Punto de vista su papel debería centrarse en la prevención

Mil cuatrocientos millones de las Mutuas Laborales, al SNS

Recogemos un nuevo análisis de Juan Simó que, con total acierto, cuestiona el papel asistencial de las Mutuas Laborales, a las órdenes de asociaciones empresariales, cuando, de acuerdo con la Ley General de Sanidad, tal cometido debería haberse integrado en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Los “chequeos” de las Mutuas Laborales, inútiles (aquí) y generadores de tantas visitas superfluas a nuestras consultas, no son más que la fachada “preventiva” de estas Mutuas. Es decir, lo que les permite decir que “hacen” prevención. El asunto pervive por incumplimiento de la Ley, el mismo incumplimiento que hace que perviva el Mutualismo Administrativo (MUFACE, ISFAS y MUGEJU).

En contra del mandato de la Ley General de Sanidad (LGS) de 1986, concretamente de la Disposición Final Segunda (aquí), la atención sanitaria a la enfermedad profesional y el accidente laboral no se integró en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y persistió fuera de su marco de actuación bajo responsabilidad de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales colaboradoras con la Seguridad Social (MATEPSS).

Colaboración con la Seguridad Social

Las MATEPSS [en adelante, Mutuas] son entidades privadas formadas por la asociación voluntaria de empresarios que, sin ánimo de lucro y debidamente autorizadas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y bajo su dirección y tutela, colaboran con la Seguridad Social (SS) (aquí).

Esta colaboración contempla las siguientes actividades: la gestión de prestaciones económicas y de asistencia sanitaria comprendidas en la protección de las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, así como las actividades de prevención de dichas contingencias; la gestión de la prestación económica de incapacidad temporal derivada de contingencias comunes, y de las prestaciones de riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia; gestión de las prestaciones económicas por cese en la actividad de los trabajadores autónomos; gestión de la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave, así como las demás actividades de la SS que les sean atribuidas legalmente. La asistencia sanitaria abarca todas las actuaciones diagnósticas y terapéuticas que se estimen necesarias: tratamiento médico y quirúrgico, prótesis, cirugía reparadora, prescripciones farmacéuticas, etc. Se incluyen asimismo todas las prestaciones recuperadoras que precise el accidentado, en forma de tratamiento rehabilitador y, si fuera necesario, posterior orientación y formación profesional para la readaptación laboral.

Dinero público

Estas Mutuas manejan dinero completamente público (Presupuestos de la Seguridad Social) y, por tanto, se trata de una auténtica PRIVATIZACIÓN de la que no he visto quejarse a ninguna de las “mareas” pese a los chanchullos descubiertos como el de FREMAP.

Las Mutuas Laborales manejan dinero completamente público y, por tanto, se trata de una auténtica PRIVATIZACIÓN de la que no he visto quejarse a ninguna de las “mareas”

FREMAP es la mayor de estas Mutuas y gestiona anualmente un notable presupuesto que, en 2017, superó los 3.460 millones de euros (pág. 212 de aquí), un montante equivalente a todo el presupuesto sanitario público de ese mismo año de Castilla-León o del País Vasco (aquí). La SS reclamó a dicha mutua que devolviera 43,2 millones de euros del dinero público que entre 2006 y 2011 gastó indebidamente (aquí). Entre otros gastos figuraban coches de lujo, dietas, marisco y viajes con cargo al dinero público de la SS. Ildefonso Sánchez Barcoj fue durante años vocal de la Junta Directiva de FREMAP (aquí) y también durante años estuvo en Caja Madrid-Bankia. Tras 32 años en esta entidad financiera, el cargo que ocupaba en el momento de su despido era el de director general financiero (aquí). Sánchez Barcoj, mano derecha de Blesa y cerebro de las tarjetas black, tiró de la suya hasta sobrepasar el medio millón de euros (aquí).

Interacción con el SNS

Estas Mutuas interaccionan directamente con el Sistema Nacional de Salud (SNS), especialmente en la atención sanitaria del accidente de trabajo y de la enfermedad profesional. Y es aquí en donde pueden surgir las ineficiencias e, incluso, la selección de riesgos. Así, aunque las mutuas cuentan con un importante dispositivo sanitario propio, gran parte de los accidentes laborales y de las enfermedades profesionales son atendidos de hecho en el SNS. En estos casos, los mecanismos de recuperación de costes no son plenamente operativos y, además, las consecuencias crónicas de los mismos difícilmente son atribuidas de por vida al accidente que las causó.

Aunque las mutuas cuentan con un importante dispositivo sanitario propio, gran parte de los accidentes laborales y de las enfermedades profesionales son atendidos de hecho en el SNS

En el caso de la enfermedad profesional, la recuperación de costes por el SNS es todavía más problemática pues la enfermedad no grave es difícilmente detectable o catalogable como tal enfermedad profesional y, en demasiados casos, rechazada esta catalogación por la mutua laboral aun cuando el trabajador consulte inicialmente con el propio servicio médico de la mutua. Valga de ejemplo el caso de una cajera de supermercado diestra que consulta a su médico de familia para revisión de una baja laboral por una epicondilitis derecha. Tanto ella como su médico están convencidos de que el origen de su enfermedad es laboral y que la baja debería ser por enfermedad profesional (no por enfermedad común) y correr por cuenta de la mutua. Sin embargo, el servicio médico de la mutua, donde con criterio consultó en primer lugar la paciente, argumenta que su epicondilitis se debe a los partidos de tenis que la paciente ocasionalmente juega con su hija de 11 años algunos fines de semana. No puede jugar, como le gustaría, entre semana debido al número de horas que pasa en un puesto de trabajo, más que las que le exige su contrato, “obligada” por la inestabilidad del mismo (“Si vuelvo a la mutua insistiendo en que mi codo está enfermo por culpa de las muchas horas que echo en la caja, seguro que no me renuevan el contrato”).

Casos así son muy frecuentes en la consulta del médico de familia y reflejan la ineficiencia y la selección de riesgos derivados de la dificultad que existe para que muchos de ellos puedan ser calificados de origen laboral y asumido el coste de su tratamiento y de la baja por quien corresponde: la mutua laboral, y no el SNS, habitual recogedor de los «malos riesgos» de este y otros subsistemas como el Mutualismo Administrativo (aquí). En otros casos, la enfermedad (o sus secuelas) aparece cuando el trabajador ya se ha jubilado.

Conveniencia de integración en el SNS

Estas consideraciones y la escasa racionalidad y eficiencia de que la SS pague a una red sanitaria privada por la atención a los accidentes laborales y enfermedades profesionales de sus afiliados, sugieren claramente la conveniencia y ventajas de integrar en el SNS la atención sanitaria a estas contingencias con su correspondiente financiación.

En 2017 estas mutuas tenían una cobertura de 14.092.164 trabajadores con un presupuesto total adscrito al agregado de mutuas que superaba los 13.149,6 millones de euros de los que un 10,4% (1.366,6 millones) correspondió a gasto en asistencia sanitaria (pág. 208 de aquí). Por lo tanto, lo más eficiente y justo sería integrar la atención sanitaria a los accidentes laborales y enfermedades profesionales, tal y como mandaba la LGS, en el SNS con su correspondiente financiación (1.366,6 millones de euros en 2017) que se detraería del presupuesto de las Mutuas.

Asistencia sin contraprestación

El SNS asume a todos aquellos colectivos que no tienen acceso a la protección por accidente laboral o enfermedad profesional, como es el caso de los regímenes especiales de autónomos o el de empleados de hogar, lo cual pone en evidencia las contradicciones y paradojas de un sistema de aseguramiento público fragmentado por riesgos y colectivos

La prestación sanitaria por accidente de trabajo y enfermedad profesional es de naturaleza contributiva mediante cotizaciones por la empresa. Pero esto no es impedimento legal para que la concreta atención sanitaria en estos casos sea, tal y como ordena la LGS, responsabilidad del SNS y éste la cobre al empresario correspondiente. Esto permitiría una más intensa dedicación de las Mutuas a la prevención. Todos los trabajadores están acogidos a las Mutuas, excepto los de aquellas empresas que escogen como entidad de protección a la propia SS, en cuyo caso a ésta le corresponde la gestión de las prestaciones económicas y al SNS prestar la asistencia sanitaria (por la que no recibe, por cierto, ninguna contraprestación de la SS).

Por otro lado, el SNS asume a todos aquellos colectivos que no tienen acceso a la protección por accidente laboral o enfermedad profesional, como es el caso de los regímenes especiales de autónomos o el de empleados de hogar. Lo cual pone en evidencia las contradicciones y paradojas de un sistema de aseguramiento público fragmentado por riesgos y colectivos que potencia la ineficiencia y no puede ser más contradictorio con el espíritu e, incluso, el textual de la letra de la LGS de 1986.

Contradicción manifiesta

No deja de ser insólito, por muy «normal» que lo veamos, que los empresarios (las Mutuas son «asociaciones de empresarios») tengan legalmente el poder de establecer de entrada si una lesión o enfermedad tiene o no el carácter de laboral. Tampoco es muy «normal» que tengan la capacidad legal de emitir propuestas de alta médica ante la enfermedad común o accidente no laboral. No parece que ambas competencias estén generalizadas en Europa (aquí).

Si se “liberara” a estas Mutuas de prestar la asistencia sanitaria al accidente laboral y a la enfermedad profesional, las mismas podrían prestar una más intensa dedicación a la verdadera prevención, tan necesaria en un país con una de las mayores tasas de accidentes laborales de Europa (aquíaquí y aquí), incluido el sector salud (aquí), y en aumento (aquí aquí) pese a los importantes recursos públicos con los que cuentan las Mutuas (más de 13.149,6 millones de euros en 2017). Para hacernos una idea de la magnitud del dinero público que manejan las Mutuas, basta saber que su presupuesto agregado es un 58% mayor que el presupuesto de toda la Atención Primaria del SNS.

Lectura recomendada:

Freire J.M. Los sistemas de aseguramiento sanitario de riesgos de enfermedad en España. Derecho y Salud. 2007; 15 (Extraordinario Foro SESPAS-AJS.): 41-59. Disponible: aquí

Juan Simó Miñana

8 Comentarios

  1. Julian alvarez says:

    No tienes ni idea de lo que estás hablando.

  2. Pedro Quintero says:

    Soy médico en una Mutua y estoy convencido que estos servicios si pasan al SNS serian el doble de costosos y el servicio que recibiría yo como trabajador distaría mucho del que presto hoy como médico. Por otra parte el artículo está plagado de errores y de afirmaciones incorrectas, para analizar algo tan complejo no se puede hacer tan a la ligera, hay que documentarse más y no solo tirar de artículos prensa. Los profesionales de las Mutuas somos excelentes, tenemos nuestros sueldos congelados y no tenemos los salarios ni prebendas del SNS.

  3. Iñaki Moreno Sueskun says:

    Juan las mutuas empresariales colaboradoras con la Seguridad Social fueron integradas en el resto de Europa tras la llamada II Guerra Mundial en los sistemas públicos correspondientes de protección social. El franquismo lo evitó en el Estado español. Estas entidades asisten las contingencias profesionales de las y los trabajadores desde un clamoroso vacío de derechos de las/los pacientes y sus familias que el sistema público garantiza. Es un sistema que parasita al sistema público sanitario dada su falta de cobertura horaria, geográfica, de especialidades…Hoy se les vuelve a asignar por parte de la Seguridad Social tareas preventivas sin mirar la falta de eficacia que mostraron cuando desempeñaban esta función en exclusiva durante décadas. El Estado español estuvo y está en los primeros puestos del ranking europeo de accidentabilidad laboral. Pues bien, además desde 1995 se les usa para desarrollar el control de IT comúnde las y los trabajadores y gestionan la prestación económica por riesgo laboral en el embarazo. En ningún país entidades ded seguro privado gestionan los fondos publicos de la Seguridad Social (bueno alguno de latinoamérica ha copiado a España y en Portugal las enfermedades profesionales deben ser aseguradas con seguros privados). En ningún país del mundo entidades empresariales deciden cuándo a un daño se le asigna un origen laboral o común o decide el nivel de gravedad. Más allá de las rechazables irregularidades contables que comentas sería de interés que nos dijeran cuánto nos cuesta la ineficacia de este sistema en términos de salud y sus efectows en el sistema público cuya defensa es cada vez más necesaria. Saludos cordiales.
    Nota: Es la Ley general de Sanidad en su disposición final tercera la que prevé la eventual integración de los recursos de estas entidades en el sistema público. No olvidemos que su patrimonio pertenece mayoritariamente a la Seguridad Social.

  4. Yo says:

    A mí me ha pasado, y no 1 sino, 2 veces, y cansada de pedir cambio de contingencias y recibir trato infernal y vejatorio por parte de la mutua, decidi quedarme con la Seguridad Social.
    Que no te pase a ti o seas médico de una mutua no quiere decir que veáis la realidad y tengáis un poco de empatía hacia el enfermo que queda jodido de por vida.

  5. Juan Simó says:

    Gracias a todos por sus comentarios, especialmente a Iñaki Moreno que percibe lo relevante de mi texto en el que, lamentablemente, no aclaro que la actuación preventiva la hacen los “Servicios de Prevención” y no las “Mutuas Laborales”, aunque en algunos casos relevantes son exactamente lo mismo.
    https://www.abc.es/hemeroteca/historico-17-07-2006/abc/Economia/las-mutuas-de-accidentes-del-trabajo-segregan-sus-servicios-de-prevencion_1422484662231.html

    La peor pedagogía política es el incumplimiento de las leyes por los propios Gobiernos. En sanidad, no sólo tenemos el ejemplo de la LGS de 1986, La Disposición adicional sexta de la Ley de Cohesión y Calidad de 2003 dice textualmente:

    “Transferencia a las comunidades autónomas de los servicios e instituciones sanitarias dependientes de Instituciones Penitenciarias. Los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias serán transferidos a las comunidades autónomas para su plena integración en los correspondientes servicios autonómicos de salud. A tal efecto, en el plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de esta ley y mediante el correspondiente real decreto, se procederá a la integración de los servicios sanitarios penitenciarios en el Sistema Nacional de Salud, conforme al sistema de traspasos establecidos por los estatutos de autonomía”.
    (la negrilla es mía)

    Lamentablemente esta redacción recuerda otras similares –e incumplidas– de la LGS relativas a la integración en el SNS de la asistencia sanitaria de las Mutualidades de Funcionarios (Muface, Isfas y Mugeju) y de la asistencia sanitaria de las Mutuas Laborales, entre otros.

    Con idea de cumplir la Ley (General de Sanidad), el grupo socialista en el Congreso de los Diputados presentó en 1999 una proposición de Ley sobre «Integración de la asistencia sanitaria gestionada por las empresas colaboradoras en el Sistema Nacional de Salud» (BOCG, VI legislatura, B, 295, de 12 abril 1999) que no prosperó.
    https://www.sespas.es/informe2002/cap11.pdf
    Parece que cumplir la Ley en España, en especial por los propios Gobiernos, es muy difícil.

    Muy a menudo en la consulta de atención primaria tenemos pacientes que nos consultan por hallazgos analíticos irrelevantes en lo que ellos llaman “el reconocimiento médico de la empresa”. Estas visitas sobrecargan inútilmente las consultas ya de por sí masificadas de los médicos de familia de los centros de salud. Ayer mismo, “vengo a enseñarle el reconocimiento médico de la empresa que me ha encontrado muy alto el colesterol”, me dijo una paciente de 49 años sin ningún otro factor de riesgo cardiovascular que traía el “reconocimiento médico de la empresa” con un resultado de 253 mg /dL de colesterol total. El tiempo perdido en hacerle ver que esto no tiene ninguna importancia clínica y que no debe de hacer ni dieta ni mucho menos tomar pastillas para el colesterol es insufrible. Sobre todo cuanto tienes gente esperando enferma de verdad.

    Por no hablar, de pacientes que sufren accidentes laborales que no quieren consultar con las Mutuas Laborales por miedo, por puro miedo. Estos dos últimos meses, dos accidentes en un mismo paciente, con fractura costal en el primero de ellos y erosiones en pierna con celulitis asociada en el segundo (esta semana). El paciente confesó en esta segunda ocasión que la fractura costal también se la hizo en el trabajo (en su momento me conto una milonga en vez de la verdad). En el segundo me confiesa todo y me dice que no quiere ir a la Mutua Laboral pese a que le entrego informe escrito con tal recomendación. ¿Por qué? Por miedo (a perder el empleo, obviamente). En fin, que hay mucha tela que cortar.

  6. MLO says:

    Conviene tener en cuenta que las prestaciones sanitarias por contingencias profesionales que gestionan las Mutuas están integradas en el Sistema Nacional de Salud (artículo 12 Reglamento de Colaboración aprobado x RD 1993/1995 vigente), los servicios y centros sanitarios de las mismas son autorizados en su creación y en su funcionamiento x el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y el correspondiente Departamento De Salud de cada Comunidad Autónoma, de manera coordinada con los servicios sanitarios del Sistema Nacional de Salud, en lógica medida de integracion de todos los servicios gestionados con dinero público.
    También sería interesante conocer datos de satisfacción de los y las pacientes respecto los diferentes servicios sanitarios públicos, como lo son los de las Mutuas, porque, conociendo cómo conozco los de la Mutua en la que prestó servicios, son realmente excelentes, lo que no quita para que existan quejas o reclamaciones de determinación de contingencia, altas médicas, atención sanitaria o en gestión de prestaciones económicas etc, como existen en cualquier servicio público o privado, pero el porcentaje de aquellas es realmente muy bajo en relación con las atenciones y procesos gestionados al menos en nuestra entidad.
    Si realmente existen o han existido actuaciones irregulares en alguna o algunas Mutuas que perjudican al final a todas, no es menos cierto, y me duele ver no se hace mención en el artículo, que esas excepciones objeto de los correspondientes procedimientos judiciales contra sus responsables, son eso, excepciones que no confirman la regla general de que, los organos de gobierno y representación de las Mutuas, sus directivas y directivos, así como las personas trabajadoras de las mismas, los órganos de dirección y tutela de las Mutuas, es decir, la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social, los de control financiero y legalidad como la Intervención General de la Seguridad Social, los de inspección de la actividad colaboradora como la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, y los de fiscalización, es decir el Tribunal de Cuentas, además de los sanitarios de cada Comunidad Autónoma, ejercemos y ejercen las competencias y actividades con el rigor que requiere nuestra profesión, ajustándonos y ajustándose a la normativa, principios y valores que tenemos y tienen declarados públicamente, y esto también hay que decirlo, pues somos las personas trabajadoras y todas las que tienen competencias relacionadas con las Mutuas, las más interesadas en que la opinión pública conozca que nuestros servicios profesionales son rigurosos, cercanos, trasparentes y que gestionamos con eficiencia y eficacia todas las prestaciones sanitarias y económicas que tenemos atribuidas, contribuyendo así a que nuestro Sistema público de Seguridad Social siga siendo uno de los pilares básicos del estado de bienestar al que servimos desde hace muchos años.

  7. A. Marin says:

    Demuestras una ignorancia supina si olvidas las demoras que tiene el SPS solo en consultas de Especialidad, mas de 6 meses en algunos casos, y para cirugías de columna casi un año… asi puede el sistema tratar accidentes laborales????
    tampoco sabes mucho de Enfermedades profesionales ya que todas ellas tanto si se aceptan como sino pasan después por el INSS.
    y en cuanto a la Prevención, la Mutua ya no hace «chequeos» la prevención se hace por legislación en entidades privadas que pagan exclusivamente las empresas. no pertenecen a Mutua alguna.ni se financian por ellas…estudia

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