Punto de vista

Las verdades ocultas de la consejería de Sanidad sobre las camas de hospitales cerradas en Castilla y León

La consejería de Sanidad de Castilla y León toma el pelo a los ciudadanos alardeando de buena gestión económica

El consejero de Sanidad es muy dado a presentar cifras estadísticas, que no datos, que cuando se toman puntualmente parecen respaldar el éxito de su gestión. Pero en su habitual estrategia de oscurantismo, esconde lo que representan los números, que lo que demuestran verdaderamente es su incapacidad para hacer frente a los retos y necesidades reales de los ciudadanos de Castilla y León.

Para CCOO no se puede hablar de optimizar recursos y conseguir la máxima eficiencia “gestionando las camas”. El cierre de camas sólo busca el ahorro económico y eso es incompatible cuando hay más de 30.000 pacientes en lista de espera quirúrgica. Según los datos aportados (y maquillados) por la propia consejería, la lista de espera era, en el año:

• Diciembre de 2011 19.013 personas, con espera media de 53 días
• 31 de diciembre de 2013 28.306 personas, con espera media de 84 días
• 15 de abril de 2014 31.459 personas, con espera media de 84 días

Y esa lista de espera no crece tanto gracias a la externalización de intervenciones hacia hospitales privados. Por ejemplo, a finales de junio de este año, el hospital Clínico de Valladolid aprobó el desvío de 1.052 intervenciones a los hospitales Campo Grande y Sagrado Corazón por un importe de 1,5 millones de euros. Ayer mismo, el BOCyL publicó la licitación por este mismo hospital del procedimiento para contratar procedimientos quirúrgicos de traumatología con médicos de Sacyl por otros 34.900 euros.

Por lo tanto, aparte de para privatizar intervenciones, su gestión de camas sólo sirve para que haya cada vez más personas pendientes de intervenciones, que “casualmente” ahora tendrán más dificultades para operarse porque ahora los hospitales se llenan con otras patologías. En cuanto a los motivos por los que los meses estivales la ocupación es menor, “olvida” intencionadamente lo más sencillo: que no se citan las intervenciones. Olvida también citar la disminución de personal derivada de jubilaciones no repuestas y de no sustituir a los profesionales que quedan, o el cierre de quirófanos.

En consecuencia, sólo se atiende la urgencia y el resto tiene dos opciones: pasar a una lista de espera, que cada vez se incrementa más, o recurrir a la intervención privada en clínicas al margen de la red pública.

Salvador Escribano