Política y Sociedad Según dictamina el Tribunal Supremo

Las lesiones padecidas en el parto deben considerarse accidente no laboral y no enfermedad común

— Madrid 9 Jul, 2020 - 2:22 pm

La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha puesto de manifiesto, mediante una nueva sentencia, con fecha de 24 de junio, que “las lesiones sufridas en un parto por la mujer deben considerarse accidente no laboral y no enfermedad común”.

La mujer trabajadora ahora recurrente sufrió determinadas lesiones definitivas como resultado del parto, cuya consecuencia fue declarada, por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), afectada de incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, derivada de “enfermedad común”.

Interpuso esta parte demanda en reclamación de que la incapacidad se declarase causada por accidente no laboral y no enfermedad común, con derecho por tanto a una pensión superior. Obtuvo, así, sentencia favorable del Juzgado de lo Social, si bien el Tribunal Superior de Justicia estimó el recurso interpuesto por el INSS por considerar enfermedad común y no accidente no laboral la contingencia, al no existir la acción súbita externa que es propia del accidente.

Recurso de casación

El Tribunal Supremo estimó el recurso de casación de la trabajadora sobre la base de las siguientes consideraciones: “en primer lugar, porque las serias lesiones producidas en el caso no responden a un deterioro físico progresivo (que es el concepto de enfermedad común), sino que son, más bien, resultado de una acción súbita y violenta (que es el concepto de accidente no laboral), y ello sin necesidad de que concurra, además, negligencia o responsabilidad alguna”.

En segundo lugar, el texto jurídico expone que “porque el embarazo y el parto no son, en sí mismos, ninguna enfermedad ni se pueden asimilar a otras intervenciones hospitalarias”. En tercer lugar, matiza que “el embarazo y el parto son elementos diferenciales que, por razones obvias, inciden de forma exclusiva sobre las mujeres, tratándose, en consecuencia, de un ámbito en que las normas han de interpretarse con perspectiva de género, pues solo las mujeres pueden encontrarse en una situación que no tiene parangón con ningún otro tipo de circunstancia en la que se acuda a la atención sanitaria”.