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Los enfermos de Esclerosis Múltiple pierden cada año un 1% de tejido cerebral

Desde que comienza la enfermedad, los pacientes aquejados de Esclerosis Múltiple pierden cada año un 1% de tejido cerebral. Prevenir la neurodegeneración y la atrofia cerebral es prioritario para ralentizar la evolución de la enfermedad y retrasar la discapacidad. Estas son conclusiones extraídas de la VI Reunión POST ECTRIMS, organizada en Madrid por TEVA Neuroscience.

Los enfermos de Esclerosis Múltiple pierden cada año un 1% de tejido cerebralLa incidencia de Esclerosis Múltiple (EM) está aumentando notablemente en los últimos años en los países desarrollados (en España es de unos 80 casos por cien mil habitantes). Un incremento que se ha producido mayoritariamente en mujeres, como revela el dato de que hay tres mujeres afectadas por cada hombre, una relación que era de uno a uno hace 50 años. Además, la prevalencia también es más alta debido a la mayor tasa de supervivencia de estos pacientes.

 

Determinar las causas que han llevado a este aumento es el objetivo de numerosas investigaciones. Entre las hipótesis más destacadas, los expertos apuntan a la interacción de factores medioambientales con los genes (epigenética). Contaminación, obesidad, tabaquismo, alto consumo de sal, la infección por el virus de Epstein Barr o niveles bajos de vitamina D son factores que pueden influir en el desarrollo de la EM, según diversos estudios que se han presentado en la VI Reunión POST ECTRIMS, organizada en Madrid por TEVA Neuroscience. Conocer estos aspectos es importante para desarrollar estrategias preventivas, como la de suplementar la leche u otros alimentos con vitamina D.

 

Estos y otros hallazgos se han debatido en el encuentro de expertos más importante del año en España, al que han asistido más de 200 neurólogos, y en el que se ha presentado un detallado resumen de las ponencias presentadas por el Comité Europeo para el Tratamiento e Investigación en EM, ECTRIMS, en Copenhague en este mes de octubre.

 

Prevenir la neurodegeneración

 

Para el Dr. Óscar Fernández, neurólogo del H. Carlos Haya de Málaga y coordinador de la reunión POST ECTRIMS, “uno de los aspectos más relevantes es que estamos empezando a poder actuar frente a la neurodegeneración, que es fundamental para prevenir el deterioro cognitivo y la discapacidad. En Esclerosis Múltiple, el cerebro se pierde a razón de casi un 1% al año desde el comienzo de la enfermedad y cualquier cosa que hagamos para prevenirlo tendrá un impacto positivo en la evolución y en la discapacidad”.

 

El Dr. José Meca, especialista del H. de la Arrixaca de Murcia, añade que “la EM es el paradigma de enfermedad, en la que hay un equilibrio entre neurodegeneración e inflamación, y las técnicas de Resonancia Magnética (RM) funcional y cartografía con RM nos demuestran que la neurodegeneración está presente desde el principio de la enfermedad”.

 

La neurodegeneración es el resultado de dos vías parcialmente independientes: las células T periféricas cruzan la barrera hematoencefálica produciendo lesiones focales que provocan los brotes y en el SNC se producen lesiones difusas en el cerebro provocando un aumento de la discapacidad. “Aunque heterogénea, la atrofia de la sustancia gris tiene como sustrato predominante la pérdida axonal y neuronal y no se correlaciona con la desmielinización”, explica la Dra. Carmen Arnal, neuróloga del H.U. Virgen de las Nieves de Granada.


Rapidez y decisión terapéutica

 

En esta línea, el Dr. Rafael Arroyo, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, afirma que “damos mucha importancia a los brotes pero tal vez lo más importante sea, tanto para los pacientes como para los médicos, evitar la discapacidad progresiva. Desde esta perspectiva, necesitamos biomarcadores -por ejemplo radiológicos-, que nos informen de aspectos que tengan que ver con la discapacidad”.

 

Impedir la destrucción de las células nerviosas justifica la necesidad de establecer el tratamiento temprano, desde el primer brote de la enfermedad, para instaurar la terapia más adecuada a cada caso. “Si implantamos el tratamiento precozmente, la evolución de los pacientes será mucho mejor, tendrán menos brotes, menos secuelas y menos progresión de discapacidad. En POST ECTRIMS hemos analizado que la mortalidad a largo plazo es menor en los pacientes tratados que en los no tratados”, destaca la Dra. Delicias Muñoz, neuróloga del Hospital Xeral de Vigo.

 

Los expertos contemplan el futuro terapéutico de la EM con optimismo, ya que a corto plazo podrán disponer de nuevos fármacos orales; “tendremos un futuro con medicamentos cómodos y eficaces con los que podremos tener un mejor control de la enfermedad”, según explica el Dr. José María Prieto, neurólogo del H. Clínico de Santiago de Compostela.

 

Fármacos prometedores

 

Entre los fármacos más prometedores se encuentra laquinimod, que en los ensayos clínicos está demostrando su eficacia como neuroprotector además de una seguridad muy alta, lo que, en opinión del Dr. José Carlos Álvarez-Cermeño, especialista del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, hace pensar que, “probablemente, sea el medicamento de primera línea que nos pueda ser más útil para evitar la neurodegeneración, la atrofia y la pérdida de tejido cerebral”.

 

Además, en el tratamiento de estos pacientes no se debe relegar a un segundo plano la atención a determinados síntomas que afectan negativamente a su calidad de vida y también de sus familias. La Dra. Celia Oreja, especialista del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, afirma que “son síntomas poco valorados a pesar de ser frecuentes y debemos tratarlos. Por ejemplo, la espasticidad, los trastornos de la marcha (que aparecen el en 93% de los enfermos en los diez primeros años), el dolor (el 75% de los pacientes tiene dolor), las alteraciones urinarias y sexuales, la fatiga o la depresión”.