El mirador la compasión falta con frecuencia en la consulta

Mostrar compasión con los pacientes no es una opción sino una exigencia ética

La ‘distancia terapéutica’, fundamental para el acercamiento al enfermo, no debe traducirse en frialdad terapéutica que no tiene en cuenta las circunstancias del paciente y de su enfermedad, razón por la que el autor defiende la compasión como elemento esencial en la asistencia médica.

De estudiante a profesional a través del saber dar respuesta al sufrimiento

Lo que guía a los médicos es el sufrimiento del paciente y de sus familiares. Los médicos obtienen un refuerzo positivo, y un aumento de la autoestima, cuando dan respuesta a dicho sufrimiento. De hecho, la transformación del estudiante de primero de medicina en médico depende del establecimiento de los mecanismos que permiten llevar a cabo tal proceso.

El sufrimiento del paciente y de sus familiares conmueve a los profesionales sanitarios, y a los seres humanos en general. Pero los profesionales sanitarios son los que tienen la capacidad científica y técnica, y la legitimidad social, para dar respuesta al sufrimiento.

El conjunto de la actividad médica, desde la prevención a la rehabilitación, y el acompañar para lograr una muerte digna, tiene por objetivo paliar o evitar el sufrimiento humano. El estudiante de medicina adquiere conocimientos y técnicas, habilidades y capacidades, pero también actitudes para enfrentarse al sufrimiento. Finalmente se convierte en médico, en un profesional sanitario altamente capacitado, que requiere años de formación reglada y que precisa de formación continuada de por vida, capaz de tomar decisiones rápidas, en situaciones de gran incertidumbre, y que generalmente acierta

http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:500576/n3.9_Como_ejercer_una_medicina_arm__nica.pdf

Por qué no ser el médico de familiares y amigos

El conjunto de la actividad médica, desde la prevención a la rehabilitación, y el acompañar para lograr una muerte digna, tiene por objetivo paliar o evitar el sufrimiento humano

El médico responde al sufrimiento y, para valorarlo, precisa de una cierta lejanía sentimental, de alguna «distancia». Es lo que llamamos «distancia terapéutica». Por ejemplo, ante los familiares y amigos cercanos, el médico pierde esa «distancia», no puede valorar apropiadamente el sufrimiento y no debería ejercer profesionalmente.

La distancia terapéutica no impide el ejercer una Medicina Armónica, con compasión, cortesía, piedad y ternura. La distancia terapéutica es sólo un «seguro», una forma de lograr serenidad en la respuesta al sufrimiento humano. La diferencia entre el profesional y el lego es justo esa capacidad de ver el problema con objetividad, ese ser capaz de calcular beneficios y daños y de ofrecer alternativas al paciente y a sus familiares.

El médico lo hace no sólo por su formación específica, sino también por su «costumbre» de enfrentarse a situaciones semejantes, por su capacidad para verlas en su contexto, sin implicarse con sentimientos tipo amistad o amor, que confunden en la toma de decisiones, especialmente en las condiciones clínicas habituales. Por ello, el médico no debería ser nunca «amigo» de sus pacientes, y si algún paciente llega a ser amigo de verdad, debería cambiar de médico

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMsb1402963?af=R&rss=currentIssue&sort=featured&page=-4

http://www.fernandogalangalan.com/blog/572-el-por-qu%C3%A9-los-m%C3%A9dicos-no-deben-tratar-a-sus-familiares-y-amigos

Es “distancia terapéutica”, no “frialdad idem”

Lamentablemente, la distancia terapéutica puede transformarse en «frialdad terapéutica», especialmente por influjo de la visión biologista de la medicina dependiente de la tecnología

Lamentablemente, la distancia terapéutica puede transformarse en «frialdad terapéutica», especialmente por influjo de la visión biologista de la medicina dependiente de la tecnología. El estudiante puede aprender a evitar todo sentimiento en la toma de decisiones, como si su trabajo fuera «neutral», rutinario, de robot. Apoyan y refuerzan esta actitud los protocolos, algoritmos y guías clínicas centradas en las enfermedades y factores de riesgo, tomados de uno en uno, sin consideraciones apenas acerca de la complejidad humana.

Mal entendida, la distancia terapéutica es una ideología del desapego que sirve para transformar al paciente en «cosa», en pura enfermedad. Pareciera que el paciente sólo tiene diabetes, por ejemplo, sin consideración alguna sobre sus otros problemas de salud, ni sobre su situación social, familiar y laboral, sus costumbres, y sus expectativas personales.

Los estudiantes, los residentes y los médicos clínicos pueden verse tentados por esa «frialdad terapéutica» que permite tomar decisiones sin implicaciones, como si ser profesional fuera ser «insensible» al sufrimiento. Es una actitud que, desde luego, convierte al trabajo en rutina, al paciente en cosa y al profesional en máquina. «La biomedicina ha trasladado el foco del tratamiento al diagnóstico, del enfermo a la enfermedad y de la compasión a la tecnología, que se ha erigido en centro de interés por ella misma»

https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/385860/TESI.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Se pierden valores clínicos y sociales centrales, como la implicación personal en el trabajo, el compromiso con los pacientes, la compasión, la cortesía, la piedad y la ternura. En conjunto, se resiente la dignidad del trabajo, la dignidad de los pacientes y familiares, y la dignidad del médico. Es decir, con la «frialdad terapéutica» la práctica clínica se vuelve indigna.

El médico es un “sanador”

Los médicos somos y debemos ser «sanadores», profesionales que ayudamos a sanar y a convivir con la enfermedad y la muerte. La aspiración de ser científicos resolutivos conlleva graves daños para los pacientes y para la profesión.

La medicina es arte, ciencia y técnica, pero el barniz de los números, el atractivo de la estadística, el brillo de los aparatos, el poder de los fármacos y los ensayos clínicos nos pueden transformar en soberbios y prepotentes “científicos”. Conviene saberse más sanador que científico, más sanador que técnico y más sanador que farmacólogo.

Los médicos somos y debemos ser «sanadores», profesionales que ayudamos a sanar y a convivir con la enfermedad y la muerte

Los  pacientes, aparte de  pedir un tratamiento efectivo para su enfermedad, buscan en los profesionales de la salud compasión y cariño, en ocasiones  ignorando  ellos  mismos  que  es  una  de  las  principales  cosas  que  están buscando. «Las personas suelen recurrir a la medicina porque se encuentran mal, han sufrido alguna lesión o padecen una discapacidad mental o física. La medicina, por su parte, responde buscando la causa del mal, suponiendo que podrá encontrarla en un órgano o miembro lesionado o enfermo. Cuando se da ese caso, la medicina intenta curar el mal y hacer que el paciente recupere su antiguo estado de bienestar y el normal funcionamiento. Sin embargo, el paciente no suele presentar al médico su órgano enfermo, incluso si sabe o sospecha que ése es el origen de su malestar; el paciente busca más que la simple cura, busca comprensión y conmiseración [compasión]”

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2017000100005

Lamentablemente, la compasión falta con frecuencia en la consulta, hasta en la mitad de los casos, pese a su función en la sanación, por su impacto positivo en la salud del paciente

https://www.healthaffairs.org/doi/10.1377/hlthaff.2011.0539

La mirada del médico es compasiva

La compasión es parte de la respuesta clínica de calidad y como tal debería ser parte del currículo formativo

Es una mirada que dice «Entiendo lo que siente y padece, no me cansa oírle, soy solidario con su vulnerabilidad; además de médico soy persona, cuente conmigo». Tener compasión del paciente y de sus familiares es entender su sufrimiento y desear ayudar a resolverlo.

La compasión es un sentimiento profundo difícil de verbalizar. El budismo lo enarbola por bandera, pero a los occidentales la compasión nos avergüenza, como si la solidaridad ofendiera al otro. Es justamente al contrario, la mirada compasiva es una mirada protectora, que extiende un manto compartido y hace al paciente no sentirse un extraño sino parte de la tribu humana, delante del sanador que siempre ayudó frente a la incertidumbre del enfermar y del morir.

La compasión va más allá de la empatía, pues ésta es una forma de inteligencia, de capacidad cognitiva, de «entender inteligentemente», mientras la compasión se refiere a un nivel más básico, de solidaridad ante el sufrimiento. La empatía es más de la corteza cerebral, la compasión más del sistema límbico.

Compasión no es sinónimo de condescendencia ni significa (sólo) sentir pena o lástima. En realidad consiste en un sentimiento de tristeza que se siente al ver padecer a otra persona y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo en la medida de lo posible. Lleva, pues, desde la fraternidad a la solidaridad

http://www.regimen-sanitatis.com/search?q=Respeto

La compasión es un sentimiento, no un conocimiento. Los sanadores son compasivos y los médicos, como tales, también. La compasión es parte de la respuesta clínica de calidad, tradicionalmente en el trabajo de enfermería, pero en realidad es parte de todo trabajo clínico, y como tal debería ser parte del currículo formativo

https://qualitysafety.bmj.com/content/26/12/1023

https://bmjopen.bmj.com/content/8/9/e024320

https://www.actasanitaria.com/compasion-y-cortesia-piedad-y-ternura-medicina-armonica-con-ciencia/

Conclusión

Como han señalado Edzard Ernst  y Richard Smith, la popularidad de las medicinas alternativas y complementarias invita a criticar el paradigma médico predominante y demuestra que no ofrecemos a los pacientes suficiente tiempo, compasión y/o empatía

https://www.bmj.com/content/360/bmj.k309

https://richardswsmith.wordpress.com/2018/09/20/good-doctors-learn-more-from-their-patients-than-from-textbooks-or-medical-journals/

Mostrar compasión con los pacientes no debería ser una opción sino una exigencia pues es clave en calidad y seguridad y es una actitud ética básica y fundamental para estudiantes, residentes y profesionales

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4556578/

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

7 Comentarios

  1. Carmen says:

    Totalmente de acuerdo
    Debería de ser obligatorio…los elevaría como personas y seres humanos…el complemento para llegar a ser un buen medicot

  2. Isabel María says:

    Totalmente de acuerdo. Cuando empiezas tu ejercicio profesional empiezas a recorrer ese largo camino

  3. Isabel María says:

    Ese largo camino que poco a poco a través no sólo de tus conocimientos científicos sino de tu relación con el ser humano doliente , con la enfermedad, el dolor, la angustia te llevará poco a poco a ser Médico

  4. Apolinar Membrillo Luna says:

    Mal ejemplo utilizar la compasion, usemos mejor la comprensión del paciente y no lo veamos con compasión, hay que revisar el DRAE.

  5. Momo says:

    Efectivamente,imprescindible para la cura o la no cura,el paciente es mucho más que la cura o no.Esto se ve más en el enfermo paliativo,en este momento ves que lo único importante es la compasión ,el estar Y que sientan que como dices…somos de la misma tribu y estamos en el mismo barco.

  6. Raquel Draghi says:

    Comprender el sufrimiento por el que esta pasando es essencial para o vinculo e o sucesso do tratamento !!somos todos de la misma tribu !!!

  7. Roberto Colino says:

    Discrepo, maestro, y me encanta poder discrepar aunque no tengo las ideas claras (tengo más certeza en lo que siento).
    Es sobre lo de no tratar a la familia y no ser «amigo» de los pacientes. La verdad es que es mucha responsabilidad ser el sanador de la familia, pero ¿es menos responsabilidad hacerlo con el vecino?, ¿trato al vecino como trataría a la familia, o a la familia como si fuera el vecino?, ¿como puedo vivir en el pueblo, entre la gente, sin crear lazos afectivos?. Esto de la distancia terapeútica ya lo explicaban en la carrera, pero la práctica es otra cosa, y cada uno tenemos distinto caracter y lo llevamos de distinta manera. Yo solo puedo actuar de la forma que me hace sentirme bien como persona y como médico, y no sabría decir como es en todo momento, y menos como debe ser para otro compañero. No es fácil, claro, mantener las facultades técnicas; también se va aprendiendo.
    Además, al igual que en otras muchas alternativas en la vida, me parece sensata la recomendación de D. Quijote (tras el episodio de los leones hablando con el caballero del verde gaban-no textual): que es más fácil que el caballero temerario baje un punto hasta valiente, que el acobardado lo suba, además de que queda mejor en el decir de la gente.

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