Punto de vista

Los problemas técnicos de una reforma para ahorrar

El observador ofrece una relación de algunos de los problemas que, de cara a la aplicación de la reforma sanitaria, deberán resolverse y que, desde su punto de vista, no parece que pueda ajustarse a los tiempos que se han marcado para hacer efectivos los recortes.

Las medidas tomadas por el Gobierno para reducir en 7.000 millones el gasto de la Sanidad Pública española, dejando de hacer voluntariamente cualquier valoración política, presenta una serie de problemas técnicos para poder aplicarlas a la velocidad que las quiere aplicar la ministra Mato. Además asegura problemas en determinados servicios de los hospitales que, sin duda, se producirán después del verano en las Comunidades que se apliquen, que no van a ser todas.

 

La medida de regularización del enorme gasto farmacéutico era imprescindible. El sistema de pagar el gasto personal en fármacos en función a la renta es complejo y lento de aplicar. La tarjeta sanitaria inteligente que contenga, además de los datos médicos del paciente, el nivel de renta de cada ciudadano, es posible (existe en Andalucía desde hace años, limitada), pero necesita cruzar datos con Hacienda cada año (las rentas varían) además de implantar en todas las farmacias y todos los centros hospitalarios lectores capaces de leer datos encriptados, Al ser Administración pública se debe convocar concurso, adjudicarlo y todo el proceso de implantación lo que lleva, al menos, un año para empezar a ser efectivo. Parece, por el espíritu de la nueva ley reguladora, que cada Autonomía deberá implantar su propia tarjeta inteligente en su Comunidad por lo que ya estamos hablando de distintos plazos y distintas velocidades. Al tener cada Autonomía un sistema propio, habrá que unificarlos con unas bases mínimas comunes para que un ciudadano de Sevilla pueda comprar un fármaco en Bilbao cuando esté de viaje. Eso requiere una comisión técnica que asesore al ministerio de los mínimos básicos comunes exigibles lo que implica más tiempo para poder adoptar las medidas con garantías.

 

Datos clínicos y económicos

 

Por otra parte la población se siente insegura al ir a una farmacia u hospital y tener que dar una tarjeta en la que están sus datos económicos además de clínicos. La necesidad de encriptación es obvia. Cuando uno paga en un comercio con una tarjeta de crédito o débito no ven el saldo de su cuenta, sino la posibilidad de pago de una determinada cantidad. El mismo sistema llevará la tarjeta sanitaria que, al aplicarla al lector, dará lo que debe cobrar el farmacéutico y nunca su nivel de ingreso o renta. En cualquier caso la situación económica personal es deducible por la tarifa que se aplique y eso le gusta poco al usuario del servicio. Por absurdo que pueda parecer, habrá que hablar con los técnicos de VISA, por ejemplo, para que asesoren y garanticen un sistema complejo, lento de implantar y poco agradable para el usuario.

 

Pero el mayor problema ocurrirá después del verano. Si los extranjeros con situación no normalizada carecen de la posibilidad de asistencia en Atención Primaria y son remitidos, por ley, a las urgencias hospitalarias, se colapsarán los servicios de grandes y pequeñas ciudades. En la actualidad ya están colapsados en muchas ocasiones por los recortes en personal que se han realizado para reducir gasto. Si al sistema, ya precario, se le añaden más de un millón de personas que no pueden acudir al facultativo por otro camino, los perjudicados vamos a ser todos.

 

La labor de A. Primaria en urgencias

 

José SantosLos servicios que presta Atención Primaria es imposible que lo asuma urgencias. Un ejemplo claro son las vacunaciones de los niños. ¿Tendrán que vacunarse en urgencias?, ¿realmente el servicio de urgencias está pensado y funciona para actos médicos no urgentes?, ¿se ampliarán las plantillas de este servicio ya que, indudablemente, se va a incrementar la petición de servicio?.

 

El problema es complejo. Por las políticas de ajuste que hasta ahora ha aprobado y está aplicando el Gobierno es muy poco probable que se amplíen plantillas por lo que el volumen de trabajo aumentará en un 10 o en un 12% en unos servicios ya saturados con el mismo cuadro sanitario. La necesidad que se inicia (por ejemplo de vacunas) en ampliar la farmacia hospitalaria en urgencias es grande. Tendrán que administrar una enorme cantidad de fármacos que hasta ahora no tenían por no necesitarlos. Más gasto. Y, sobre todo, urgencias no podrá dar servicio a la petición que tendrán. Habrá que buscar soluciones que, hasta ahora, no se han facilitado.

 

José Santos ([email protected]) es periodista

 

Acta Sanitaria