El mirador sin estudios clínicos que avalen el uso generalizado de la mascarilla

Mascarillas y mascaradas. “Furor enmascarador” y teatro de la seguridad

La obligación del uso de la mascarilla bajo coacción y sin que haya estudio clínico alguno que justifique su generalización lleva a pensar que, aparte de tratar de transmitir una imagen de seguridad, nos encontramos en una gran representación teatral que, por encima de otras muchas consideraciones, resulta una auténtica mascarada.

¿Qué es persona?

Son personas todos los individuos de la especie humana capaces de adquirir derechos y obligaciones. Es persona un ser dotado de razón, consciente de sí mismo y poseedor de una identidad propia.

En 2011 se cambió el Código Civil en España y se definió legalmente como: «La personalidad se adquiere desde el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno». Antes era persona quien había nacido de mujer, tenía aspecto humano y vivía más de 24 horas fuera del claustro materno.

¿Cuál es el origen de la palabra “persona”?

La palabra viene de “per-sonare”, resonar y es préstamo del latín persona `máscara de actor´, `personaje teatral´, voz de origen etrusco procedente del griego. Aludía a la máscara con que se cubría el actor en las representaciones teatrales griegas. Pasó de las acepciones teatrales a designar al individuo mismo, generalizándose al ser de la especie humana.

La máscara servía para caracterizar al actor y, al principio, fue simple pintura de la cara, y, más tarde, máscara rígida y clásica que resonaba, cada una adaptada al personaje y situación. Además de su capacidad de hacer resonar la voz del actor, para darle más cuerpo, profundidad y alcance a cada papel, las máscaras establecían la personalidad, la emoción y el género (todos los actores eran varones) y permitían a los espectadores identificar a cada uno de los personajes.

La máscara acabó siendo “el personaje”, y finalmente “la persona”.

¿Vivimos en un gran teatro?

Sí, vivimos en un gran teatro, y desde el nacimiento se nos asigna un personaje que nos identifica de por vida pues, además, el “ascensor social” no funciona dada la rigidez de una sociedad clasista.

La visión del mundo como teatro se ha dado siempre, desde la Antigüedad,  en el tópico literario del “Theatrum mundi”, en que cada persona representa un papel. Se trató por los filósofos griegos, Platón incluido, y también en obras de estoicos difundidas luego por Erasmo de Rotterdam, que repercuten incluso en El Quijote. Pero fue Pedro Calderón de la Barca quien lo desarrolló en la forma teatral de auto sacramental estrenado en Valencia (España) en 1641,  “El gran teatro del mundo”.

¿Qué dice la sociología de la idea del gran teatro del mundo?

Los países occidentales parecen países musulmanes de un rigor extremo en que toda la población lleva una especie de nikab

En este campo del teatro de cada día, fue clave la figura de Erving Goffman, sociólogo estadounidense de origen canadiense que estableció el campo de micro-sociología, la interacción entre personas situándose siempre en grupos reducidos. En su obra La Presentación de la persona en la vida cotidiana, Goffman utiliza la metáfora teatral y considera a las personas como actores para definir las actuaciones de los individuos en sus interacciones, como si de una obra de teatro se tratase. Crea así una distinción básica en la interacción de los individuos, según se desarrolle en el escenario (lo público) y en las bambalinas (lo privado).

La persona es el conjunto de personajes que desarrolla  un individuo según la situación que se desarrolla en cada escenario. En el escenario se dan todas las interacciones que la gente hace delante de los demás, mientras que  en las bambalinas dominan todas las que se mantienen ocultas o se guardan.

Las personas son como actores que se esfuerzan permanentemente a lo largo de toda su vida social en transmitir una imagen convincente de sí mismos frente a los diversos auditorios a los que se enfrentan (la familia, los amigos, la escuela, el trabajo, los vecinos, etc.). No importa lo que uno sea realmente, sino lo que se logra parecer. Lo que importa es su máscara y su representación.

¿Y qué dice la antropología de las máscaras?

Llevar puestas máscaras no implica sólo un acto de transformación, o de ser el personaje, dios o antepasado que las máscaras plástica y socialmente representan, sino que moviliza una serie de emociones de un grupo o sociedad, lo cual es el atributo primordial de las máscaras.

Las máscaras no son trozos de madera, papel o trapos más o menos decorativos, sino símbolos religiosos y sociales con una función reguladora en la vida del grupo. Se utilizan en fiestas y en ritos agrarios, funerarios e iniciáticos y son garantes de la cohesión y de la regulación social en el seno del grupo.

La máscara transforma a quien la porta, y a quienes participan en su simbología. La máscara cambia la cara y la identidad, además de señalar actitud potencialmente peligrosa (“ladrón de banco”) o benefactora (el chamán que cura, el dentista que repara la muela que duele). La máscara también da potencial liberador y lúdico, como demuestra su uso en carnavales y mascaradas.

La máscara añade ambigüedad a la expresión facial al tiempo que señala un orden social y policial. Por supuesto, la máscara se presta a su “sexualización”, tanto en el sentido de género como de erotismo.

Respecto al uso obligatorio de la mascarilla (barbijo, cubre-cara, tapa-boca),

  • cambia la interacción social y el teatro, pues nos uniforma la cara y exige otras formas de cortesía y etiqueta
  • desarma a quienes precisan leer los labios para entender el mensaje
  • convierte su uso en demostración simbólica de “buena ciudadanía”, siendo “sésamo ábrete” para todo lugar en que se exija
  • transforma a los demás en censores y policías de quienes no cumplen los preceptos
  • sienta un modelo occidental de ocultación del rostro, pues hay culturas, por ejemplo, en que es más importante ocultar las orejas que los labios
  • provoca rechazo y aceptación según culturas y grupos sociales, contribuyendo a la expresión de la inequidad y a la segregación en cuanto sus costes corren de cuenta de la economía personal-familiar
  • permite representar un nuevo personaje en el teatro del mundo
  • da poder a la autoridad que deviene en sancionadora y coercitiva con la fuerza de las multas administrativas y de la violencia policial
  • convierte en ridículas todas las políticas previas indiscriminadas contra la ocultación del rostro (por ejemplo, en manifestaciones)
  • confronta a la ciencia, pues no hay fundamento para su uso generalizado
  • cambia las dinámicas de género
  • se presta a la “moda” y a su explotación comercial
  • da lugar al humor y a la sátira, y a la propia protesta luciendo mascarillas con lemas, dibujos y diseños que difunden un mensaje en contra de su utilización

https://www.europeansociologist.org/issue-45-pandemic-impossibilities-vol-1/masking-%E2%80%93-corona-masquerade-or-unmasking-new-sociology-masks

¿Y del nikab, qué?

El nikab es prenda que oculta la cara dejando ver sólo los ojos. Hubo gravísimos problemas en algunos países occidentales, como Bélgica, Dinamarca y Francia, donde se prohibió en lugares públicos, por motivos de seguridad y religiosos, en cuanto se aducía que era costumbre extraña a la cultura occidental. En el Reino Unido, su primer ministro, Boris Johnson, declaró que las mujeres con nikab era como buzones de correo y ladrones de bancos https://www.amnesty.org/es/latest/news/2020/05/face-masks-and-niqabs/ https://www.euronews.com/amp/2020/05/25/requiring-face-masks-to-fight-covid-19-upholding-niqab-bans-shows-irony-lost-on-lead-view

La percepción de extrañeza ha caído cuando ahora todos, hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, adolescentes y hasta niños, han de portar un cierto tipo de nikab, bien por mandato legal bien por recomendación higiénica en tiempos de covid19. Nos hemos convertido, pues, en buzones de correo y sospechosos de atracadores de bancos.

La percepción y repulsa ante la ocultación o exhibición voluntaria de la cara es una construcción social más, legitimada siempre con violencia, antes en el caso de la percepción de la opresión de portar el nikab y ahora en la percepción de insolidaridad en caso de no utilización de la mascarilla (barbijo, cubrebocas, tapabocas). Ahora los países occidentales parecen países musulmanes de un rigor extremo en que toda la población lleva una especie de nikab https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7190804/

¿Se enmascara a la población para enmascarar la política?

En la pandemia covid19, el enmascaramiento de la población en general y en todo lugar y situación da lugar a una mascarada

No hay un solo ensayo clínico sobre las ventajas de enmascarar a toda la población (y menos en todos los espacios públicos, como se ha hecho en España) y no se está haciendo en ninguno tampoco en 2020 respecto a la pandemia covid19 https://www.spectator.co.uk/article/covid-19-and-the-end-of-clinical-medicine-as-we-know-it

Como prueban las Revisiones Cochrane, se demuestra la inutilidad de las mascarillas con los ensayos clínicos sobre la gripe y otras enfermedades por virus respiratorios del estilo de los coronavirus. Se comprobó en 2007 y se actualizó en 2011 y en 2020 https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.30.20047217v2 https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD006207.pub2/full/es https://www.cochrane.org/CD006207/ARI_physical-interventions-to-interrupt-or-reduce-the-spread-of-respiratory-viruses

El “furor enmascarador” es sólo parte del “teatro de la seguridad”, que responde ante el fracaso de las políticas públicas frente a la pandemia covid19 con medidas policiales espectaculares que cargan sobre las personas.

Son políticas verticales y burguesas en las que no se tiene en cuenta la opinión ni las necesidades de quienes han de cumplirlas, y se logra su cumplimiento con la coerción violenta, desde multas hasta violencia policial brutal. Lo que debería ser una política convincente se convierte en un cuestión de orden público y de imposición sin fundamento, “porque sí”.

Muchos países han impuesto las mascarillas para el público en diversos entornos, especialmente en interiores y con hacinamiento. Varios otros, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos y Suecia, no han generalizado su uso. A este respecto es excelente el informe neozelandés https://www.health.govt.nz/our-work/diseases-and-conditions/covid-19-novel-coronavirus/covid-19-health-advice-public/covid-19-use-masks-and-face-coverings-community

También, “El Instituto de Salud Pública de Noruega consideró que si las máscaras funcionaran, entonces cualquier diferencia en las tasas de infección sería pequeña cuando las tasas de infección fueran bajas: suponiendo un 20% de asintomáticos y una reducción del riesgo del 40% para usar máscaras, 200.000 personas tendrían que usar una para prevenir una nueva infección por semana”  https://www.cebm.net/covid-19/masking-lack-of-evidence-with-politics/
https://medicamentos.alames.org/covid-19/enmascarar-la-falta-de-evidencia-con-la-politica/

Se enmascara a la población como forma de superstición, un poco reminiscencia de las teorías miasmáticas que atribuían las infecciones a los olores de ambientes contaminados. Cuando las autoridades trabajan bien se renuncia a la magia. Sirva de ejemplo Dinamarca, cuyas escuelas están abiertas desde abril y en que ni alumnos ni profesores llevan mascarillas, ni hay “distancias de seguridad” pues las clases se “han aclarado” (con hasta el triple de profesores), se dan siempre que se puede en el exterior, se escalonan los descansos y cada clase tiene su propio cuarto de baño para higiene y limpieza exclusiva de sus alumnos. Mantener enmascarados a niños y maestros es la crueldad con la que se pretende ocultar la incapacidad de las autoridades y sus expertos. https://www.cbc.ca/news/world/denmark-schools-covid-19-pandemic-1.5720508

Síntesis

En la pandemia covid19, el enmascaramiento de la población en general y en todo lugar y situación da lugar a una mascarada. Parece un carnaval y tal es, una pérdida de los sentidos, pero, en este caso, de quien impone las normas por la violencia, sin ciencia, ni ética, ni justicia, ni solidaridad.

En la Antigüedad, frente a las plagas se sacrificaban cabras y los chamanes utilizaban máscaras en sus conjuros ante la tribu atemorizada. En la actualidad, se hace prácticamente lo mismo con las normas y las ruedas de prensa que las escenifican, incorporando policías y generales con los uniformes, y se “castiga” a toda la población atemorizada, con las mascarillas por obligación. Como especie, no hemos abandonado la superstición y la magia sigue siendo la norma en la respuesta a las pandemias.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

17 Comentarios

  1. Excelente análisis! Muchas gracias por compartirlo.

  2. Rita says:

    Muchas gracias por los enlaces y este artículo tan profundo y lleno de significado.
    Ojalá muchos entiendan este teatro. Hace dos días tuve que salir de un supermercado porque mi máscara no tapaba mi nariz… necesito respirar, algo que para algunos resulta incomprensible. Un comprador amenazó con denunciarme, apesar de que el guardia de seguridad intentase explicarle mis dificultades respiratorias. Resolví salir para no causarle problemas al amable y comprensivo guardia de seguridad y poder respirar! Luz para nuestros hermanos confundidos con el deseo de que puedan despertar y recuperar su soberanía

  3. Hurrita says:

    Quien osa argumentar contra la mascarilla es atacado. Insultado, vejado… Tal como he visto hoy en un programa de tv, en Cuatro, dirigido por el tal Risto Mejide. Increíble, qué repugnante.

    Pudiera ser que ese médico estuviera alertando sobre un gran riesgo para la salud, como es hacer bajar la saturación de óxigeo en sangre, y sin embargo unos cobardes en manada se sienten totalmente legitimados para lincharle y vejarle en público…asqueroso. Cobardes.
    Esto es lo q nos espera y cosas peores si la gente no contesta pronto al poder y a sus instrumentos, las teles.

  4. Hurrita says:

    El médico da unos argumentos y unas fuentes. Pero la manada de zafios tertulianos le hacen todo tipo de mofas. Le califican, le insultan…

    Como ya ha pasado -mascarillas no valen, ahora si valen- probablemente dentro de unos meses se cambiará y entonces las mascarillas serán oficialmente fuente de patologías, y se ridiculizará el insultará al que ose llevarla, como loco peligroso negacionista.

    Creo que quien nos pone en peligro son estos grupos oficiales totalitarios que rápidamente sabotean cualquier independencia, y linchan sin ningún escrúpulo a las personas que piensan con independencia, condenándonos a la indefensión y al matadero, ante dogmas oficiales de ahora, mentiras en el futuro.

  5. Juan says:

    Buenas noches.
    Me gustaría hacer unas preguntas, para que en algún momento, algún médico decente pudiera contestar.

    ¿como es posible que sin ningún tipo de estudio médico científico que avale la seguridad para la salud se pueda obligar a toda la población a llevar mascarilla tantas horas a diario?

    ¿cómo es posible que los niños tengan que llevar mascarilla todo el tiempo que están en el colegio?

    ¿Que posibles secuelas podrian padecer los niños por tanto tiempo seguido de dificultar su normal respiración?

    ¿porqué no se hacen decenas o cientos de autopsias a los fallecidos de esta “pandemia”?

    ¿porque se sigue utilizando como sistema para diagnosticar covid los test PCR que son test inexpecificos?

    ¿cómo es posible que no haya más médicos saltándose las directrices de los colegios oficiales médicos (organismos politizados y dependientes de subvenciones) que se pasan por el arco del triunfo el juramento hipocrático?

    Gracias.

  6. Celia says:

    Como es posible que en España, usando todo el mundo mascarilla, halla el doble y el triple de contagios que en el resto de países europeos? Quizás esta medida esconde las grandes deficiencias en sanidad pública que existen en España? Y por qué no se reconoce este problema, en lugar de seguir castigando a la población? Estoy asfixiada de impotencia, de vivir en un país en el que el sentido común ha desaparecido para dar lugar a la insensatez. Ver a mi sobrina de 4 añitos en el colegio durante horas con una mascarilla , sin compartir sus cosas con sus compañeros, y echándose gel hidroalcoholico a todas horas, sin control, realmente me aterroriza. Que pena!!

  7. Adrià says:

    Y después tenemos editoriales del New England Journal of Medicine que defienden el uso universal de mascarilla como un proceso “variolización” previo a que llegue la vacuna-panacea contra el Covid-19.
    https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2026913?query=TOC&s=09
    No se les cae la cara de vergüenza, me gustaría saber tu opinión al respecto, doctor Juan Gérvas. Pero para mí que esa editorial desprende un olor a pseudociencia que tira para atrás.

  8. Juan Gérvas says:

    -gracias por los comentarios y sugerencias
    -el texto del New England es pura basura, una colección de ideas que igual podrían defender las teorías miasmáticas
    -en todo caso, sirva de ejemplo Dinamarca
    Extra teachers (classes could be divided into three), breaks staggered, each class was a specific toilets, when possible, learning was done outside. No masks, no distancing: Schools in Denmark.
    Escuelas en Dinamarca, ni mascarillas, ni distancia física.
    https://www.cbc.ca/news/world/denmark-schools-covid-19-pandemic-1.5720508
    -un saludo juan gérvas @JuanGrvas

  9. Nacho. P says:

    ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por la supuesta socialización?, que más tienen que imponernos para reaccionar?. Es muy doloroso soltar a tu hija de la mano para que entre al colegio con la máscara que le tape su preciosa cara conociendo la inutilidad de esta medida y los posibles efectos adversos. Se convierte en un acto de sumisión de lo más frustrante que sigue dando legitimidad a los que nos lo imponen pues supone agachar la cabeza ante esta nueva barbarie sin sentido.

  10. Manel Serrat says:

    Gracias Juan, y todo el resto que habéis dejado vuestros comentarios, que hacen no me sienta un personaje súper raro que intenta caminar per esta vida sin mascara.
    Como habéis dicho en el momento que expresas una opinión contraria a la imposición eres juzgado como en sus tiempos fueron, y todavía queda alguna reminiscencia, juzgados por la inquisición los que mostraban su discrepancia con los poderes eclesiásticos, antiguos políticos de los reyes y emperadores.
    Aunque por desgracia seamos pocos, me siento satisfecho de que todavía no nos hayan exterminado a todos.

  11. Hurrita says:

    En esta pandemia los mismos poderes te pueden linchar o criminalizar por una cosa y la contraria, con la diferencia de unos meses.

    Es el totalitarismo puro y duro, la arbitrariedad en grado máximo. Ya nos hemos olvidado de lo que nos hicieron, encarcelándonos durante meses, lanzándonos a la policía, sencillamente para hacer cargar la culpa sobre los ciudadanos, de toda su inoperancia. Todo lo q pasa ahora no nos debería hacer olvidar ese tremendo atentado contra los derechos humanos. Que no se quede en el asunto de las mascarillas.

  12. Guillermo says:

    Me parece muy bien escrito como siempre hace Gervas, pero comparar las ffp1-3 con las de rituales tribales me parece gracioso pero demagógico. Tampoco creo que mi libertad o la de mi hijo se vean cercenadas por llevar una mascarilla. Lo que sí que veo claro es que como única medida sin lavado de manos y en condiciones de hacinamiento (en el curro o en el cole) es insuficiente.

  13. Iván says:

    Hola Juan.
    Llevo tiempo siguiéndote y en fin, no recuerdo algo que me costase tanto, por sentirme tan impotente, dañado en mi dignidad como ser humano y avergonzado como ciudadano nacido en España, como el tema de la imposición de la mascarilla.
    La verdad es que lo llevo francamente mal, y ahora mismo es el principal trabajo personal, sin dejar los que ya de por sí uno lleva adelante.

    Gracias por el articulo.

    • Roberto says:

      Me identifico perfectamente con tu testimonio salvo por la “verguenza de ser español”, para mí es verguenza como ser humano; no considero especiales a los españoles.
      Como tu, tampoco entiendo cómo la gente lo ha tolerado.
      Lo comentado por Juan Gérvas lo encuentro profundo, cargado de lógica y liberador, como suele ser. Pero hay otras facetas profesionales sobre las que no he visto planteamientos (quizás te referías a esto): la máscara no me deja trabajar, altera la comunicación con el paciente. Este es siempre un aspecto delicado e importante en mi trabajo. La máscara altera la situación y pierdo control y seguridad, aumentando no sé cuanto la incertidumbre a la que estoy habituado en el trabajo. Si soy responsable con mi trabajo, debo evitar la máscara, sobre todo si tengo medidas más eficaces a mi alcance como son la distancia y la ventilación; los pacientes entienden la lógica y no se inquietan, y uso la máscara cuando tengo que explorar y acercarme. Es paradójico que este ejercicio de responsabilidad profesional sea catalogado por las normas y por el común de la sociedad como irresponsable.

  14. Montse says:

    En respuesta a Juan
    No soy médico. El problema está en que todo esto no va de sanidad sino que va de poder con el agravante que en esta lucha de poderes se está jugando con la salud y, en muchos casos, la vida de las personas.
    Todas las preguntas que te haces tú me las estoy haciendo yo cada día.
    Y sólo veo que la manera de.salir de esto es hacer en cada momento lo que a cada uno le parezca mejor para el bienestar propio y de los suyos. Y si cabe apoyar a todos los movimientos por la verdad.
    De lo que no podamos encargarnos no debemos perder tiempo ni energía para cambiarlo, ya se encargará quién sea
    Y lo más importante: no tener miedo.
    Una cita de Séneca decía:
    Tu poder es mi miedo.
    Cuando yo pierda el miedo tú perderás el poder.

  15. Parece que la etimología de la palabra latina persona (que es de donde viene en esp.) sea una trasliteración latina de la palabra griega “prósopon”, que era justo el nombre de la máscara teatral. La etim. “per-sonare” aparecía antaño como posibilidad y parece descartada. Aunque nunca se sabe, claro.