Punto de vista

Los médicos pueden ser los beneficiados, pero no los culpables de la absurda situación del cobro de nóminas en la Sanidad Pública Balear

Ejercer la Medicina en la Sanidad Pública de Menorca o de Ibiza no es lo mismo que ejercerla en Madrid, Barcelona, Zamora o Salamanca. La pésima comunicación de las dos islas menores (ya no digamos Formentera) fuera de temporada turística, y las limitaciones en la carrera profesional e investigación del facultativo de Sant Antonio o de Mahón hace que durante años queden plazas por cubrir en los hospitales en especialidades como oncología o cardiología. Ante esta escasez de facultativos (que no de centros hospitalarios de calidad), los enfermos se tienen que desplazar Palma o Barcelona para poder ser tratados de sus enfermedades de forma correcta.

Que un médico vuele a la Península sin ser residente balear es carísimo, por la doble o triple insularidad (puede costar 300 ó 400 euros) y lleva a que apenas puedan hacerlo una vez al mes. A todo esto hay que añadir que la vida es cara en Menorca y en Ibiza, que está a precios similares a los de Madrid o Barcelona. Por esta razón el Sindicato Médico de Baleares (Simebal) intentó en 2008 aumentar los complementos de estos facultativos que cobraban la guardia al precio más bajo de todo el Estado. Se consiguió, con amenaza de huelga incluida, pero se hizo mal y ahora se pueden pagar las consecuencias.

 

Fallos encadenados

 

Vicenç Thomás, conseller de Sanitat del Govern del pacto de progreso anterior a la victoria del Partido Popular (PP) en mayo de 2011, acordó con Simebal, a mediados de 2008, una serie de incrementos salariales importantes para los 4.000 médicos que ejercen en la Sanidad Pública Balear, beneficiando especialmente las guardias, la atención primaria y la doble insularidad de Menorca, Ibiza y Formentera. UGT y CC.OO no estuvieron de acuerdo, por ser solo para los médicos, e impugnaron ese acuerdo ante los tribunales. Thomás, tras la firma del acuerdo, empieza a aplicar los incrementos que nunca se publicaron oficialmente en el BOIB y, por tanto, con muy poca claridad para todas las partes implicadas. El acuerdo no pasa por la Mesa Sectorial ni por el Consell de Govern. Primer fallo. El procedimiento de impugnación sigue su curso lento por la justicia y el PSOE pierde las elecciones de 2011. Antes, en 2009, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) ya había fallado sobre esa impugnación, y considera que no es legal aplicar esos incrementos a los médicos.

 

Por otro lado, empezaba la parte dura de la crisis y las reducciones a todos los funcionarios públicos hacía imposible esa subida a una parte del funcionariado mientras los demás veían congelados o reducidos sus salarios. La ley de ajuste presupuestario lo exigía así. La sentencia nunca fue ejecutada. Simebal habla con Thomás y el conseller dice que no se preocupe, que seguirán cobrando lo que se acordó para evitar la huelga de 2008, ignorando el fallo del TSJIB. Es el segundo fallo.

 

Perdidas las elecciones por el tripartido, el PP toma el mando del Govern y se encuentra una deuda de cerca de 700 millones de euros en el Instituto Balear de Salud (IB Salut). El Ejecutivo entrante tiene que recortar en gastos de personal, reducciones de complementos a los médicos y, hace un par de meses, cierra dos hospitales importantes de Palma de Mallorca para poder alcanzar la cifra de déficit que impone Madrid para que la Comunidad no sea intervenida. La deuda del IB Salut sigue creciendo, ya que parte de un agujero de 700 millones de euros. Mientras, Thomás no le comenta a los responsables del PP, en el traspaso de poderes, que existe esa situación anormal en el pago de las nóminas de los médicos desde hace casi tres años y que se pagan en contra de una resolución judicial. Tercer fallo.

 

Actuación confusa

 

José SantosPor tanto los firmantes de las nóminas, que son los gerentes de los hospitales, actúan, sin saberlo, en contra de una resolución judicial del TSJIB. Lógicamente quien fija las nóminas de todo el personal del IB Salut son los Servicios Centrales de Palma contra los presupuestos de cada uno de los hospitales baleares cuya economía y gasto depende de cada uno de sus respectivos gerentes en todas las islas. La preocupación actual de los gerentes es evidente, ya que pueden verse involucrados en un severo problema sin saberlo y habiendo actuado de buena fe.

 

Hace ya semanas que Simebal quería llegar a un acuerdo con el Gobierno del PP Balear para la posible revisión de esos complementos cobrados contra sentencia. Curiosamente, el tiempo que lleva Simebal intentado minimizar el daño, es el mismo que dice el Govern que conoció esta anomalía grave en las nóminas de los médicos. El viernes pasado se hizo pública la irregularidad por parte del gobierno del PP y dice que va a pedir a los médicos que devuelvan todas las cantidades que llevan cobradas de forma irregular desde mediados de 2008 hasta mayo de 2012. En junio ya no se pagarán esos complementos. Para dimensionar el problema, la devolución alcanza una media de 40.000 euros por facultativo, llegando en algunos casos de Menorca o Ibiza a los 100.000 euros. Simebal dice que los médicos no devolverán un céntimo y convocan huelga indefinida a partir del próximo 1 de julio en toda la Sanidad Pública Balear.

 

Dejando de lado las connotaciones políticas que todo esto tiene, ahora el problema es minimizar el daño. Devolver 100.000 euros en días, es difícil para cualquiera. Los médicos han cobrado lo que se les ha pagado justa o injustamente. Sin duda son los grandes perjudicados en todo esto. El PP ya ha dicho que buscará la mejor solución posible para esas devoluciones. En caso de que sea legalmente necesario, propongo que se prorratee la deuda de cada facultativo entre los años que le queden en activo y se descuente de sus futuras nóminas. Pueden ser los beneficiados, pero no son los culpables de esta absurda situación.

 

José Santos ([email protected]) es periodista

 

Acta Sanitaria