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Las pensiones. Un tema urgente para el nuevo gobierno

A juicio de nuestro comentarista político, las pensiones son el gran problema a resolver para el nuevo gobierno y, de acuerdo con su planteamiento, no será una decisión fácil, pero sí urgente. 

Aunque todavía quedan semanas de ruido mediático, para que se forme gobierno, hay tres cuestiones sobre las que me jugaría un café:

· Ni PSOE, ni Podemos, ni Ciudadanos tienen el más mínimo interés en que haya terceras elecciones. Más bien al contrario. Todo parece indicar que, caso de repetir los comicios, volvería a salir beneficiado el PP.
· Sólo podrá formar gobierno el PP.
· No será posible ese gobierno del PP sin la abstención, de alguna forma, del PSOE, y éste precisa que Ciudadanos apoye la formación del gobierno, para que el electorado aprecie el “sacrificio” socialista por la gobernabilidad de España.

En el PSOE tienen casi decidido que, para curar sus muchos males, necesitan una legislatura en la oposición durante la cual regenerarse, buscar un programa que seduzca a la ciudadanía, mostrar sus bondades frente a la marejada de Podemos, pero, sobre todo, necesita tiempo para consolidar a un líder que, con el apoyo de todo el partido, sea capaz de mantener al Partido Socialista como partido hegemónico de la izquierda española.

Ciudadanos se juega mucho en las próximas semanas; necesita transmitir al electorado que tiene razón de ser un partido de centro y, por mucho que le moleste a Rivera, Rajoy ha ganado, en las urnas, su derecho a formar gobierno.

El nuevo gobierno tendrá que navegar por la legislatura con una minoría escuálida y acuerdos puntuales, más frecuentes con Ciudadanos y Coalición Canaria y más infrecuentes con PNV o PSOE. Pero además precisará de un gran acuerdo con el PSOE y Ciudadanos para las grandes reformas políticas: la ley electoral, la modificación de la Constitución, ley de financiación de partidos políticos…

Las pensiones como problema

Todas las luces de emergencia del sistema de pensiones llevan tiempo encendidas, sin que los gobiernos anteriores hayan querido afrontar el problema

Mientras tanto, todas las luces de emergencia del sistema de pensiones llevan tiempo encendidas, sin que los gobiernos anteriores hayan querido afrontar el problema. En la última legislatura (la de 2011), la necesidad de recurrir periódicamente al Fondo de Reserva de la Seguridad Social obligó al gobierno a confesar que la recaudación de las cotizaciones no permitía disponer de fondos para las pagas extraordinarias (junio y diciembre) de los pensionistas. Desde 2012 se tuvo que recurrir a medidas extraordinarias de liquidez y drenar dinero de la hucha de las pensiones. En la actualidad todo hace suponer que en diciembre de 2017, si no se ha agotado por completo, la cantidad que quede después de la paga extraordinaria será absolutamente insuficiente para garantizar nada y, salvo un crecimiento extraordinario de los cotizantes, en 2018 deberá clausurarse.

Antes de que esto ocurra, el nuevo gobierno (supongo que del PP) deberá inevitablemente pactar con Ciudadanos, PSOE y los grupos nacionalistas, una reforma del sistema de pensiones que le dé viabilidad durante, al menos, una o dos décadas. En mi opinión las variables sobre las que el gobierno puede actuar serían de tres tipos:

1- Medidas de endurecimiento para los nuevos pensionistas.
2- Aumento de los fondos destinados a pensiones.
3- Ajuste de las pensiones actuales.

Lo más probable es que las medidas constituyan un mix de los tres grupos.

Medidas en perspectiva

Medidas sobre los activos, para reducir las pensiones futuras, son (casi) seguras. El periodo de cotización para el cómputo continuará aumentando, hasta que alcance toda la vida laboral. Habrá mayores dificultades para acceder a las jubilaciones anticipadas. Tarde o temprano volverán a aumentar la edad de jubilación.

El segundo grupo de medidas enfrenta al ejecutivo a un dilema. Las decisiones de incrementar la recaudación por aumento en las cotizaciones empresariales castigará el empleo, pues supondrá para las empresas un mayor impuesto por puesto de trabajo. Una tentación será “destopar” las bases máximas de cotización, lo que aumentará la separación de las pensiones máximas respecto de las cotizaciones. En cualquier caso, se disminuye la productividad y nos resta competitividad frente a otros países.

La otra posibilidad es cargar a los Presupuestos Generales del Estado determinadas pensiones, o bien cubrir el déficit que arroje el sistema de pensiones. Aquí la tentación viene vestida de impuesto de solidaridad, ora colgado de la energía (por ejemplo carburantes, aprovechando el bajo precio del crudo), ora colgado a las rentas más altas. Estas soluciones aumentarían el déficit y el endeudamiento del Estado, en un momento en que desde Europa nos impelen a reducir el déficit público. Complicado de explicar a nuestros socios de Bruselas.

Una vía para disponer de fondos de los presupuestos generales podría venir por reducir gastos en otras partidas. En la actualidad el país tiene 8.126 ayuntamientos, de los que 6.800 son de menos de 5.000 habitantes, 900 de entre 5.000 y 20.000, y 400, de más de 8000. Una drástica reducción de ayuntamientos, con la creación de mancomunidades y racionalización del gasto, el tema aplazado de la supresión de las Diputaciones y el Senado, podría suponer un ahorro significativo para las arcas públicas. Soluciones de este tipo perjudican a los partidos, habría menos puestos a repartir.

Ajuste menos doloroso

Respecto a las medidas del tercer grupo, el ajuste de pensiones menos doloroso, diríase que con anestesia, es el que se logra, si hubiera inflación, mediante un acuerdo político para no actualizar las pensiones en la totalidad del IPC, sino, por ejemplo, un 1% menos cada año. Sería un ajuste mucho más manejable, que permitiría disimularlo con incrementos nominales de las pensiones.
Es el escenario de ajuste ideal para los políticos.

Por último, hay que pensar en medidas más estructurales acordes a nuestra pirámide poblacional, con el objeto de proporcionar estímulos a los jóvenes (además de la obligación legal), empezando a introducir el sistema de capitalización.

En todo caso, para las medidas comentadas se precisa de una sintonía entre los partidos políticos que, a día de hoy, parece lejana. Pero los fondos de la hucha se acaban y no tienen fácil recambio. Todas las soluciones son complicadas y cuanto más tarden, más lo serán.

Tomás Merina Ortega

Médico, sociólogo y politólogo. @TomasMerina

2 Comentarios

  1. Enrique says:

    Al magnífico análisis de Tomás yo añadiría dos puntos: es imprescindible profundizar en la reforma del mercado laboral para que haya mucha más población activa trabajando y desde una edad temprana; las pensiones no contributivas, que son cada vez más, deberían financiarse contra el Presupuesto, y poner de manifiesto claramente lo que cuesta al país ayudar a una parte importante de la población que no se ha incorporado nunca en el mercado de trabajo. Sin la colaboración y el esfuerzo de todos el sistema es inviable. Obviamente, fraudes como los eres falsos, tampoco.

  2. Cecilia says:

    Para los que nos vamos acercando a la edad de jubilación, el tema de las pensiones nos preocupa, el endurecimiento de las medidas para los nuevos pensionistas será lo oportuno, aunque nos toque, con la hucha vacia pocos malabares caben, y lo de mancomunar, suprimir instituciones ancestrales, etc, a ver quien le pone el cascabel al gato…