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Los Colegios de Médicos no son empresas de servicios

Entre los responsables de los Colegios de Médicos no faltan quienes propugnan convertirlos en empresas de servicios para los colegiados, con lo que desvirtúan el fin de tales instituciones, además de que pudieran entrar en competencia desleal con las empresas que se dedican a los menesteres que ellos tratan de suplantar.

Que la tentación existe lo ponen de manifiesto determinados movimientos en algunos colegios, especialmente en los grandes, auspiciada por los buscadores de negocios fáciles a la sombra de unos clientes casi cautivos. A modo de ejemplo, se advirtió hace unos años en el Colegio de Médicos de Madrid, en donde un supuesto gerente, impuesto por una presidenta incapaz, trató de hacer de la institución una especie de puerto de  arrebatacapas. Menos mal que, con pesar de su mentora, la Asamblea se lo quitó de en medio, aunque no salió malparado económicamente, que era su objetivo final.

El establecimiento de determinados servicios por parte de un colegio no sólo desvirtuaría su cometido, sino que pondría en cuestión la obligatoriedad de la colegiación

Los colegios profesionales, con especial referencia a los de adscripción obligatoria para poder ejercer la profesión, tienen un papel claro que, por supuesto, no es vender servicios a los colegiados, por más que se disfracen de ayudas, subvenciones o facilidades. Su función es de carácter público, por delegación de la Administración y al servicio de los ciudadanos. Por un lado,  entre sus funciones, figura el del control de la colegiación obligatoria, al tiempo que, a través de la Comisión Deontológica, asume la responsabilidad del control y desarrollo del ejercicio profesional de acuerdo con lo que se espera de ella y, en caso contrario, la potestad sancionadora del infractor hasta llegar, incluso, a la suspensión para el ejercicio.

El Colegio de Médicos de Madrid recogió sus fines en los últimos Estatutos que, aunque no se han publicado oficialmente, fueron aprobados por la Asamblea de Compromisarios y presentados a la Comunidad de Madrid. Es digno de repasar su artículo 4, pues detalla sus fines que, según los juristas consultados, están vigentes, al haber sido aprobados por la Asamblea, aunque no fueran firmados por su impresentable presidenta y no se hayan publicado oficialmente. Pues bien, en ellos no se dice que su finalidad sea vender seguros, ni viajes, ni servicios bancarios, ni inmuebles… , por muy buenos precios que pudiera ofrecer. Y es que a uno no le obligan a colegiarse para disfrutar de tales prebendas, sino para que su ejercicio sea acorde con lo que se espera de él.

El establecimiento de determinados servicios por parte de un colegio no sólo desvirtuaría su cometido, sino que pondría en cuestión la obligatoriedad de la colegiación, pues convertiría a los colegiados en cautivos para unos intereses que no son propios. Además que obligaría a la institución a darse de alta como agencia de viajes, o como entidad bancaria, como correduría de seguros, o como entidad inmobiliaria… De no ser así, no estaría jugando limpio, algo impropio en una institución en la que, por encima de todo, debe dominar la transparencia.

En fin, que algunos no rechazan el desnaturalizar la finalidad de los colegios con el objetivo de sacar adelante intereses económicos particulares. Y es que los Colegios de Médicos están orientados a garantizar el servicio asistencial, la dignidad de los médicos y su libertad profesional. Para los otros fines ya existen empresas específicas.

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

3 Comentarios

  1. ADR says:

    Pues se comporta como una empresa. Siendo yo médico residente se me “obligó” a la contratación del seguro médico de responsabilidad civil y se me persiguió después por haberme dado de baja. También se obliga al pago del patronato de huérfanos y otras cuestiones más propias de una fundación para desgravar impuestos. Es el Estado el que debería garantizar un control obligatorio y evaluaciones periódicas de acreditación y no una entidad privada que defiende más sus intereses particulares y muy poco la Salud Pública y la ética de la equidad. Con los actuales Colegios no veo que esté sirviendo de mucho control cuando siguen apareciendo médicos falsos ejerciendo. Pero lo que es una vergüenza es que sea obligado pagar una cuota periódica a una entidad privada que no cumplen con sus funciones. Y es que hay muy poca ética hay en el lucro de la medicina privada a costa del sufrimiento.

  2. Impecable y totalmente asumible, el texto de Carlos Nicolás. Está muy clara la función de los colegios de médicos: la defensa y salvaguarda de la deontología. Es ésa su fundamental, y casi exclusiva, función.
    Para otros asuntos, están los sindicatos, las sociedades científicas, las compañías de seguros o los negocios particulares (sin cautividad de sus potenciales clientes).
    Reiterando en lo mismo, me permito recomendar la lectura de mi artículo titulado “Deontología y colegios de médicos”. Editorial en la revista “Gaceta de Bilbao”:Gac Med Bilbao. 2012;109(4):125-126
    http://dx.doi.org/10.1016/j.gmb.2012.06.006

    • ADR says:

      Rafael, de todas formas hay un gran déficit ético en el Código Deontológico por la ausencia de la defensa de la equidad y la defensa por la Salud Pública universal, accesible y gratuita. El lucro a costa del sufrimiento por enfermedad debería ser radicalemente penalizado porque el acceso a los servicios de Salud es un Derecho Humano, más todavía cuando los recursos son limitados. Por eso lo privado no puede ser sano para la mayoría. Y en este aspecto los Colegios no sólo no hacen nada, sino que defienden la medicina lucrativa (corporativismo). Y aún encima nos obligan a pagarles cuotas para atentar contra la ética. Es terrible.