Apunte del día

A los 30 años de la Ley General de Sanidad

La Ley General de Sanidad (LGS), por la que se puso en marcha el Sistema Nacional de Salud, cumple estos días 30 años desde su aprobación, en medio del entusiasmo de quienes fueron sus promotores, los socialistas, y el silencio de quienes, desde el principio, trataron de impedir su aprobación y que, con el tiempo, han ido limando los derechos que contiene, en especial en lo referente a la universalización de la asistencia. (Este es la Declaración del PSOE difundida este lunes, 25 de abril.)

Que no fue fácil su tramitación lo ponen de manifiesto los 14 borradores elaborados para su redacción, los mil días transcurrido en el proceso, las amenazas de manifestaciones de rechazo desde determinadas organizaciones profesionales e, incluso, las divisiones internas en el propio Partido Socialista, pues los más conocidos en el ámbito sanitario eran partidarios de crear algo similar al Servicio Inglés de Salud. De ahí que, cuando las Cortes aprobaron la LGS, sin el voto de Alianza Popular (que con el tiempo derivó en el actual Partido Popular), el ministro de Sanidad que tuvo que defender el proyecto, Ernest Lluch (siempre de grato recuerdo), no dudó en afirmar que era una buena ley porque no había contentado a nadie.

Desde mi punto de vista, se trata de una ley magnífica, pues reconoció la univeralización de la asistencia sanitaria y, por vez primera, reconoció los derechos y deberes de los pacientes. Si lo primero pudo parecer fácil, no lo fue tanto lo segundo, pues se registraron discrepancias manifiestas entre el ministro Lluch y el entonces Defensor del Pueblo, Joaquín Ruiz Jiménez. Es cierto que la universalización no ha sido un proceso fácil e, incluso, últimamente ha sufrido una marcha atrás por culpa de quienes, a la hora de legislar, no tienen en cuenta a las personas, sino los mercados.

No deja de sorprender que, este lunes, 25 de abril, fecha de la LGS, prácticamente coincida con la fecha, 20 de abril, en que el gobierno del Partido Popular (PP) consumó el mayor atentado contra una ley que, al acabar con el modelo de asistencia de la Seguridad Social, vino a reconocer a la persona en todo su ser y no sólo como empleado/productor de un sistema económico.  Es decir, se puso fin a un modelo asistencial que tenía mucho de un instrumento al servicio del empleador.

De todos modos, 30 años después todavía sigue quedando mucho por hacer. Sobre todo, en pro de la igualdad de los ciudadanos.

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

1 Comentario

  1. Alfons C. Polo i Peris says:

    Totalment d’acord. El perill és la ideologia neolliberal dissortadament tan estesa.