El mirador

Las profundas raíces de la delincuencia: en lo local, el barrio, y, en lo general, la sociedad

Frente a quienes, ante el crecimiento de la delincuencia, abogan por más mano dura y más policía, el autor llama la atención sobre los resultados obtenidos de los programas que favorecen los lazos comunitarios y el asociacionismo.

España es uno de los países más seguros del mundo. De hecho, por ejemplo, es el país más seguro del mundo para mujeres que viajan solas. Y respecto a la paz y ausencia de violencia, estamos en el lugar 31 de los 163 países evaluados por el Institute for Economics and Peace.

Sin embargo, es grande la preocupación de la población por la inseguridad ciudadana, y hay algunas ciudades en España, como Barcelona, que lideran el campo de la violencia.

Dejamos aparte los delitos de “guante blanco”, la corrupción que impregna la política y que a veces acaba en delitos violentos y en la cárcel, pues dichos delitos los comete la clase alta y para ellos los castigos suelen ser administrativos. La cárcel, ya se sabe, es para los pobres. Y casi nadie se siente inseguro cuando, por ejemplo, se sabe de las coímas, “mordidas” y comisiones ilegales en torno al tren AVE a la Meca.

La inseguridad la transmiten básicamente los medios de comunicación, que en mucho se han convertido en redivivos “El Caso” (semanario español especializado en noticias de sucesos que se editó en Madrid entre 1952 y 1997). Los medios de comunicación destilan “amarillismo” con su énfasis en los sucesos y noticias truculentas a sabiendas de que incrementan la necrofilia de una audiencia sedienta de muertos y sangre en general y especialmente de asesinatos, violaciones y otras barbaridades.

«Odia el delito y compadece al delincuente» o «Abrid escuelas y se cerrarán cárceles» son frases de Concepción Arenal, gallega que contribuyó a edificar el movimiento feminista en el siglo XIX y a la mejora de las cárceles con sus textos, incluyendo el clásico Estudios penitenciarios.

¿Cuáles son las profundas raíces de la delincuencia a las que aluden las dos frases citadas de Concepción Arenal?

Sabemos que no completar los estudios escolares básicos es un factor de riesgo que incrementa la posibilidad de convertirse en delincuente, pero ¿cuál es la raíz de este factor de riesgo? Es decir, ¿qué lleva al fracaso escolar, mayor en algunas sociedades, en algunas zonas geográficas, en algunas familias y entre los pobres? ¿Qué razones explican que determinados niños/adolescentes tengan mayor probabilidad de no completar los estudios básicos? Sobre todo, ¿cómo mejorar la situación para que disminuya en conjunto el fracaso escolar? O ¿qué factores protegen socialmente a la infancia/adolescencia contra dicho fracaso?

Cada sociedad y país tiene sus propias y profundas raíces de la delincuencia y sus factores de riesgo y sus factores protectores.

Por destacar algunos:

• Edad. Es más fácil la delincuencia en los años de incertidumbre de la adolescencia y primera juventud, y por ello es crítico el apoyo en esta fase crucial del desarrollo humano.
• Sexo. Cientos de miles de años de evolución han hecho a los varones más agresivos y violentos, y las normas culturales y sociales los llevan a aceptar riesgos inherentes a la delincuencia. El machismo daña la salud, en todos los sentidos, de mujeres y de varones.
• Pares. Los pares que van más allá de lo permitido y tienen tempranos problemas por la delincuencia pueden ser más atractivos, y contagiar sus conductas a sus amigos y compañeros. Conviene facilitar la socialización con una mezcla “homogénea” de la población.
• Problemas escolares, de aprendizaje y mentales. Una enseñanza de baja calidad, rígida e impersonal, crea y potencia los problemas de aprendizaje, especialmente si se añaden a problemas de salud mental que pueden retroalimentarse con conductas dañinas, como el consumo excesivo de alcohol y otras drogas.
• Problemas familiares en situaciones de desestructuración, especialmente si hay violencia doméstica y/o machista, en una sociedad que no apoya ni los embarazos ni la crianza, ni el acceso a viviendas apropiadas, ni el trabajo que permita sobrevivir dignamente para poder dedicar tiempo al disfrute y educación de los hijos.
• La desigualdad socio-económica, con la segregación por barrios y la condena a heredar lo malo en educación, riqueza, trabajo y salud, por impedir el funcionamiento del ascensor social. Ello repercute en el bienestar individual y en el conjunto de la sociedad.
• La urbanización salvaje, que incrementa la criminalidad al atraer delincuentes que no se integran en redes sociales cohesionadas, sino al contrario. Conviene el desarrollo de una geografía armónica que permita el establecimiento de redes sanas de socialización.
• La exclusión social en todas sus formas de negación de derechos, incluyendo la pobreza, el desempleo, las carencias administrativas, las barreras digitales, la racialización, la marginación (por ejemplo, por cuestiones de salud mental, o minusvalías físicas varias), etc.

Estimular el tejido social, una opción efectiva para reducir las tasas de delincuencia urbana

Estando en la soberbia frecuente de que todo lo escrito anteriormente es mucha teoría y que la verdadera respuesta a la delincuencia es más policía y más “mano dura”, llegan dos economistas, Magdalena Domínguez (Universidad de Uppsala, Suecia) y Daniel Montolio (Universidad de Barcelona, España) y demuestran con datos de la ciudad de Barcelona que sí, que es cierto lo de Concepción Arenal.

“Las iniciativas que fortalecen los lazos comunitarios en barrios desfavorecidos pueden tener éxito en la reducción de las tasas de delincuencia, especialmente para los delitos que no son impulsados por un incentivo puramente económico. Para identificar los efectos de manera clara y así poder llegar a estas conclusiones, utilizamos el despliegue cuasi aleatorio de una política de salud comunitaria. El programa Barcelona Salut als Barris (BSaB) tiene como objetivo mejorar los resultados en salud y reducir las desigualdades en los barrios más desfavorecidos de la ciudad a través de iniciativas de base comunitaria y del empoderamiento de los ciudadanos.

Los resultados de nuestra investigación muestran una reducción significativa en las tasas de delincuencia en los barrios en los que se implementó BSaB en comparación con los barrios que forman el grupo control. En concreto, BSaB reduce significativamente los delitos íntimos (violencia familiar, de género y sexual) en los barrios en los que fue desplegada y hay una disminución en la reducción de los delitos relacionados con las drogas.

Los datos demuestran el fortalecimiento de los lazos comunitarios en los barrios en los que se implementó. BsaB. Sobre esto, hubo un aumento significativo en el número de asociaciones locales per cápita en los barrios donde se implementó la política. Finalmente, no encontramos efectos significativos de la implementación de la política en variables como el estado de salud, salud mental y desempleo registrado, permitiéndonos descartarlos como mecanismos subyacentes.

Por tanto, entendemos que el refuerzo de los lazos comunitarios, junto con la implicación de las asociaciones locales, son la clave que permiten explicar los resultados encontrados” https://nadaesgratis.es/admin/estimular-el-tejido-social-una-opcion-efectiva-para-reducir-las-tasas-de-delincuencia-urbana

Síntesis

Para disminuir la delincuencia mejore el asociacionismo y los lazos comunitarios en el barrio, y en lo general mejore la sociedad.

Responder al problema de la inseguridad ciudadana con más policía y más “mano dura” es echar gasolina al fuego e ignorar las profundas raíces que llevan al crecimiento de la delincuencia.

Juan Gérvas

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud