Política y Sociedad Entrevista a la médico, bioeticista, ilustradora y colaboradora de Acta Sanitaria

Mónica Lalanda: “Los daños colaterales a la salud” son “tremendos” tras la Covid-19

Tras el inicio de la desescalada en España por la pandemia de la Covid-19 y haciendo balance de la situación de la asistencia sanitaria en este periodo, Acta Sanitaria ha entrevistado a la doctora Mónica Lalanda, que es médico, bioeticista, ilustradora y colaboradora de este periódico, y que destaca que “hay un balance paralelo que me preocupa igual o más que el de la pandemia y son los daños colaterales a la salud tan tremendos”.

Acta Sanitaria (AS).- ¿Qué balance hace del periodo de la pandemia por Covid-19 ahora que estamos en el inicio de la desescalada? ¿Qué medidas cree que se quedaron aún en el aire para hacer frente a esta enfermedad?

Mónica Lalanda (ML).- Creo que es muy pronto para hacer un balance, yo solo me atrevo a hacer algo extremadamente personal. Lo que no me cabe duda es que siendo el segundo país en número de fallecidos por habitantes y el primero en número de sanitarios contagiados, las cosas podrían haberse hecho mucho mejor. Pero hay un balance paralelo que me preocupa igual o más que el de la pandemia y son los daños colaterales a la salud tan tremendos. Tantos pacientes crónicos desestabilizados, ancianos deteriorados física y cognitivamente, patología causada como consecuencia directa del confinamiento, retrasos vitales en tratamientos oncológicos y cardiovasculares y efectos en la Salud Mental. Por otro lado, está en efecto en los profesionales, en su estado de ánimo y sensación de abandono, en los horrores que se han vivido, el miedo, la frustración. Todo esto va a pasar una inmensa factura.

Yo sigo echando de menos cientos de autopsias, material de protección, expertos creando protocolos y normas e información de calidad a la población. Esta última quizás la más fácil y económica, la educación sanitaria serena, consistente, digerible, atractiva y de calidad, brilla por su ausencia desde un principio y es, quizás, lo que haría una diferencia a partir de ahora. No hay más que salir a la calle….

AS.- Tanto el proyecto de profesionales sanitarios solidarios como la manifestación virtual, liderados por usted, obtuvieron una gran respuesta. ¿Es síntoma de algo que no hizo bien el Gobierno y las Administraciones sanitarias? ¿Qué echó de menos al emprender estas iniciativas?

ML.- La creación de la plataforma y la respuesta solidaria de los profesionales fue el fruto de la actitud generosa y altruista de los profesionales. Los profesionales sanitarios españoles nunca dejan de sorprender. Es admirable. Creo que la creación de la plataforma y su uso fueron una respuesta sin precedentes a una situación sin precedentes. Lo más curioso es que llevó unas horas, formación básica en IT y simple buena voluntad en montar un servicio extraordinario. Las Administraciones, con toda su sólida organización, reaccionaron de una manera muy lenta y en su gran mayoría no utilizaron recursos fáciles, como aceptar la ayuda de los médicos recién jubilados para atención online. La respuesta virtual fue mucho peor y más lenta de lo esperable. Es incomprensible.

“Los profesionales sanitarios españoles nunca dejan de sorprender”

Respecto a la manifestación virtual, claramente refleja el descontento, el malestar, la sensación de desprotección, el miedo y el cansancio de los profesionales. Ojalá nunca hubiera sido necesaria. Tener a los profesionales trabajando con bolsas de basura y mascarillas antipolución y sin test, mencionar con desgana el número de infectados, y no haber hecho a día de hoy mención alguna del número de profesionales fallecidos, traslada el mensaje de que los profesionales son peones en un tablero, sin cara, sin nombre, moviéndose y cayendo víctimas de una enfermedad contra la que se les pudo proteger. Y, mientras, estos jugándoselo todo, su salud, la de sus familias e incluso la vida.

AS.-¿Cómo se debería afrontar el periodo de postpandemia desde la Atención Primaria? ¿Están en este ámbito preparados para la vuelta a la nueva realidad?

ML.- La Atención Primaria debe ser la espina dorsal del sistema, pero no ahora, siempre. Un buen sistema de Atención Primaria, sólido, con medios, bien organizado, haría una diferencia absoluta. Es obvio que los equipos del primer nivel asistencial serían capaces de manejar sus recursos de una manera eficiente y efectiva, pero necesitan estos recursos. No puede seguir considerándose la Atención Primaria como una mera barrera para proteger la hospitalaria, sino como un sistema potente en sí mismo, que es capaz de resolver un porcentaje enorme de toda la patología, incluida la Covid-19. Solo hay que asomarse a redes sociales o charlar con compañeros para ver su nivel de frustración sobre lo que podrían estar aportando pero no les dejan. Es incomprensible.

“No puede seguir considerándose la Atención Primaria como una mera barrera para proteger la hospitalaria”

AS.- En lo que respecta al sector hospitalario, ¿tendría que haber un relevo de sanitarios para este inicio de la desescalada, con el fin de dar un respiro a los que estuvieron desde el inicio de la pandemia? ¿Sería posible o es una quimera?

ML.- No existe relevo de sanitarios, los tiempos en los que dabas una patada a una piedra y salían 15 médicos hambrientos afortunadamente pasaron a la historia. Con esto viene contando el sistema desde hace décadas, el exceso de profesionales y la capacidad de encontrar gente dispuesta a aceptar contratos penosos, abusivos y esclavistas para poder trabajar. Hemos llegado al final de esta época, las jubilaciones masivas son ya una realidad y en los próximos cinco años se calcula que en algunas zonas las jubilaciones llegan al 50 por ciento de los médicos; por otro lado, son miles los jóvenes compañeros que han emigrado estos años. No hay recambio y realmente nunca debió haber recambio.

Las plantillas debieron ser suficientemente sólidas para tener contratados de manera estable y permanente a suficientes profesionales para poder autogestionarse. El maltrato ha sido la tónica general durante décadas, gobiernos corto-placistas que no han querido nunca mirar más allá de sus cuatro años de gestión dejando que el problema se convirtiera en el monstruo peligroso e imparable que es ya. Los compañeros hospitalarios y muchos de Atención Primaria están agotados, desechos, emocionalmente muy tocados. Y son ellos los que ahora tienen que enfrentar una posible segunda oleada y recoger el tsunami que se está preparando en la comunidad por semanas de falta de atención. No veo buena solución.

AS.- La experiencia sanitaria vivida hasta la fecha permite a otros países organizarse para luchar contra la Covid-19. ¿Por qué España no hizo lo mismo ante las alertas de la Organización Mundial de la Salud (OMS)? ¿Considera que fue cuestión de presupuesto o de gestión?

ML.- Yo sigo sin entender por qué se hizo tan mal y sigo sin tener una respuesta que me convenza de por qué no nos preparamos mucho antes. Está claro que hay una mezcla de componentes compleja en la que lo político ha tenido un gran peso. El hecho de que ya el 1 de marzo se prohibiera a los sanitarios reunirse para tenerlos en condiciones óptimas para lo que claramente ya sabían en las altas esferas que se avecinaba, es solo una de las varias señales de que se pudo actuar antes, pero se eligió no hacerlo. Aunque dudo mucho que esto llegue a ocurrir, ojalá algún día alguien diera cuenta.

“Sigo sin tener una respuesta que me convenza de por qué no nos preparamos mucho antes”

AS.- Durante esta pandemia, ha realizado numerosas infografías de contenido sanitario que han tenido una enorme visibilidad. ¿Cuál era su objetivo? ¿Cómo valora el uso de este tipo de herramientas en una situación como la que vivimos?

ML.- Hace ya unos años, decidí dejar la Medicina asistencial, precisamente harta de este maltrato crónico y brutal que se sufre por parte de una proporción importante de los profesionales sanitarios. Durante los primeros días de la pandemia, me debatí si debía volver a primera línea a ver pacientes, pero decidí continuar la labor empezada y continuar siendo médico a un nivel diferente, creando información útil para pacientes y sanitarios. La respuesta ha sido estupenda, me alegra mi decisión. Me sentía, además, en la necesidad de ser generosa en mi participación para poder estar a la altura del tremendo sobresfuerzo de mis compañeros. Mi trabajo nada tiene que ver con el suyo, pero espero haber podido aportar mi granito de arena.

“Creo firmemente que la Medicina Gráfica es una herramienta de comunicación imprescindible”

Estoy convencida de que la información clara, amena, llamativa, simple y con contenido de calidad puede formar a la población de manera rápida y eficiente en momentos como este. Creo firmemente que la Medicina Gráfica es una herramienta de comunicación imprescindible.

AS.- ¿Sirve de lección y base lo vivido en esta crisis sanitaria para afrontar otras que puedan llegar o se necesita una organización sanitaria más sólida?

ML.- Creo que las dos respuestas son válidas. Espero que de esta pandemia se haya aprendido mucho y a muchos niveles, de lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal. Lo que ha quedado claro es que este sistema sanitario es excelente porque sus profesionales lo son, pero no pueden seguir abusando de la buena voluntad o incluso la manida vocación para poner el cascabel al gato. El gato se ha hecho tigre, el cascabel es ya de hormigón armado y los brazos de los sanitarios están agotados.

1 Comentario

  1. Tiene razón Mónica respecto a los daños colaterales. Pero es que han sido mas de los que fueran de esperar, lo que resulta lógico ante tanto fallo de base, en cuya enumeración no entro.
    Y falta uno del que no he oído hablar: NO SE HA RECURRIDO A NINGÚN TIPO DE CRIBADO que se antepusiera al diagnóstico, dejando avanzar impunemente durante demasiado tiempo, tanto la progresión de la enfermedad y su gravedad, como la expansión de la epidemia al descuidar la contagiosidad de los asintomáticos.
    Ahora se están organizando sistemas de rastreo, pero CON EL MISMO FALLO, sin un cribado que alerte del riesgo antes de lograr un diagnóstico.
    Así se potencia la probabilidad de recaídas, recidivas y rebrotes.
    El método español de DETECCIÓN PRECOZ DE RIESGO CLÍNICO, CONUT®, sería fácilmente aplicable a la detección presintomática de la COVID-19, también en la fase en que nos encontramos y potenciaría la capacidad de Atención Primaria para la contención de la pandemia en extensión, gravedad y efectos colaterales.