Punto de vista contra la reiterada presentación de los mismos documentos

Mejorar la gestión de los procesos selectivos

En el último número de la Revista Madrileña de Medicina, editada por el sindicato AMYTS, su director médico ofrece una profunda reflexión sobre la necesidad de que se adopten las medidas técnicas precisas para evitar repetición innecesaria de presentar documentos.

Que tenemos un problema con los procesos selectivos es algo más que evidente. Años sin convocarlos, cuando no hasta décadas en algunas especialidades y categorías, han traído un abuso de la temporalidad de los profesionales, un desarrollo de habilidades profesionales específicas cuyo futuro ahora no está claro y un acúmulo de tareas por hacer que agobian a la entrante Administración Sanitaria.

Es una suerte que la Administración pueda decir que paraliza el proceso o, en segunda ronda, que lo retrasa seis meses como respuesta a su sobrecarga, ya que es algo que, desafortunadamente para ellos, no pueden hacer los médicos en servicios de primera atención (como pueden ser la Atención Primaria o la Urgencia, tanto Extrahospitalaria como Hospitalaria). Ojalá esta experiencia les sirva para entender de verdad lo que supone no poder disponer de esa opción y tener que atender la sobrecarga asistencial sin demoras paliativas…

Oposición firme de AMYTS

Si la Administración Sanitaria quiere ser una verdadera Administración y no una mera Burocracia, ha de caminar en la senda de la innovación en sus propios procesos, antes de pedírsela a los demás y de bloquear procesos necesarios para una buena gestión de lo sanitario

El caso es que, tras la oposición firme de AMYTS y del resto de organizaciones sindicales, se ha conseguido que la Administración se comprometa a continuar con los procesos selectivos previstos, aunque sea a cambio de un retraso de seis meses para poder gestionar la sobrecarga que ya tienen con los procesos selectivos en marcha de otras categorías.

A pesar de que la ley obliga a las Administraciones a no reiterar la petición de documentación que ya previamente ha solicitado a los ciudadanos, porque debería disponer de tecnología para poder almacenarla y clasificarla, aún nos vemos encarados a procesos de valoración de méritos que van a requerir de la comprobación manual de la documentación de innumerables candidatos, sin que la presión “administrativa” que se intuye en el horizonte permita, según nos dicen, realizar en esta ocasión la adecuada digitalización de la documentación aportada. Una pena, porque nuevamente volveremos a tener el mismo problema para convocar la siguiente oleada de procesos de selección y, de nuevo, volverán a acumularse retrasos…

Sobrecarga como excusa

Excusarse en la sobrecarga para no acometer las reformas necesarias (en este caso tan pequeñas, luego las comentaré por encima) es una crítica que, en muchas ocasiones, se ha hecho a los médicos con consultas sobrecargadas, a los que se ha acusado en no pocas ocasiones a acomodarse en esa situación (¿para quién es cómoda???). Viene bien que se viva en propias carnes la inmovilización que produce la sobrecarga; entenderla ayudaría a nuestras Administraciones a comprender mucho mejor la situación a la que condenan a los profesionales sin inmutarse lo más mínimo por ello.

A pesar de que la ley obliga a las Administraciones a no reiterar la petición de documentación que ya previamente ha solicitado a los ciudadanos, porque debería disponer de tecnología para poder almacenarla y clasificarla

Si queremos tomar el toro por los cuernos, habrá que afrontar la sobrecarga que viene con impulso innovador y visión de futuro, aunque suponga un cierto estrés añadido; conseguiríamos romper así el círculo vicioso de la continua revisión de papeles y pondríamos las bases de la agilización posterior de procesos selectivos. Dado que la revisión de méritos de los procesos en marcha va a suponer la supervisión de innumerable documentación curricular de los profesionales que se presentan (un elevado porcentaje de los disponibles en este momento), debería idearse una forma sencilla de que la validación de cada documento “deje huella” y quede registrada con su valoración correspondiente en créditos o en otra unidad de medida que corresponda, a la que después se apliquen los factores correspondientes de cada convocatoria.

Pero esa “huella registrada” quedaría para los siguientes procesos, en los que una buena parte de la documentación ya no debería ser procesada. Y si se pide la autorización necesaria en lo relativo a la protección de datos, sería ya el inicio de una nueva etapa, y el paso a la historia del continuo revisar de documentos en papel. Si se hace lo mismo en el resto de procedimientos de revisión curricular, como por ejemplo los de Carrera, y siempre que se garantice el cumplimiento de la normativa de protección de datos, el expediente electrónico del profesional, al que éste podría referirse cada vez que se le requiera de documentación, y al que podría incorporar la nueva documentación curricular que considerase necesaria.

Análisis técnico

Evidentemente, esto requiere un análisis técnico adecuado para su puesta en marcha, pero perder esta oportunidad será, como decía, una nueva apuesta por la repetición interminable de procesos manuales. La Administración no puede hablar de innovación si no es capaz de innovar en lo más básico. Y no vale la excusa de que los programas informáticos de la perfección futura aún no están disponibles; se crean las bases necesarias y, en su día, ya se integrarán en esos programas, que no podrán llegar nunca a ser “perfectos” si no se cargan de datos…

Si la Administración Sanitaria quiere ser una verdadera Administración y no una mera Burocracia, ha de caminar en la senda de la innovación en sus propios procesos, antes de pedírsela a los demás y de bloquear procesos necesarios para una buena gestión de lo sanitario. Y antes de meterse a reformas de mayor calado en los propios procesos, dado que sin un respaldo administrativo de calidad, las reformas se convertirían en auténticos laberintos de gestión que, probablemente, no llegarían a ningún lado.

La pelota está en su tejado, como a diario, por cierto, está en el tejado de los profesionales la de satisfacer la inmensa demanda asistencial. Estos la sacan adelante, aunque muchas veces a costa de su salud y de su bienestar. ¿Será capaz de dar la talla la Administración, como para merecer seguir administrando la riqueza de sus profesionales?

Miguel Ángel García Pérez

Médico de familia. Máster en Bioética y Derecho. Director médico de Revista Madrileña de Medicina. Formación y Desarrollo Profesional AMYTS – Secretario CESM de Estudios Profesionales

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