El mirador relatos vicenciales en atención primaria

Memorias del Covid19 desde el campo base profesional

Juan Gervás

Estos textos proceden del debate virtual en el Seminario sobre “#Covid19, del estado de alarma al estado de solidaridad” que se celebra desde el 24 de marzo en forma virtual (on-line) http://equipocesca.org/covid19-del-estado-de-alarma-al-estado-de-solidaridad-siap-extraordinario/ Cuenta con 250 inscripciones, mayoritariamente de profesionales de la Medicina, pero también de Enfermería y otras ramas, y algunos legos, fundamentalmente de España y también de Portugal, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador y otros países. Se publican sólo relatos de España y con autorización expresa de sus firmantes, en lo literal pero en algunos casos con cambios para impedir la identificación y algún apropiado enlace link.. El conjunto es largo, pensado para ser leído aprovechando la cuarentena, y refleja con frescura sin igual el mundo médico de la atención primaria (no hospitalario), ¡tan desconocido! Si puede llegue al final, le valdrá la pena.

El confinamiento urbano de la infancia

Acabo de hablar por teléfono con una madre en nuestra consulta de Pediatría (su niña tiene 20 meses):
“Maribel, tiene como pelado y rojo en la zona del clitoris…”.

Tras preguntas que descartan una dermatitis del pañal y dar recomendaciones de cuidado físico, le pregunto si se masturba mucho y si cree que estos días más:
“Sí, está haciendo cosas muy raras: te pega una torta y se ríe, o está como loca y otros días apática y sí, se está frotando más”.

Hemos flexibilizado el confinamiento, que salga a comprar el pan en su carro- burbuja con un progenitor.

Si cuando nos llaman por otro motivos preguntamos, y estamos empezando a preguntar, está claro cómo afecta a los niños, a los niños y a todos.

En estos días hemos tenido casos nuevos como una enuresis secundaria, un lactante que “está bien, pero se pega cabezazos contra el suelo” y ahora ésta lactante maravillosa que ha descubierto como disminuir el estrés.

No puede ser que los niños no puedan salir al menos como han empezado a salir en Italia y salen de siempre en otros países.

Son pura vida. Y su desarrollo psicomotor es crucial.

Nosotras por ahora, además de los motivos aparentes de consulta, preguntamos un poco más y en cuanto preguntas, sale.

Tienen que poder empezar a salir a la calle con determinadas condiciones.

Y ayer hablamos con la madre de un niño de nuestro cupo de 3 años y 7 meses, tiene autismo y hablando sobre flexibilizar nos decía:
“Se está portando genial sin salir de casa, a veces no aguantamos más y tenemos que salir”

Y hablamos sobre el brazalete

“El brazalete en todo caso, que se lo ponga la persona intolerante, nunca un niño, nunca nadie, no señalamos a nadie, cuidamos de las personas, tienes derecho a salir con tu hijo protegiendo el potencial contagio sin pedir permiso ni identificarnos”. Y respiró aliviada.
Hasta aquí podíamos llegar…

A mi me retrotrae a épocas horrorosas que no vivimos pero no tan lejanas. Cortafuegos a la intolerancia.

Rural, desde Asturias

Buenas tardes. Soy Belén, médica de familia de Cudillero, un pueblo de la costa occidental asturiana de algo más de 5.000 habitantes y 4 miniequipos de médica-enfermera repartidos entre el centro de salud y 2 consultorios periféricos hasta que hace 1 semana nos reagruparon a todos en el Centro de Salud con motivo de la pandemia, donde ahora somos 3 médicos y 4 enfermeras.

Nos hemos reorganizado en 1 enfermera de triaje, una consulta doble (medicina/enfermería) de respiratorio, otra doble de consulta presencial y la 3ª también doble de domicilios. Casi todos nosotros hacemos guardias, pero tenemos también un médico y una enfermera SAC (Servicio Atención Continuada) que refuerzan el servicio. Los médicos libramos las guardias de momento, pero a las enfermeras ya les han pedido que no libren (por lo que no descansan y enlazan la guardia con la jornada laboral normal).

Los médicos atendemos cada uno las consultas telefónicas de nuestros pacientes, decisión que hemos tomado por unanimidad para no perder la longitudinalidad que es nuestra arma más valiosa. Las enfermeras hacen cada una sus propios domicilios con el mismo objetivo. Hoy hemos vuelto a recibir nuevas instrucciones de la Gerencia; nos ponen un vehículo para los domicilios y lo que en principio parecía amenazar esa longitudinalidad, porque estaba planteado para que un solo miniequipo médico-enfermera hiciera los domicilios de ese día tanto urgentes como programados, lo hemos adaptado también a nuestra realidad y lo hemos convertido en una medida más de seguridad reservándolo para los domicilios de pacientes afectados por Covid o cuyo motivo de consulta nos haga pensar que podría tratarse de un caso. Por una parte nuestros pacientes conservan esa referencia y por otra minimizamos el riesgo de servir de transmisión de la enfermedad tanto para ellos como para nuestras propias familias.

Otra cosa que ha cambiado es que ya no pasamos consulta con nuestra propia ropa; diariamente la Gerencia nos proporciona pijamas que cambiamos diariamente, pero nuestra voz y nuestra mirada sigue siendo la misma y nos reconocen.También nos han retirado el miniequipo de pediatría que teníamos 6 horas a la semana.

Lo mejor de esta crisis, las personas, como siempre. Por una parte la cohesión del equipo, ya que las instrucciones generales nos dejan margen de maniobra y hemos podido reinventarnos y reorganizarnos una y otra vez con cada nueva instrucción con las aportaciones de todos y ha sido muy enriquecedor. Por otra, es conmovedor ver la solidaridad de la gente y cómo acuden al centro con guantes que aceptamos, mascarillas que elaboran con sábanas del ajuar de la abuela y que tenemos que rechazar y lo que se les ocurre tanto para nosotras como para las auxiliares de ayuda a domicilio a las que tiene surtidas de guantes y batas desechables de esteticista.

Desde la Galicia rural

Hay muchos mundos rurales y el gallego, como todos, tiene su propia idiosincrasia. Su aislamiento, como factor habitual que dificulta la trasmisión cultural, el contacto con “el mundo civilizado”, la soledad y la accesibilidad de recursos de todo tipo, incluidos los sanitarios (nosotros tenemos domicilios a más de 30 minutos del Centro de Salud, CS) curiosamente en tiempos de pandemia se está viendo como una ventaja “adaptativa” frente a la lucha contra el SARS-Cov 2.

La provincia de Lugo es la mayor de Galicia y la menos poblada. Tiene concellos (ayuntamientos) con más de 100 parroquias y éstas con varias aldeas cada una. En muchísimas aldeas viven menos de 5 personas y en otras cuantas sólo vive una persona (yo tengo varios pacientes solos y muy lejos, los que llegan a los 100 años…varios). Ahí el aislamiento domiciliario no es necesario, siguen a lo suyo en su mundo, sin cambiar sus rutinas ya que muchos no tienen vehículo para mantener una actividad social (algunos van al CS en tractor, aun sin tener carnet de conducir por la edad, algo que siempre me ha alucinado), y pasan semanas sin ver a nadie. En resumen, son ajenos a la pandemia y al estado de alarma. El peligro es que no son conscientes de esta situación de emergencia sanitaria y en casas donde viven familias (3 generaciones es algo muy habitual aquí también) estamos viendo cómo el contagio de uno (el que sale a trabajar o a otras actividades), ha provocado el contagio de varios (aunque de momento está la cosa muy tranquila).

En resumen: la Admistración está “rezando” para que ese aislamiento poblacional sea la clave del control de los contagios en Galicia y, sobre todo, a la hora de aplicar las medidas que se están llevando a cabo en otras comunidades más pobladas como Madrid o Barcelona, en relación al cierre de centros y concentración de cupos en un mismo lugar, una idea que a priori se ha deshechado en Lugo, no sin antes una lucha brutal y en tiempo record desde el colectivo de AP… Han primado la longitudinalidad y la ventaja de la dispersión geográfica, sobre la “eficiencia” de equipos de Atención Primaria, ya que en el rural gallego hay miles de domicilios y consultas para hacer pruebas ineludibles como las de anticoagulacion. Aunque todo esto está parado sólo de momento…

Ahora escribo desde las urgencias de un hospital comarcal al que me han desplazado junto con otras dos compañeras, residentes del 4º año (R4) de medicina de familia para apoyar a los adjuntos de este servicio que están agotados de tanto quita y pon con EPI (Equipos de Protección Individual), pa arriba y pa abajo, y porque están bajo mínimos con las bajas por Covid (positivo y sospecha pendiente de test) a pesar del descenso de la carga asistencial. Al contrario que pasa en otros lugares, nuestra movilidad ha sido voluntaria, nos hemos ofrecido como “mal menor”, porque no había voluntarios, para evitar que residentes “más pequeños” les tocara meterse en este lío, pensamos que nos toca a nosotras, las R4, asumir esta responsabilidad, y porque aquí, a diferencia de nuestro hospital de referencia, nos tratan y nos cuidan como a hijas.

También a partir de hoy en Galicia somos residentes con funciones de adjunto y se nos paga como tal. Hemos firmado la “encomienda” que nos ha obligado a desempeñar la Xunta (el Sergas), como forma de mantener la vinculación con ellos hasta el final de la residencia, y a partir de ahí no sabemos qué va a pasar porque tampoco nadie ha sido capaz de decírnoslo (el documento, un anexo a nuestro contrato, no especifica fin de encomienda, sólo hasta el fin de la emergencia sanitaria).

Por otro lado, he leído los comentarios de los distintos hilos y es evidente que en todos los sitios se cuecen ” fabes”, aunque en algunos más que en otros, pero se palpa la misma sensación en todos los lugares. ¿Qué está pasando con el resto de patologías que vemos habitualmente? ¿Dónde están, en mi caso ahora, todas las urgencias que veíamos en los hospitales? Las pancreatitis, las fracturas de cadera, los infartos de miocardio, los ictus, las lumbalgias, hasta estamos viendo muy pocas agudizaciones de EPOC…

En el mundo de la medicina legal, donde trabajé 10 años, están “firmando” las muertes naturales, y “animando” a los médicos de familia que las firmemos con el apoyo de los forenses, cumpliendo el protocolo que ha elaborado el Ministerio para estos casos, pero no está habiendo prácticamente muertes violentas. En Lugo, en toda la provincia, sólo ha habido una muerte violenta-accidental desde que empezó el confinamiento. Ningún suicidio!!, cuando esta provincia es la que tiene la mayor tasa de suicidios de España (algo que ya he comentado en otros Seminarios). No puede ser que todo sea Covid, ¿o sí? Da que pensar.

Rural, deslocalizado

En mi centro, rural, atendemos la población de 55 núcleos de población (entre 2 y 600 habitantes) en un radio de aproximadamente 30 km en torno a la capital, 5.000 habitantes en total y 15 médicos /11 enfermeras (ahora 6 médicos de baja, no solo por Covid).

Al inicio de esta situación se indicó suspender las consultas, y centralizar la atención desde el Centro de Salud. El nuestro está en la periferia de la capital, sin población a atender. En el Centro, sólo dos salas de consulta general (la de urgencias y otra), más la de la matrona y la pediatra. Así que en el Centro era imposible estar todos y, sin decir nada, decidimos mantener las consultas de todos los pueblos como habitualmente. Y ha sido un acierto.

Seguimos cerca de la población, y eso les da seguridad, además de seguir atendiendo las cosas habituales. Tenemos poca consulta presencial, mucha telefónica y domicilios. Como curiosidad os cuento que yo, además de llamar, muchos de mis pacientes viven sólos, o dos personas muy mayores con limitaciones, y prefiero darme una vuelta andando por los pueblos (son muy pequeñitos), llamar a la puerta o dar una voz, y charlar un rato con ellos (con las precauciones oportunas). Lo agradecen, y a mí me es muy reconfortante.

Estamos cerca de Madrid, y nos está dando bastantes problemas los que vinieron a refugiarse al pueblo. Lo peor, algunos que han sido diagnosticados Covid, tras asegurarnos que llevaban 20 días aquí sin ver a nadie y habían llegado poco antes…. Ya insistimos que nos digan la verdad, que no vamos de policía, que necesitamos la información por cuestiones clinicas y epidemiológicas.

Indescriptible la de situaciones que se dan día a día.

Rural zamorano

Soy Rafa, médico de una zona muy despoblada, Aliste, zona de Zamora que segun Wikipedia tiene 7.541 habitantes, con una densidad de 6,38 hab/km2, distribuida en 12 partidos, abarcando a más de 40 pueblos/pedanías con el centro de Salud en Alcañices, siendo este el mayor de los pueblos sin llegar a los 1.000 habitantes, estando los pueblos más alejados a unos 35 km tanto dirección este como oeste, por lo que la superficie es de unos 1.200 km2 y donde trabajamos 12 médicos, 12 enfermeras, más algunos días matrona, fisioterapia, pediatra, Rx y personal administrativo y que el dia 1 de marzo la Gerencia de Castilla y Leon había decidido poner en marcha un plan piloto de reestructuracion de la medicina rural.

En mi centro también hemos dejado de prestar consulta a demanda-presencial propiamente dicha, organizándonos parte para consulta telefónica, parte para domicilios, parte para urgencias en el propio centro y otro para patología respiratoria/fiebre en el propio centro, aunque intentando preservar la longitudinalidad en la mayor parte posible, por ejemplo enfermería mantiene sus curas, control de INR de sus propios pacientes, cada médico intenta hablar a primera hora con sus pacientes más vulnerables para evitar visitas innecesarias o ser valorado cada día por distintas personas, pero temiendo que en breve nos puedan mover por bajas de compañeros de distintas zonas, incluso a los más jóvenes que nos recluten al hospital, a los servicios de urgencias que dejé recientemente… Esperemos que algo de cordura llegue a las gerencias y después de todo esto se intente realmente potenciar la Atención Primaria. Llamadme utópico, pero otro mundo es posibl3

Rural farmacéutico

Teresa Eyaralar, farmacéutica rural.

Carbayin es un pueblo asturiano que vivió de la mineria. Personas mayores sobre todo mujeres y muchas viven solas. El Consultorio es el punto de referencia de todo el pueblo y creo que para ellos saber que su médico y su enfermera están ahí es muy importante. Nuestro Consultorio no se cerró aunque la mayoría de la atención no es presencial.

En la farmacia extremé las medidas de seguridad de distancia y limpieza exhaustiva. La farmacéutica adjunta está en casa desde el 9 de marzo, en la reserva. Si enfermamos las dos, la Farmacia tiene que cerrar. Y esa es mi prioridad, no cerrar.

La colaboración médico/enfermera-farmacéutica es importantísima para resolver lo burocrático, lo clínico y lo social.

Ahora, además de informar sobre los medicamentos, soy testigo de la preocupación por los guantes, las mascarillas, los geles, el alcohol, el termómetro,…Y cada uno recibe la mejor información que puedo dar: no toques la cara hasta que llegues a casa y te laves las manos o tires los guantes, lávate con agua y jabón, etc. Creo que las farmacias somos un punto de información fundamental. La mayoría de los farmacéuticos y su personal están trabajando muy bien, afrontando además los desabastecimientos. Tengo que agradecer la labor de COFAS (Cooperativa Farmacéutica Asturiana) y especialmente de los chóferes que son una parte más de la cadena y que facilitan que en pocas horas tengamos los medicamentos para atender a nuestra población.

La Guardia Civil se puso a mi disposición para llevar medicamentos a domicilio. Pero de momento prefiero ir yo personalmente.

Este es mi testimonio, pero hay muchísimos farmacéuticos en toda España que hacen esto y mucho más.

Ya hay farmacias cerradas en España y farmacéuticos fallecidos por coronavirus. La farmacia rural no puede cerrar

Animo a los médicos rurales a contactar con los farmacéuticos, y como en todas las profesiones siempre hay esas excepciones que nos avergüenzan especialmente a nosotros.

En la periferia de Madrid

En mi Centro de Salud comenzamos con una sala de respiratorio donde rotábamos cada día uno. Quizás sea el día más duro de la semana, porque, para no gastar los pocos equipos de protección que tenemos, hacemos las 7 horas seguidas. Sin posibilidad de beber ni de ir al baño. Los demás atendían la demanda presencial y telefónica y los domicilios que iban surgiendo.

La semana pasada ocurrió que en otro Centro de Salud, de nuestro mismo pueblo, tuvieron que aislar a todos los médicos y enfermeras del equipo de tarde. Así que mi centro cierra desde entonces por la tarde. Los profesionales de tarde hemos ido al otro centro que es más grande. Inicialmente estábamos 5 médicos para atender el trabajo de 12. Pero ahora los médicos de la mañana de ese centro han comenzado a doblar turnos para ayudar.

Además se abrió ese Centro de Salud los fines de semana y rotativamente van 2 médicos, 2 enfermeras, 2 administrativos y un auxiliar de enfermería para ver las urgencias presenciales y telefónicas, respiratorias y no respiratorias en dos turnos (mañana y tarde). Así que los días que trabajamos de mañana lo hacemos en un centro y los días de tarde en otro. Es un poco lioso para los pacientes, la verdad.

Los profesionales que están de mañana intentan cuando acaban sus consultas ver cosas de la consulta de la tarde, como llamadas, pero sobre todo lo que es presencial (INR, curas etc) para que los enfermos tengan que desplazarse lo menos posible.

En Madrid capital

Soy Nuria Jiménez, médica de familia del Centro de Salud Daroca en Madrid.

Daroca es uno de los centros de salud más grandes de Madrid, con alrededor de 54.000 pacientes asignados y unos 100 profesionales (incluyendo 31 médicos de familia, 7 pediatras y 28 enfermeras).

Nos preocupa mucho la invisibilidad de la Atención Primaria en esta crisis y por eso creemos que es de máxima importancia dar a conocer el trabajo que estamos haciendo los profesionales en los centros de salud y poner cifras a esa atención. Los centros de salud estamos haciendo de muro de contención y atención de muchísimos casos de Covid y no Covid que no salen en ninguna estadística, ya que no hemos realizado test diagnósticos a ninguno de los pacientes que hemos atendido por teléfono, en domicilio o presencialmente en el centro de salud.
Demos visibilidad y la importancia que merece a nuestro trabajo diario. Como ejemplo, algunos datos de la semana del 23 al 29 marzo en el CS Daroca https://www.youtube.com/watch?v=89L-4Tugne0

Desde la periferia de Barcelona

Hoy he salido de trabajar sintiéndome mal. Soy médica de familia en un CAP (Centro de Atención Primaria) muy chiquitito; la semana pasada nos hicieron mudarnos a uno más grande para “aunar” nuestras fuerzas. Mientras tanto, a unos cuantos médicos de ese CAP más grande se los llevaron a urgencias, dejando a la primaria más coja si cabe. La norma general de los médicos restantes de este CAP es NO SE HACEN DOMICILIOS.

Todo lo soluciono por teléfono y, si tengo dudas, lo mando a urgencias a que le hagan una radiografía, ni me molesto en valorarlo en domicilio para verle la cara, verle la saturación…

Hoy yo estaba en el equipo de domicilios y he visto, aterrada, cómo mis compañeros enviaban a urgencias a diestro y siniestro todo lo que caía en sus manos. La única que ha salido para valorar domicilios he sido yo, dejando a los pacientes en casa con recomendaciones y con revisiones telefónicas cuando lo he creído necesario. La semana pasada estábamos haciendo entre tres médicas una media de 10-12 domicilios por turno y ahora, como por arte de magia, todos esos domicilios han desaparecido. ¿? No, no me cuadra.

Desde primaria se está haciendo MAL. Rechazamos los domicilios, rechazamos los cuidados paliativos, prima el salvar el culo y ver a los menos posibles. Me apena, porque acabarán reubicándonos a más médicos en las urgencias y en los hoteles-hospital. Yo haré lo que me manden, no me he metido en esto para abandonar el barco cuando se hunde, pero los primeros que lo estamos haciendo mal desde primaria somos los propios médicos de familia (o al menos unos cuantos).

Todo tiene pinta de que va a empeorar. Os explico cómo ha ido todo en las últimas 3 semanas:

Primera semana:
Seguíamos en mi CAP (Centro de Atención Primaria), en el que somos 9 médicos. 1 de baja por motivos no Covid, dos con enfermedades autoinmunes y tratamiento inmunosupresor y dos mayores de 60 años y, claro, todos ellos no veían respiratorios ni domicilios. Así que 3 visitábamos TODO. El médico que falta es el jefe del equipo que solo hace 50% de jornada, la otra 50% era gestión, incluso en tiempos de coronavirus y con sólo 3 personas del equipo “activas”.
Hacíamos unos 12-14 domicilios cada turno, 35 telefónicas por cabeza, lo que suma unas 400 al día más o menos.

Segunda semana:
Nos reubican en un CAP más grande, perdemos muchos domicilios y muchas telefónicas porque el teléfono no funciona. Perdemos también las pocas presenciales que aún venían porque implica venir a otro CAP.
Reubican en urgencias a 6 de los 16 médicos de este CAP más grande porque ahora “hay personal sobrante”. Se llevan también a muchos enfermeros.
El equipo directivo de mi centro desaparece para montar un hotel-salud y quedamos todos bajo las órdenes del equipo del otro CAP.

Tercera semana:
Las urgencias empiezan a colapsarse con pacientes de mi CAP porque no tienen forma de contactar con nosotros (y de otros CAP cerrados también).
La norma de nuestro nuevo equipo es “no se ven domicilios”, todo lo solucionan por teléfono o lo derivan a urgencias, cuando nosotras estábamos viendo muchísimos antes de la mudanza.
Nos avisan los jefes que la siguiente fase del plan de contención es cerrar todos los CAP y mandarnos a todos los médicos de familia restantes a hospital, urgencias de primaria u hoteles-hospital….

Y yo me pregunto, ¿no se aprecia claramente en mi relato cómo se ha creado el problema? Y, que la solución que proponen sólo lo acrecentará?

En fin, como dice Juan. Siento que nos conducen hacia un agujero negro y que no puedo hacer nada, cada día me levanto con menos ganas de la cama y solo sigo porque allá donde esté haré mi trabajo, pero no nos están dejando hacerlo bien.

No bajéis la guardia, nosotros también estábamos actuando desde primaria como dique de contención desde el principio, y sin abandonar a nuestros crónicos. Ahora, ahora no sé ni lo que hacemos.

El día a día en un centro de salud urbano de Granada

Hola Clara [Clara había escrito el día anterior un texto que nos conmovió y empezaba con “Hoy he salido de trabajar sintiéndome muy triste y defraudada…”]:
Nos conocemos. Centro de Salud Almanjáyar de Granada.

Soy Miguel Melguizo
http://saludineroap.blogspot.com/2020/01/un-dia-en-la-consulta-con-miguel.html

No es la que cuentas nuestra experiencia. Ni nos sentimos defraudados, ni impotentes, ni irrelevantes por lo que hacemos.

La crisis sanitaria ha puesto a prueba la capacidad de los Equipos de Atención Primaria para adaptarse ante una situación absolutamente excepcional sin perder las prestaciones básicas e irrenunciables para nuestra comunidad. Llamémoslo elasticidad, reorganización o concentración de recursos.

La misión y valores en esta etapa fueron enunciados hace tiempo por el Dr. Juan Gérvas y la Dra. Mercedes Pérez-Fernández: Ciencia, conciencia y coraje. http://www.medicosaps.cl/xii-congreso-medicos-de-atencion-primaria-2018/

Mantenemos consulta presencial con dos circuitos diferenciados para patología respiratoria y para consulta general.

Mantenemos visitas a domicilio (a demanda y programadas) de enfermería y medicina de familia. Una media de 25-30 las primeras y de 5-10 las segundas.

Mantenemos las consultas telefónicas. Unas 350 al día. Un servicio nada novedoso, ahora muy incrementado.

Mantenemos contacto con correo electrónico y whatsapp con nuestros pacientes.

Mantenemos servicios básicos como vacunas, curas, control de INR (el “sintrom”, control de anticoagulación), control de embarazo, extracciones y seguimiento en domicilio de inmovilizados y paliativos.

Mantenemos contacto diario presencial y telefónico con tres residencias (misioneros incapacitados, centro de discapacitados y residencia sociosanitaria privada) y un centro terapéutico ahora en cofinamiento (pacientes psicóticos).

Mantenemos todo esto porque nuestra comunidad ha pasado por muchas penurias (precariedad, paro, cortes de luz, discapacidad mental, pobreza económica, marginalidad, etc.) y este no es el momento de abandonar ni de reducir la calidad de las prestaciones. Y nuestra Gerencia ya sabe que no vamos a abandonar.

Mantenemos todo esto porque desde el lugar de la épica y la heroica (con razón) nos han trasladado por distintas vías que hacemos una labor de contención y selección de pacientes que acuden al Hospital muy eficaz. Y nuestra Gerencia tal vez no lo sepa, pero nos da igual.

Mantenemos todo esto porque los que tenían que ponerse a un lado ya se marcharon a casa y quedan los valientes. Valiente no es lo contrario de cobarde, sino el término medio entre temerario y cobarde. Valiente es dejar el lloriqueo y el victimismo antes de entrar en el Centro de Salud.

No vamos a aparecer en medios de comunicación ni seremos condecorados.

En la vida hay que elegir entre querer ser Julio Iglesias o dominar la guitarra clásica.

Clara, ¿tu tocabas la guitarra, verdad?

Síntesis

A partir de la primera pandemia del siglo XXI, mi propia experiencia cuando los primeros meses de la gripe A en 2009, y de todo lo que circula en este #siapCovi19 ¿qué he hecho como profesional ante situaciones que me desbordaron?

1. Creer ciegamente en mí mismo. Los médicos sabemos mucho más de lo que creemos que sabemos.
2. Ser pragmático. Por ejemplo, aceptar los errores. Sin duda, en una situación así lo importante es el balance y sumaré a mi “cementerio particular” pero serán incontables a quienes no llevaré al mismo.
3. Actuar por instinto clínico. No pensar demasiado, tomar decisiones más por “olfato” que por “pruebas”. Si el paciente “huele mal”, hay que actuar en consecuencia. Idem si “huele bien”.
4. Olvidar a los compañeros cobardes, sin coraje ni profesionalidad que te dejan en primera línea y se quedan en casa con excusas miles, “sufriendo”. Ellos serán luego los primeros en ponerse medallas
5. Si dura días-semanas, seguir estudiando sin desfallecer ni querer abarcar todo, sólo yendo al grano
6. Encontrar alivio en lo que me gusta, aunque sea sólo soñar con ello durante un minuto, de vez en cuando. Físico y psíquico. Cantar, bailar, saltar, follar, leer, “pensar en las musarañas”, gritar,…por breves periodos de tiempo, pero hacerlo.
7. Aceptar el agotamiento, el desánimo y la desesperación, y el llorar. Es humano y “normal”, sin regodearme en ello. Lo importante es no caer en el cinismo
8. No querer ser héroe. Hay que hacer “Medicina Basada en lo que Hay”, y no soy yo el Gobierno para arreglar España. Ahora toca salir adelante, pero sin dejar de sugerir medidas prácticas, ni cejar en la crítica leal. Callar es de cobardes y probablemente criminales.
9. No estar solo, pues en la práctica hay compañeros increíbles. Seguir a quien lo hace bien en el día a día (y no lo entrevistan por ello) como en el #covd19 son Miguel Melguizo, Mariola Gracia, Verónica Gordo, @RaulCalvoRico y @DoctorCasado y otros muchos más que no cito para no agobiar.
10. Paliar el inexorable cumplimiento de la Ley de Cuidados Inversos, practicar la equidad, la ética y la solidaridad y dedicar más a quienes más necesitan, con independencia de su clase social y situación vivencial.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas