El mirador en 2020 persisten las esencias españolas del subdesarrollo

Lecciones de España en la pandemia del nuevo coronavirus. Celtiberia Show.

La escenificación cuasi teatral de la actuación político/sanitaria contra la pandemia de la Covid-19 y la convicción de que no va a haber una valoración social de lo ocurrido llevan al autor a dibujar una imagen caricaturesca de una sociedad que, al cabo del tiempo, apenas presenta evolución alguna.

“Spain is different”. Celtiberia Show

El lema “Spain is different” se empleó en los años sesenta del pasado siglo como una forma de promover el turismo internacional aprovechando la noción de que “África empieza en los Pirineos”. Es decir, la impresión de que lo español era arcaico y primitivo, diferente de lo “occidental desarrollado”. Y algo era cierto: España era realmente diferente.

Celtiberia Show fue una sección fija, de media página, que el periodista Luis Carandell (Barcelona 1929-Madrid 2002) inauguró en 1968 en la revista Triunfo. En ella radiografiaba las peculiaridades de la sociedad española que se debatía entre el subdesarrollo, el desarrollismo y un deseado progreso que no había acabado de llegar.

En dicha sección salían anuncios, esquelas, fragmentos de libros de texto, rótulos comerciales, titulares de prensa y otros materiales gráficos en los que se percibían los rigores del régimen franquista, la omnipotencia y omnipresencia de la Iglesia Católica, el machismo endémico, la autarquía, el clasismo, el chovinismo y otras particularidades de la España de la época
https://www.yorokobu.es/que-queda-de-la-espana-de-celtiberia-show/

El ejemplo del “Spain is different” en las ruedas de prensa de la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2

En 2020 persisten las esencias españolas del subdesarrollo, como se ha demostrado con la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Buen ejemplo ha sido la comparecencia de generales y policías en las ruedas de prensa sobre la evolución de la pandemia, como si tuviéramos un problema de seguridad en lugar de un problema de salud pública.

Esta participación no fue de un día ni de de dos, por algo excepcional, sino constante y demostración de una concepción ideológica típica de Celtiberia Show que expuso a los militares y policías a situaciones grotescas dignas de figurar en un museo “hispánico”. Así, cuando el general José Manuel Santiago, al informar de una operación de la Guardia Civil en la que los agentes se habían incautado de ¡30 kilos de naranjas y limones!, dijo aquello de que habían sido devueltos a sus dueños, «gracias a Dios»
https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2020/04/25/coronavirus-moncloa-saca-a-los-uniformados-de-las-ruedas-de-prensa-sobre-la-pandemia-las-polemicas-por-sus-declaraciones-y-la-sobreexposicion-han-hecho-que-el-gobierno-decida-prescindir-de-los-altos-mandos-1371564.html

En Celtiberia Show habría que hacer constar que no sabemos los muertos por Covid19 que ha habido entre los profesionales de primera línea

Durante el confinamiento, estricto en España como en ningún otro país, ha habido trabajadores de ámbitos públicos y privados cubriendo los aspectos básicos esenciales y exponiéndose por ello al contagio y muerte por Covid19. Por ejemplo, en el sector de alimentación, quienes se encargan de la recogida, procesamiento, distribución y venta de frutas y hortalizas, como inmigrantes y temporeros en el campo, transportistas, intermediarios y cajeras. Lo mismo en fábricas y almacenes de productos elaborados, de producción y empaquetado de alimentos. Idem en el sector sanitario. También en el de recogida de basuras. Y en el de los cuidados. Etc. Pues bien, en España no conocemos cuántos profesionales de primera línea han enfermado y/o muerto por Covid19. No se puede encontrar ninguna nota de prensa, ni ningún informe al respecto.

No se trata de que tenga una lista con nombre y apellidos de dichos muertos, para honrarlos y para reconocer a sus familias. Se trata de que al menos se sepa el número y clase de trabajo en que ha habido muertes por Covid19, puesto que dichas muertes no se han repartido al azar sino que se relacionan con su actividad laboral.

Quizá dicha lista la encabecen, por número, los profesionales sanitarios, de conductores de ambulancia a médicos, pasando por celadores y enfermeras, sin olvidar a limpiadoras, administrativos, farmacéuticos y otros.

Pero quizá suceda lo que en el Reino Unido, donde las muertes tampoco se reparten por azar, y entre profesionales de primera línea los más afectados han sido los que trabajan en fábricas limpiando máquinas y empaquetando alimentos, personal de seguridad y de cuidados, y otros https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/healthandsocialcare/causesofdeath/bulletins/coronaviruscovid19relateddeathsbyoccupationenglandandwales/deathsregisteredbetween9marchand25may2020

En España no lo sabemos. “Spain is different”. Es la España en que no sabemos ni qué muertos tenemos en casa.

Diez lecciones de “hacer”, sobre el ejemplo de España en la pandemia

En España, el Gobierno pretende que todo está bien, dadas las circunstancias. De hecho, ni siquiera va a haber una auditoría independiente que permita aprender de aciertos y errores. Tal evaluación externa la tendrán desde la Organización Mundial de la Salud a Francia y el Reino Unido. Pero, ya sabemos, “Spain is different”.

Sería material precioso para Celtiberia Show esta cabecera periodística:

En realidad, en España tal auditoría es imprescindible pues destaca en el mundo por su malos resultados, medidos en mortalidad por Covid19, mortalidad total, mortalidad en los asilos de ancianos, profesionales sanitarios contagiados y muertos, comienzo explosivo, impacto en la economía, etc.

De estos malos resultados se pueden deducir diez lecciones:

1. La transparencia es el aspecto clave en toda las decisiones políticas frente a una pandemia. España suspende en transparencia. Se precisa el acceso a las actas de las reuniones políticas-científicas en que se toman decisiones y a los informes de expertos que se consideran para la toma de dichas decisiones.

2. Quienes saben tienen un compromiso de lealtad con la población y con el Gobierno, que exige su constante participación en el debate público acerca de las decisiones políticas frente a una pandemia. En España ha sido clamoroso el silencio de quienes saben.

3. Las pandemias son una emergencia sanitaria pero también una conmoción moral social. Por ello se precisan comités de expertos que sean tales. Es decir, hay que cambiar el concepto de “comité de expertos” para dejar en minoría a los especialistas en enfermedades infecciosas, virología y otros y dar relieve a quienes tienen formación en salud pública y, sobre todo, añadir personas con conocimientos en antropología, filosofía, artes, sociología y ética, y con sentido práctico y común en la vida diaria como médicos clínicos, limpiadoras de hospital, niños, estudiantes, jubilados, obreros, basureros, taxistas, amas de casa, farmacéuticos de oficina de farmacia, enfermeras, desempleados, prostitutas, inmigrantes sin regularizar, etc. En España los expertos han sido “cíclopes” con anteojeras, en lugar de “ulises” con la visión amplia que se precisa.

4. La enfermedad puede nacer del propio remedio y hay que evitar las decisiones políticas que potencien el daño de la pandemia. Se precisa evitar que las medidas de salud pública y de gestión sanitaria logren lo contrario de lo que se proponen. Así, la mortalidad por Covid19 ha sido alta en España, entre otras cosas porque la respuesta hospitalocéntrica (con abandono de la atención primaria) convierte a los hospitales en “máquinas de contagiar” pues concentran pacientes de todo tipo, con profesionales contagiados, y convierten a la Covid19 en una infección nosocomial (que se produce por el contacto en urgencias o por el ingreso). Lo mismo ha provocado el estricto confinamiento en casa y el abandono de los asilos de ancianos.

5. Se precisa la protección y seguimiento adecuado de los trabajadores de primera línea, para no perderlos y para que no se conviertan en agentes contagiantes. Son profesionales de seguridad, cajeras, transportistas, cuidadoras, trabajadores sociales y, sobre todo, profesionales sanitarios, de médicos a limpiadoras. En España ni siquiera sabemos cuántos han enfermado y muerto, y en gran parte se les ha hecho trabajar sin la protección adecuada.

6. Necesitamos ciencia y piedad con la infancia y adolescencia, y procurar que mantengan sus rutinas habituales. Hay que mantener las actividades educativas presenciales, especialmente en menores de 18 años. En España la infancia y adolescencia ha estado recluida sin poder salir de casa durante seis semanas, los parques infantiles han estado cerrados meses y la actividad presencial escolar no se recuperará hasta el comienzo del nuevo curso escolar.

7. Se precisa “justicia” como parte de la ética, y por ello habría que evitar las medidas excesivas contra la ancianidad, que tiene capacidad para decidir respecto al disfrute de la vida que le queda y respecto a cómo morir. El final de una vida digna es una muerte digna, también en la pandemia, incluso en las Unidades de Cuidados Intensivos. En España ha sido frecuente la muerte por Covid19 en soledad, tanto en asilos como en hospitales, sin que la ciencia y la ética puedan justificar tal inhumanidad.

8. La vigilancia de enfermedades constituye la base para la respuesta a las epidemias. Covid19 proporciona un ejemplo moderno de por qué el mantra clásico de “persona, lugar y tiempo” sigue siendo crucial: el control de la epidemia requiere conocer las tendencias en la frecuencia de enfermedades en diferentes subgrupos y ubicaciones. En España faltan datos elementales, como muertes por quinquenios de edad, por clases sociales y según consumo de medicamentos-vacunas.

9. El principio básico de la Medicina sigue vigente en situaciones de pandemia. Es decir, el “primum non nocere” se mantiene también en situaciones de incertidumbre y la pandemia no justifica el sinsentido del Salvaje Oeste en métodos de aislamiento, diagnóstico y tratamiento. Cabe “no hacer nada” como mejor opción cuando no hay otra. En España se ha abusado de hidroxicloroquina y azitromicina, de la radiología de tórax y de cócteles sin ningún fundamento científico.

10. Las decisiones políticas frente a la pandemia deben valorar tanto el corto como el largo plazo. No es una carrera de velocidad sino de resistencia, como destacan en Suecia. Se precisan políticas a corto y largo plazo, pues los efectos multifacéticos de Covid19 y sus respuestas significan que modelar sus efectos sobre la salud deben extenderse más allá del seguimiento de las infecciones y muertes por SARS-CoV-2 y también deben incluir las mejores estimaciones de las consecuencias sociales y de salud en general. En España las decisiones políticas han valorado como mucho el corto plazo con lo que cabe la necesidad futura de medidas tan “heroicas” como las tomadas hasta la fecha
http://www.nogracias.org/2020/06/24/diez-lecciones-de-la-pandemia-del-nuevo-coronavirus-sars-cov-2-en-espana-por-mercedes-perez-fernandez-y-juan-gervas/

Síntesis

Francisco Quevedo nos recomendó “hacer de necesidad virtud y morir inocente quien en delito vivió”. Vivimos en Celtiberia Show, pero podríamos vivir en una “Spain is different” que finalmente lo fuera por ser capaz de aprender de nuestros errores. Si nosotros no somos capaces, que el ejemplo sirva al menos para que otros no cometan dichos errores.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas