Apunte del día

Lo que oculta SATSE en su petición de libre establecimiento de farmacias

En el debate abierto entre los profesionales de enfermería contra los de farmacia, el sindicato de enfermería (SATSE) ha lanzado una especie de órdago al anunciar que va a poner en marcha todos los mecanismos para conseguir el libre establecimiento de oficinas de farmacia, actualmente limitado a los profesionales farmacéuticos y sometido a determinadas condiciones.

Desde un planteamiento liberal, la propuesta de Satse entra dentro de la lógica, aunque llueve sobre mojado. No es la primera vez que se realiza tal planteamiento pues en varias ocasiones se ha realizado desde la institución conocida como Defensa de la Competencia, la última en octubre de 2015 por la CNMC. Y siempre ha quedado en nada porque el legislador (y se trata de una cuestión que depende de cada país) considera superiores los beneficios sociales de mantener el actual modelo de ordenación farmacéutica que los que se derivarían de su liberación. No hay que olvidar que la Comisión Europea, e incluso el Tribunal de Justicia Europeo, ha dejado claro que la ordenación farmacéutica es una cuestión de cada Estado y es manifiesto que en Europa conviven diversos modelos de farmacia.

La liberalización que reclama Satse responde más a los intereses de las grandes multinacionales del sector de la distribución (acaba de manifestar su interés Amazon), que a los de los ciudadanos a quienes, supuestamente, pretende defender el sindicato, pues no sería comprensible que hiciera tal petición para que sus sindicados pudieran montar farmacia.

Desde un punto de vista asistencial, la actual estructura de la organización de oficinas de farmacia en España es la que mejor se adecúa al Sistema Nacional de Salud (SNS) e, incluso, contribuye a consolidar la imagen unitaria de dicho sistema. Nadie piensa que la liberalización vaya a comportar, como actualmente sucede, que prácticamente todos los ciudadanos cuenten con servicios de asistencia farmacéutica a pocos pasos de sus domicilios.

Pero, aparte de este argumento, existe otra razón, y es la que no suelen esgrimir los defensores de la liberalización de establecimiento, como sucede ahora con Satse, y es que, a la libertad de establecimiento, debe unirse a libertad de precios de los medicamentos. Desconozco por qué se oculta este aspecto, que resulta esencial en los planteamientos de liberalización. Porque, en España, los precios de los medicamentos, como el establecimiento de farmacias, no son libres y la inclusión de los fármacos en la financiación de la Sanidad Pública está sometida a múltiples restricciones, entre otras por la facilidad de acceso a los mismos a través de la red de farmacias.

Me imagino que, en su próximo planteamiento liberalizador, Satse abogue por la libertad de precios de los medicamentos. Recibirá más felicitaciones que las críticas actuales de las farmacias. Que, por cierto, sigo sin entender a quién quiere beneficiar con su propuesta.

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

2 Comentarios

  1. Pedro says:

    El que la liberalización se lleve a cabo depende de quien gobierne, legisle e interprete, como ya ocurrió, en su momento, con la restricción a la libre instalación y ejercicio. Todo lo que se escribe en azul, también hay quien lo escribe en rojo. Una liberalización, llevada a cabo de una manera adecuada a las características particulares de las Farmacias, solo asusta al que la tiene enfocada como negocio que rinde, con poca dedicación profesional. Para el usuario, para el farmacéutico que vé desbloqueado su ejercicio profesional en una Oficina de Farmacia por cuenta propia .. pasado un periodo de transición, con una regulación liberalizadora correcta, los beneficios serán evidentes. Todo es cuestión de tiempo que nuestra Españistán Farmacéutica, deje de serlo. Ánimo, SATSE, que muchos Farmacéuticos, os apoyamos.

  2. Alberguer says:

    Ante el Editorial de Carlos Nicolás, que comparto, quiero hacer algunas consideraciones. En primer lugar las oficinas de farmacia no son más negocio ni menos que la consulta privada de cualquier profesional sanitario, médico o de enfermería. En segundo lugar posiblemente el editorial tenga razón en cuanto a la intención liberalizadora del sector para que se beneficien otros sectores deseosos de llevarse un poco del pastel de las farmacias. En tercer lugar, sin dudar que muchos años las oficinas de farmacia no estuvieron atendidas adecuadamente por sus titulares, hoy en día la cosa a cambiado favorablemente. En cuarto lugar, los que todavía piensa que la farmacia es un negocio, tienen que pensar en que lo que las salva es la parafarmacia y el culto a la salud e incluso a la adorada juventud en todas sus variantes, porque de vender medicamentos cubiertos o no por el Sistema Público, no amortizarían las inversiones. En quinto lugar, quiero entender que algunos representantes de la enfermería pueden ver que si la liberalización se lleva a cabo y se rebaja el nivel del farmacéutico a un simple grado medio o técnico, la enfermería tendría muchas posibilidades de acceder a esa titulación antes que otros profesionales y con ello acabarían por anular una licenciatura y ser ellos los detentadores del mercado, como empresarios o empleados preferentes. Creo que muchos preferimos un licenciadlo en farmacia al frente de una oficina y con mayor criterio científico, que un enfermero reconvertido para esas funciones. Conste que tengo un respeto y una consideración absoluta y muy positiva hacia la enfermería, ATS y los licenciados actuales p, a los que les debo mucho agradecimiento por los cuarentena años que hemos compartido como responsable de un servicio hospitalario público, pero ello no obsta que difiera del criterio o estrategias interesadas de sus representantes. Con todos sus defecto, el modelo español de farmacia, será mejorable y lo ha hecho suprimiendo prebendas bastardas de hace muchos años, pero cada día es más admirado en otros países no solo de la UE.