Política y Sociedad Desde la reducción de la presión arterial al aumento de la creatividad

El mindfulness y su envidiable gama de beneficios para la salud física y mental

En muchas ocasiones, el rigor y la veracidad de la ciencia han respaldado ciertos recursos psicológicos que, por un motivo u otro, han sufrido del escepticismo. En esa línea, la psicología positiva ofrece una práctica, el mindfulness, cuyos beneficios son de gran contribución para la salud mental y física. Un hecho validado que abarca tantos usos como la reducción de la presión arterial o el aumento de la creatividad.

La ciencia a favor de la psicología positiva

Muchos de los recursos y procesos psicológicos que benefician enormemente a la salud mental sufren, desafortunadamente, de ciertos detractores. No obstante, la ciencia en infinidad de casos ha avalado mediante el estudio los beneficios de ciertos métodos, como el mindfulness, cuya utilidad es de gran interés para el bienestar y el desarrollo personal del individuo. En este caso, cabe hacer especial hincapié en las grandes y positivas aportaciones con que la meditación contribuye a la salud emocional e incluso física. Virtudes que parten desde la noción del estado del presente y que tienen como objeto profundizar en todo cuanto, además, sucede en uno mismo.

El mindfulness, o en otras palabras, Atención Plena, es un método de meditación que persigue tomar conciencia de distintos aspectos en el presente a través de nuestra experiencia. Es decir, tomarse un tiempo para reparar en cómo realizamos según qué cosas, identificar si estas coinciden con cómo deberían ser o cómo nos gustaría que fueran, y aplicar el cambio en caso de ser preciso. Con ello, los beneficios para la salud y bienestar del mindfulness se reparten en distintos campos. Siendo útiles para la gestión de las emociones, la memoria, la ansiedad e incluso para estimular la creatividad.

El poderoso abanico de beneficios del mindfulness

Cuanto al campo mental, como bien promulga el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), centro destinado al desarrollo personal, el mindfulness proporciona una mayor noción sobre la emoción del individuo. Lo que, al mismo tiempo, se traduce en la tranquilidad que la aceptación de un sentimiento otorga. Del mismo modo, el hecho de focalizar el esfuerzo en todo cuanto sucede en el ahora contribuye, como ejercicio aplicable a otras situaciones, una reducción de las distracciones y posterior aumento de la concentración. Lo que, a su vez, facilita las capacidades memorísticas, dado que la mente absorbe lo relevante y prescinde de la saturación o la información irrelevante.

Con todo, la meditación o el mindfulness, si se realiza de forma diaria y durante largos periodos de tiempo, beneficia favorablemente al autoconocimiento y a la mencionada creatividad. En ese sentido, el mindfulness permite conectar con el propio pensamiento regularmente, ayudando a entenderse mejor bajo una identidad bien definida. Por lo que se refiere al estímulo creativo, el mindfulness, gracias a su reducción del estrés y la ansiedad, evita bloqueos en momentos de fluidez laboral o artística. Un hecho veraz, científicamente demostrado por el Instituto del Cerebro y la Cognición de la Universidad de Leiden (Países Bajos).

En el campo físico, y según distintos estudios, la meditación o el mindfulness pueden cambiar incluso la morfología del cerebro, especialmente el hipocampo y la amígdala cerebral. Unas modificaciones que tienen lugar en la llamada materia gris y, por lo tanto, en las neuronas. Del mismo modo, ello puede contribuir positivamente a la salud cardiovascular, debido a que la relajación mental se une a la relajación muscular y, con ello, a un mejor ordenamiento de las funciones orgánicas y fisiológicas del individuo. Un hecho que toma mejor sentido por lo que se refiere a los ejercicios de respiración que, conscientemente o no, el foco en una reflexión admite.

En búsqueda del bienestar a través del desarrollo personal

El mindfulness es un ejercicio que parte de la disciplina de la psicología positiva. Una rama de la psicología centrada en el desarrollo personal y su fomento nacido de toda aquella experiencia o refuerzo mental que contribuya positivamente al bienestar del individuo. Y con ello, buscando que sea él mismo quien ejecute todo cuanto convenga a fin de alcanzar el ansiado bienestar personal. Un estado de la mente que, del mismo modo, puede incluso llegar a facilitar la mismísima realización personal. Dado que sus grandes aportaciones al equilibrio emocional y, vinculantemente, físico proporcionan esa necesaria dosis de seguridad y confianza en uno mismo con la que hacer de todo sueño un objetivo realizable.

Al fin y al cabo, todo radica en el empeño. En la obcecación dirigida a inculcarse a uno mismo que se es capaz si se toma conciencia, mindfulness, de todo cuanto configura la mecánica psicológica de la propia identidad. Un recurso que abordar en tiempos de crisis interna, de desestabilización mental y orgánica, para florecer con más ímpetu que nunca hasta lograr lo deseado. Y como avala la ciencia, no se trata de una artimaña más de la mente para autoengañarse bajo el velo del sí puedo. Sino de una realidad, científicamente demostrada, mediante cuya práctica potenciar nuestras fortalezas y posibilitar el triunfo.