Punto de vista salud, dinero y atención primaria

Los test rápidos se están volviendo rápidamente inútiles

Al hilo de la actualidad, Juan Simó ofrece en su blog un análisis de los test rápidos que, a la vista de los datos conocidos, sirven para poco, por mucho interés que se ponga en ellos, pues no son útiles para la detección de anticuerpos.
A alguien se le está yendo la mano con los test rápidos. Una cosa es que se hagan a nivel poblacional para detectar tendencias, como está haciendo el Ministerio de Sanidad en su estudio de seroprevalencia, que también sería discutible, y otra que, en estos momentos de la evolución de la epidemia en España, tenga algún interés hacerlo a personas asintomáticas, como por ejemplo lo están haciendo en algunas empresas a sus trabajadores asintomáticos. Vayamos por partes.
La foto es la de un ejemplar de test rápido de los utilizados en el estudio de seroprevalencia del Ministerio. El test detecta de modo diferenciado anticuerpos IgM e IgG. Si entramos en la web del fabricante, encontraremos el “prospecto” colgado en dicha web el 26-3-2020 (aquí). En él no se habla de una cosa importante: la ventana de oportunidad de la realización del test. Por ello, el fabricante emite una nota que cuelga en su web el día 8-4-2020  que corto y pego a continuación.
El fabricante está señalando la ventana de oportunidad de realización del test: una vez transcurrida la primera semana de la infección (mejor hubiera sido haber dicho “inicio de los síntomas”) y hasta el final de la tercera semana. Antes de transcurrida la primera semana no es útil porque no puede detectar anticuerpos que todavía no existen (IgM), por muy sintomático que esté el paciente. Pedirlo antes de transcurrida esa primera semana en un paciente con síntomas compatibles implica un altísimo riesgo de un resultado falsamente negativo (que en realidad no lo sería, puesto que no puede detectar lo que no existe). Pero es que pedirlo más allá de la tercera semana, también implica un riesgo creciente, más alto cuanto más nos alejemos en el tiempo, de un resultado negativo falso en un paciente que tuvo síntomas compatibles hasta hace dos o más semanas.
Es decir, el fabricante, con esta nota, se está lavando las manos ante un uso inoportuno de los test. La figura siguiente muestra la ventana de oportunidad de la realización del test.
Por mucho que existan anticuerpos IgG más allá del final de la tercera semana, estos test rápidos no están validados para detectarlos a partir de ese momento. Es decir, los test rápidos no sirven, no son útiles, no valen para usarlos en la detección de anticuerpos como si fueran un test ELISA en personas asintomáticas. Todo lo contrario, su papel lo tienen en el paciente sintomático y, ante la insuficiente disponibilidad de pruebas PCR, deberían haber estado desde el inicio de la epidemia a disposición de los médicos de atención primaria y reservar la PCR para los pacientes más graves candidatos a ingreso hospitalario.
Como era de esperar, atención primaria no tuvo entonces ni test rápidos, ni PCR, ni suficientes mascarillas, ni suficientes EPI, ni tampoco suficientes arrestos para exigir todo ello. Esperemos que las cosas cambien y todos los médicos de familia y todos los pediatras de los centros de salud nos convirtamos en médicos centinela del nuevo coronavirus en los próximos meses mediante el acceso a la PCR con garantía de resultado en menos de 72 horas.
Esperemos, también, que los gerentes no se escandalicen porque la mayoría de las pruebas PCR que solicitemos a partir de ahora los médicos de los centros de salud resulten negativas. Eso sería lo mejor que nos podría pasar ahora, mañana y siempre. Significaría que el virus no vuelve. Algo improbable, pues todos los expertos hablan de una segunda oleada a finales de este año por no haberse alcanzado un nivel de inmunidad poblacional suficiente. Sólo con el acceso a esta prueba por los profesionales mejor situados para detectar y ver venir esa segunda oleada epidémica, los médicos de familia y pediatras de los centros de salud, tendremos alguna posibilidad de no repetir esta horrible pesadilla vivida durante los dos últimos meses.

Juan Simó Miñana