Política y Sociedad A pesar del buen nivel internacional de la biomedicina española

Mala regulación, peor financiación y una asfixiante burocracia frenan a la ciencia española

El último informe publicado por la Fundación Alternativas  advierte que la mala regulación, la peor financiación y una asfixiante burocracia alejan a la ciencia española de todo su potencial. El texto incide en la debilidad de las estructuras sanitaria y de investigación en el país, evidenciada por la pandemia de Covid-19.

El ‘Tercer Informe sobre la Ciencia y la Tecnología: cómo reconstruir el sistema I+D+i tras la pandemia‘  analiza la situación real de la ciencia y la innovación en España y plantea sus posibles vías de solución para reforzar un sistema de I+D+i que le permita optar a un modelo económico menos frágil y más resistente a posibles alarmas sanitarias como la actual. Al ser esta la única manera, según los autores, de hacer frente con posibilidades de éxito a retos tan grandes como el cambio climático, la digitalización y la muy probable aparición de nuevas epidemias a no muy largo plazo.

Diego López Garrido

El alimento del progreso

En su introducción, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, Diego López Garrido, apeló al magisterio del doctor Pedro Laín Entralgo y José María Gómez Piñero, recogido en su libro titulado ‘Historia de la Ciencia Moderna‘, y fechado en 1963, en el dejaron claro que, desde el Renacimiento a nuestros días, no ha habido avance para la Humanidad que no haya tenido su origen en los progresos de la ciencia y la tecnología. Hasta el punto, añadió, de que en las épocas sin innovación las poblaciones no sólo no avanzan, sino que además hay profundos retrocesos.

Para reforzar esta tesis, López Garrido aludió a las vacunas para la Covid-19 desarrolladas en sólo un año cuando lo normal habría sido emplear siete u ocho. Al ser este un avance prodigioso que, sin embargo, ha llegado tarde para los 2,5 millones de personas fallecidas por el SARS-CoV-2, en lo que va de pandemia.

Mucha ciencia y pocas patentes

En su resumen del trabajo, el vicepresidente destacó el concepto de Federico Mayor Zaragoza sobre la nueva era científica que se abre ante nosotros; las palabras de Bruno Estrada sobre el talento y el capital humano que hacen posible la ciencia;  la educación, analizada por Domingo Martín y Ana García;  y con reflexión jurídica también sobre la producción de patentes de parte de Isabel Álvarez, Raquel Marín y Jesús Ávila. Después de haber constatado que las escasas 18 patentes que reúne España por millón de habitantes se multiplican por diez en Alemania, hasta sumar 174 por la misma proporción de población.

Explicado este contraste, del que se hizo eco López Garrido, en el capítulo de los profesores Santiago López y Miguel Ángel Quintanilla, al citar su concepto de la debilidad de la cultura científica española. Refrendado por Jorge Barredo y su conocimiento acumulado en la Fundación Cotec y recogido en una encuesta reciente. Actitud colectiva que entroncaría con el decimonónico “que inventen ellos”  tan descriptivo, según sus palabras.

De igual forma, y a favor de un ecosistema sólido de ciencia básica y tecnología para España, plantea sus argumentos Enrique Castellón Leal. En línea con la estrategia de acción exterior presentada recientemente por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, en la propia sede de la Fundación Alternativas. De cara a establecer un eje tecnológico esencial para el país, con gran protagonismo de la Unión Europea. Ya que, según Emilio Muñoz, la UE se confirma como agente impulsor con los fondos de financiación y el ambicioso programa Horizonte Europa.

Quejas y soluciones

Alabó López Garrido las conclusiones aportadas por los doctores Larraga y Barbacid, en las que se incluyen propuestas viables y recomendaciones plausibles. Desde unas posiciones muy críticas sobre el estado actual, caracterizado por un exiguo uno por ciento del PIB y la casi moral urgencia de duplicarlo. Después de una década de deterioro debido al desplome de las inversiones consecuentes con la anterior crisis, iniciada en 2008.

Terminó el vicepresidente su intervención con la frase del presiente de Francia, Emmanuel Macron, según la cual, si Europa no logra una soberanía tecnológica otros espacios geográficos serán los que dicten sus prioridades. Finalmente, López Garrido también agradeció a la compañía Técnicas Reunidas su patrocinio imprescindible para hacer realidad el informe.

Rosa Tristán

Área de actuación prioritaria

La periodista de divulgación científica y ambiental Rosa M. Tristán lamentó que España esté en la cola de la investigación científica. Porque es un país con pocas patentes y algunas de ellas son además poco viables.

Desde ese punto de partida, y como moderadora, preguntó a los ponentes del día sobre las formas de priorizar las áreas en las que España puede ser puntera, a pesar de que muchos inicios pueden ser frustrantes y la financiación casi siempre muy insuficiente. A la vez que existe una conexión entre los investigadores y las empresas.

Tristán destacó la parte de entusiasmo que supondrá la llegada de los fondos europeos para I+D+i, y vio en las futuras vacunas para la Covid-19 un motivo de orgullo para el país, al igual que para el resto de los países. Aunque para ello aquí haya que salvar múltiples escollos burocráticos.

A por un cuarto informe

También interrogó a los científicos invitados sobre el futuro post Covid, en el que pudiera caber una visión más a largo plazo y más colaborativa, además de tener menos burocracia, mayor estabilidad laboral y más y mejores oportunidades en biotecnología para salvar el planeta. Tranquilizó también a todos, al afirmar que, sin reservas, habrá un cuarto informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España, por parte de la Fundación.

Vicente Larraga

Un sólido sistema de ciencia

El director del informe y profesor en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Vicente Larraga, precisó que la preparación del informe presentado empezó antes de la pandemia y que, en el ecuador de la misma, España sigue sin ser en el mundo ni una potencia puntera ni subdesarrollada. No obstante, y con el cambio de mentalidad habido tras la llegada del SARS-CoV-2, agradeció que el 90 por ciento de los ciudadanos tenga claro que los científicos son fundamentales para salir de este tipo de crisis.

Aunque reconoció que el efecto “Santa Bárbara”, de acordarse de ella sólo cuando truena, podría propiciar, o evitar, que los cambios radicales en la vida de las personas, como las epidemias y el cambio climático, sean o no duraderos, respectivamente.

Larraga vio también la necesidad de dotar al país de un sistema investigador no muy grande pero sí muy sólido. Como demuestra la amalgama en el CSIC logró para permitir dar una respuesta rápida y contundente a la Covid-19, en forma de proyectos de vacunas.

Ensanchar el camino

Sobre el informe, el investigador estimó que muestra el camino para que España deje de ser un país subalterno y se convierta en uno más potente científica y tecnológicamente. Para ayudar a la definición del futuro del planeta y no ser sólo consumidores de lo que los demás creen. Para ello, observó no es necesario igualar a países como Estados Unidos, sino que bastaría con fijarse en naciones muy inspiradas como Finlandia, puso como ejemplo.

Misión para la cual superar el valle de la muerte en investigación es harto arduo en España, ya que muchas ideas se quedan por el camino cuando falla de ilusión o, más comúnmente, la financiación.

Así mismo, y para nadar en las turbulentas aguas que se dibujan en el horizonte, Larraga recomendó no ser alicortos y sí trabajar de forma colaborativa como hace su propio equipo.

Mariano Barbacid

Los presupuestos de Montoro

El jefe de Oncología del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), y patrono de la Fundación Alternativas, el doctor Mariano Barbacid, expresó que los dos años de existencia de un ministerio para la Ciencia en España cumplen una demanda histórica, pero no la colman. Para empezar, porque obedecieron a una gestión realizada con las manos atadas por haberse prorrogado los presupuestos generales del Estado de Cristóbal Montoro.

No obstante, asumió como escaso el 9,5 por ciento previsto para I+D este año, incluso con lo que le pueda tocar también del 7,5 por ciento destinado a digitalización.

Una década perdida

Barbacid calificó de “década perdida” a los años transcurridos entre 2010 y 2020 y quiso dar cierto margen de confianza al equipo de Pedro Duque, ministro de Ciencia e Innovación. Aunque todavía no se haya podido llegar a un pacto general sobre esta materia y a que la estrategia nacional a favor de la investigación y la tecnificación peque de cierto buenismo en su redacción inicial. A lo que sumó que es muy pacato proyectar un 1,25 de PIB para I+D+i con la vista puesta en el año 2030. De lo que extrajo cierto regusto a decepción.

En relación con las críticas a España por tener una economía de servicios, Barbacid señaló su vulnerabildiad acreditada con la pandemia. Por lo que reiteró la urgencia de llegar a un pacto por la ciencia auspiciado por los grupos políticos, además de reclamar más dinero para investigar.

Sin fondos en páncreas

Para su mal, este investigador confesó con tristeza no haber podido lograr financiación para su proyecto sobre dos dianas para el cáncer de páncreas. Razón que le llevó a no hablar en los términos más elogiosos del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial de España (CDTI). Al ser su misión impulsar tiernos programas de investigación a los que, sin embargo, reclama al menos dos años de trayectoria previa. Curiosa paradoja.

También avisó del peligro que supondrá la euforia post Covid, con el retorno del turismo y la llegada anticipada de los fondos europeos. Situación para la que pidió planes a largo plazo y no días de vino y rosas que vuelvan a malograr la ciencia española.

Por último, declaró que la Fundación Alternativas continuará sin duda en su labor de espolear conciencias y alimentar debates de primer orden.

Isabel Álvarez

Europa en horas bajas

La directora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) , Isabel Álvarez, describió como delicada la situación de Europa en materia de ciencia y tecnología, porque China y Estados Unidos han cambiado el panorama internacional

Concretamente, explicitó que el país asiático ya ha superado al Viejo Continente en sus inversiones de este tipo. Por lo que la UE debería apoyarse en las políticas verdes, el cambio climático, la alimentación, la lucha contra el cáncer y las ciudades inteligentes, como postula el común de los economistas estructuralistas, como ella misma. Mientras que en España habrá que ver cual es la letra de la música que empieza a sonar desde el ministerio de Pedro Duque.

La carrera tecnológica

Álvarez, y su capítulo “Europa en la carrera por las nuevas tecnologías”, asume que hay que llevar la transferencia de la investigación a los clusters, aunque yendo aún más allá del sistema productivo, con una adecuada visión transversal

Junto a Emilio Muñoz estimó que hay que mirar al pasado para recordar que, ya en los años 80 del siglo pasado, Europa se preguntaba sobre el camino a seguir para no perder el pulso de la innovación con respecto a Estados Unidos, único escenario mundial llamado a desbancarle.

Dentro de ese panorama, reclamó un justo espacio para España en biotecnología, ya que goza de un buen nivel reconocido a nivel internacional. Al disponer de áreas biomédicas con buenos tiempos de respuesta, como se ha visto en la pandemia. Y en paralelo al desarrollo de la digitalización y las TIC.

Oportunidades a medio plazo

Una vez pase la pandemia, y a medio plazo, Álvarez estimó que aflorarán las oportunidades y el optimismo provocados por la crisis. Por lo que habría que mejorar el sistema de talento en ciencia e innovación dentro del país, además de recuperar todos los cerebros que se vieron obligados a fugarse.

Creyó imprescindible también inculcar en los escolares españoles un mayor gusto por las disciplinas técnicas, realmente en retroceso en los últimos años. Además de garantizar el carácter perdurable de los sistemas sociales y económicos dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la  Agenda 2030 de la UE, a la vez que España convierte su economía en circular, como propuso.

Carmen Andrade

La paradoja europea

La vicepresidenta de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), la doctora Carmen Andrade Perdrix, resumió sus ideas recogidas como coautora en el capítulo titulado “Apuntes para mejorar la colaboración público-privada”, dentro de lo que ella denomina la paradoja europea.

El objetivo de su texto, compartió, es aprender a mirar con nuevos ojos para aprovechar palancas de cambio en un momento en el que el optimismo podría venir de los fondos europeos y la colaboración público privada. Algo que, a su juicio, requerirá crear un hub en el país, aún dificultado en su conformación por la ausencia de un adecuado desarrollo legislativo.

Según Andrade, los diagnósticos de situación que eran certeros en el siglo XX ya no lo son en la actualidad. Por lo que habría que aprender mucho de la función  tractora que ha representado la pandemia de Covid-19 para el CSIC, al expresar como objetivo la obviedad del círculo de la innovación y unas ideas que tienen que ser rentables para su desarrollo, además de ser meras ideas.

Incrustar la ciencia

Con alguna vaga referencia a la fábrica de baterías CEMSA, se mostró firme partidaria de incrustar la ciencia en el modelo productivo. Y para dar ejemplo, confesó que ella misma dispone de algunas patentes registradas en Estados Unidos.

Esa experiencia en patentes le sirvió para expresar que patentar es caro y que, por eso precisamente, habría que buscar otros mecanismos e incentivos alternativos a la innovación. Por el riesgo que corren también los productos patentados de ser copiados por multinacionales que tienen grandes equipos de abogados y, a veces, utilizan subterfugios como, por ejemplo, patentar en Méjico para vender luego en Estados Unidos.

Praxis y ciencia básica

Defendió igualmente la investigación básica e instó a que se dote a las carreras técnicas de mayor experiencia práctica porque hay profesores universitarios de caminos, canales y puentes que explican cómo hacer estas infraestructuras sin haber hecho ninguna en su vida civil. Dado que, según lamentó, los proyectistas  son una especie que está en extinción dentro de los claustros.

Abogó, del mismo modo, por un turismo de cultura, salud y deporte a tener presente que España era un país de agricultores hace menos de un siglo. Por lo que sería bueno ampliar ese tipo de flujos internacionales con sectores de mucha mano de obra, sin que haya que hacer ninguna revolución.

En ese sentido, consideró oportunos los objetivos incentivados desde la Administración pública, tal como recoge el profesor Enrique Castellón en su capítulo y como se ha visto en el desarrollo de los prototipos españoles de vacuna para la Covid-19, verdadero ejemplo de coordinación de todos agentes implicados, según sus palabras.

CDTI, misión cumplida

Sobre el CDTI, valoró Andrade que ha cumplido razonablemente bien su misión, aunque sería necesario dotar al país de otras estructuras adicionales de evaluación y financiación de proyectos. En un contexto en el que las start-up tienen que lidiar con fondos de inversión cuya visión es muchas veces cortoplacista. A lo que contrapuso lo idóneo de generalizar los microcréditos y, fundamentalmente, conseguir muchos más fondos, empezando por los públicos.

También consideró llegado el momento de generar estas estructuras nuevas junto a una reglamentación más flexible. Habida cuenta, confesó, que muchos de los investigadores en España son funcionarios de carrera, con incompatibilidades para su tarea y, a veces, falta de mentalidad empresarial.

Entre esas infraestructuras citó la creación de un centro público de I+D que permita su aprovechamiento por parte de las empresas para incrementar el know how español.

No abortar el talento

Añadió Andrade la idea de que el capital humano es tan importante con el empresarial, aunque no esté tan suficientemente considerado laboral y retributivamente como debería. Al existir muchos investigadores en situación de interinidad, cuando realmente deberían sentirse jurídicamente indefinidos en sus contratos desde el principio.

Ella misma, recordó, llegó a un CSIC con plantilla estable que luego pasó a ser de funcionarios en su mayoría.

Finalmente, la científica declaró que el cambio climático ofrece muchas posibilidades de desarrollo, si se consigue en España una buena conexión público privada.