las conclusiones, el estudio también recoge la singular incidencia del desempleo entre las mujeres y los extranjeros.

Los datos permiten afirmar que en el caso de la sanidad, la presencia de las mujeres provoca nuevos procesos de segmentación entre categorías que se reflejan en la brecha salarial, que aumenta en la medida que se sube en la escala profesional.

Precariedad manifiesta

Las diferencias constatadas respecto al menor porcentaje de mujeres médicos con plaza en propiedad en el Sistema Nacional de Salud, pone de manifiesto como las mujeres están siendo perjudicadas

Completar la imagen de la sanidad actual requiere hablar de precariedad. En el sector existe una temporalidad entorno al 35%. Habitualmente, existen bolsas de trabajo para cubrir la interinidad de las plantillas, los profesionales quedan “a disposición” para cuando la Administración necesite un profesional, por el tiempo que se precise: un día, una semana, varias, meses, años… Así se adquiere una experiencia que se barema de forma muy alta para la obtención de la plaza fija.  Durante este tiempo, los profesionales en Atención Primaria pueden verse obligados a trabajar un día en un centro de salud y al siguiente en otro situado a 60 km y, en Atención Especializada, se mantiene la rotación por los diferentes servicios de un hospital, con la consiguiente modificación de los horarios. Es fácil darse cuenta de la dificultad de conciliar  laboral y familiar, una circunstancia que penaliza a las mujeres, en quieres siguen recayendo mayoritariamente las obligaciones de cuidado de hijos y tareas domésticas.

Sin embargo, no todas las Comunidades Autónomas y especialidades médicas cuentan con estas bolsas y, por tanto, no está regulada la contratación temporal de los médicos. Las diferencias constatadas respecto al menor porcentaje de mujeres médicos con plaza en propiedad en el Sistema Nacional de Salud, pone de manifiesto como las mujeres están siendo perjudicadas.

Actividades relacionadas con el cuidado

UGT, como sindicato, tiene constancia de que la mayor parte de los sectores con una alta participación femenina son esencialmente  actividades que se han trasladado de la esfera privada a la esfera pública, especialmente relevante es en las profesiones relacionadas con el cuidado. El cuidado ha permanecido hasta no hace mucho en el ámbito de lo privado y a las enfermeras les está suponiendo un gran esfuerzo conseguir que las actividades relacionadas con el cuidar sean valoradas por la sociedad.

La sensibilidad hacia la necesidad de ser cuidado ha entrado también en la medicina y la progresiva feminización de este ámbito posiblemente habrá contribuido a ello

Tradicionalmente han sido las mujeres las que han cuidado, en la esfera privada, de los niños, de los enfermos y de los mayores. Y son por tanto ellas, como colectivo, las que han desarrollado una mayor sensibilidad hacia la necesidad del ser humano de ser cuidado porque es vulnerable y, cuando esta vulnerabilidad se manifiesta, aparece la necesidad de ser cuidado.

La sensibilidad hacia esa necesidad ha entrado también en la medicina y la progresiva feminización de este ámbito posiblemente habrá contribuido a ello. Con la feminización se ha introducido ese discurso de vulnerabilidad del ser humano, que precisa una respuesta tanto desde el ámbito de la medicina, como desde el ámbito de la enfermería porque ambos son complementarios. Si la medicina centra su atención en luchar contra la enfermedad y poner todos los remedios a su alcance para combatirla, la enfermería desde el cuidado se centra en las respuestas humanas para afrontar lo mejor posible los cambios en la salud de las personas que se producen a lo largo de la vida.

Al hilo de la feminización de la sanidad resulta interesante hacer una reflexión en torno a la “humanización de la atención” en Sanidad. Se echa en falta una atención sanitaria centrada en la persona y cada día suena con más fuerza un discurso social, que UGT apoya decididamente, donde se reclama situar a la persona en el centro de la atención en el ámbito sanitario. Tal vez éste sea un signo esperanzador, una muestra de que se está escuchando en la sociedad la voz femenina.

 

[1] Díaz Martinez, Capitolina; Simó Noguera, Carles X…Brecha salarial y Brecha de Cuidados (Estudios de Economía y Sociología) (Spanish Edition)

[2] Cifras del Instituto de la Mujer

[3] “Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería. Oferta_Necesidad 2010-2015” visto el 02 de marzo de 2018 en http://www.msc.es/gl/novedades/docs/Estudio_necesidades_enfermeria.pdf

[4] https://www.cgcom.es/sites/default/files/estudio_situacion_medicos.pdf

Gracia Álvarez Andrés

Enfermera y Secretaria de Sanidad y Servicios Sociosanitarios de la FeSP-UGT

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