Política y Sociedad Según datos de una encuesta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia

Mujer de 43 años con síntomas en más de 185 días, perfil más frecuente en Covid-19 persistente

Mujer de 43 años, que lleva más de 185 días con síntomas persistentes de la Covid-19, tras haber sido contagiada de la enfermedad en la primera ola de la pandemia, es el perfil más frecuente de los enfermos de Covid-19 persistente, según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y los colectivos de afectados Long Covid Acts, entre el 13 de julio y el 14 de octubre.

A la presentación de los resultados de este trabajo acudieron el presidente de la citada sociedad científica, el doctor Antonio Fernández-Pro; la investigadora principal del estudio, la doctora Pilar Rodríguez; y Silvia Guerrero y Anna Kent, que son dos pacientes portavoces del colectivo de afectados.

Antonio Fernádez-Pro

Durante esos tres meses, el citado sondeo fue contestado por un total de 2.120 personas, de las cuales, 1.834 son enfermos que presentan síntomas compatibles de la Covid-19 persistente o de larga duración. La mitad de los enfermos tenían edades comprendidas entre los 36 y los 50 años y procedían de la Comunidad de Madrid (35%) y de Cataluña (30%), que fueron las regiones más castigadas al principio de la pandemia.

En la justificación sobre dicha encuesta, el presidente de la SEMG comentó el hecho de que se vio que “se trataban de procesos que no se cerraban a los días y los pacientes seguían con la sintomatología, un tanto confusa y que, poco a poco, se iba clarificando”. Además, añadió que “es una situación preocupante” y “necesita hacerse visible”. Por ello, matizó que “nos unimos a los pacientes para ser altavoz de esta preocupación”.

Con prueba diagnóstica

A continuación, Pilar Rodríguez procedió a la exposición de los datos obtenidos, de los cuales destacó que al 78 por ciento de los encuestados se les hizo prueba diagnóstica, siendo las más frecuentes la PCR, que constató en un 73 por ciento el resultado positivo. Del mismo modo, se desprende que al 59 por ciento del total se le hizo prueba de seguimiento.

En este punto concreto, la referida investigadora precisó que “a pesar de que al inicio de la pandemia existía una evidente problemática a la hora de acceder a las pruebas, la persistencia de síntomas en esta encuesta no ha presentado diferencias estadísticamente significativas entre aquellos que tuvieron acceso a las pruebas diagnósticas y no, ni tampoco entre los que los resultados fueron positivos o ya no lo fueron, probablemente porque se hicieron tarde”.

En lo que respecta a la sintomatología más frecuente en la Covid-19 persistente, este trabajo registra hasta un total de 200 síntomas persistentes que fluctúan en el tiempo, con una media de 36 por persona. Los más frecuentes, según el porcentaje de cada uno en relación con el total de respuestas (1.834), son cansancio/astenia (95,91%); malestar general (95,47%); dolores de cabeza (86,53%); bajo estado de ánimo (86,21%); dolores musculares o mialgias (82,77%); y falta de aire o disnea (79,28%).

A estas afectaciones se suman también los dolores articulares (79,06%); falta de concentración/déficit atención (78,24%); dolor de espalda (77,7%); presión en el pecho (76,83%); ansiedad (75,46%); febrícula (75%); tos (73,2%); fallos de memoria (72,63%); dolor en el cuello/en las cervicales (71,32%); diarrea (70,83%); dolor torácico (70,12%); palpitaciones (69,85%); mareos (69,36%); y hormigueos en las extremidades o parestesias (67,28%).

Órganos más afectados

En cuanto a cómo repercute en los órganos, el 50 por ciento de los encuestados tiene siete áreas afectadas, siendo las más frecuentes los síntomas generales (95%), las alteraciones neurológicas (86%), los problemas psicológicos/emocionales (86%), los problemas del aparato locomotor (82%), los problemas respiratorios (79%), las alteraciones digestivas (70%), las alteraciones cardiovasculares (69%), las alteraciones otorrinolaringológicas (65%), las alteraciones oftalmológicas (56%), alteraciones dermatológicas (56%), alteraciones de la coagulación (38%) y las alteraciones nefrourológicas (25%).

La encuesta también recoge la persistencia de estos síntomas y muestra que el tiempo medio se sitúa en 185,75 días hasta el 14 de octubre, o lo que es lo mismo, 6,2 meses o 26,5 semanas padeciendo afecciones del virus originado en la ciudad china de Wuhan.

Esta investigación de la SEMG incluye un apartado en el que recoge la experiencia del paciente con preguntas sobre el estado de salud, en el que el 50 por ciento lo puntuaba entre 0 y 5 sobre una puntuación de 0 a 10 (10 máximo nivel de salud). Sobre el empeoramiento de su estado de salud, la mitad lo calificaba entre 7 y 10 sobre 10 (10 máximo empeoramiento), y su incapacidad actual la sitúan la mitad de los encuestados entre el 5 y el 10 sobre 10, siendo el 10 la máxima incapacidad.

“Esto se traduce en una incapacidad notable a la hora de realizar actividades de la vida diaria por parte de los afectados de Covid persistente”, resumió Rodríguez. Como ejemplo, expuso que al 30,43 por ciento de los encuestados le supone un esfuerzo o les resulta imposible el aseo personal; al 67,99 por ciento la realización de las actividades de casa; al 72,52 por ciento trabajar fuera de casa; el 70,12 por ciento tienen dificultades para atender a las obligaciones familiares diarias; y al 74,65 por ciento le supone un esfuerzo o imposible el ocio con los amigos y otras personas.

Mayor investigación

Entre las conclusiones de esta encuesta, su investigadora principal enumeró que “no hay un tratamiento específico para la enfermedad, solo se tratan los síntomas”. También, apuntó que “los pacientes no están incluidos en protocolos generales de la patología, lo que implica que se quedan sin un abordaje homogéneo desde donde solicitan la asistencia”.

Por su parte, Silvia Guerrero subrayó que la Covid-19 persistente “no es una cosa leve”, ya que “se necesita una rehabilitación física y cognitiva”. En definitiva, resaltó que “afecta a muchos jóvenes y puede suponer un problema para el sistema”.

Silvia Guerrero

Dada la experiencia vivida hasta la fecha, Anna Kent concretó, sobre esta encuesta, que “muestra que la Covid persistente se puede diagnosticar”, y, de ahí, indicó que “se deben quitar las dudas” al respecto y reafirmó la necesidad de “acompañamiento e investigación para poder tener acceso a un tratamiento adecuado”.

A su vez, dicha integrante de la organización Long Covid Acts lamenta que “tratar solo los síntomas no mejora la enfermedad” e incluso destacó que “nos sentimos peor”. Así, reclama a las instituciones tener más presencia y entrar en las estadísticas para ser reconocidos como tal, ya que los pacientes con esta sintomatología se “sienten olvidados” y “no somos ni recuperados, ni muertos”.

Anna Kent

Diferencia con las secuelas

Con el fin de aclarar la diferencia entre secuelas y Covid-19 persistente, Rodríguez indicó que las primeras se dan cuando “hay una afectación orgánica grave que deja rastro o cicatrices que perduraran toda la vida, en mejor o menor medida, en personas mayores con pluripatologías, y con ingresos en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)”. Por el contrario, en la persistencia de la Covid-19 “no se registra una afectación aguda con ingreso en UCI y suelen ser jóvenes no pluripatológicos”, manifestó.

Como avance sobre la investigación en este campo de una enfermedad nueva, esta investigadora de la SEMG anunció que se está llevando a cabo “un ensayo clínico para buscar la línea de actuación de casos con biomarcadores que den con el nexo de unión de esa afectación multiorgánica” que produce la infección por este coronavirus.