El mirador lo que oculta la afirmación de the lancet

Las mujeres son “cuerpos con vagina”, según The Lancet

La reciente portada de The Lancet hablado de “cuerpos con vagina” ha provocado una auténtica revolución crítica, no sólo por la misoginia que transmite sino por todo el proceso histórico que oculta, incluso en el campo de la medicina. Y nuestros colaborados analizan lo que encierra la afirmación y el final al que conduce.

The Lancet, portada 25 de septiembre de 2021

La revista The Lancet es una de las de mayor crédito científico médico del mundo, pero perdió mucho con la portada del número del 25 de septiembre pasado, en que sólo consta una frase en negro sobre blanco:
“Históricamente, se ha descuidado la anatomía y fisiología de los cuerpos con vagina”.
(“Historically, the anatomy and physiology of bodies with vaginas have being neglected”).

El texto de la portada está recogido de un artículo publicado en el mismo número sobre la exposición en el Museo de la Vagina, en Londres, acerca de la menstruación, su estigma, precios de productos de higiene femenina, etc.
Como es de suponer, tal portada provocó un “maremoto” crítico científico, ético, feminista y profesional, con más de 7.000 comentarios enviados a la propia revista https://www.actasanitaria.com/dimes_y_diretes/lancet-cuerpos-vagina/
https://www.smh.com.au/national/why-people-are-up-in-arms-about-the-lancet-s-bodies-with-vaginas-cover-20210928-p58vdj.html

Biológicamente hablando son “cuerpos con vagina” los cuerpos de las hembras de mamíferos

El Lancet no empleó en su cubierta la expresión “personas con vagina”, sino “cuerpos con vagina”, convirtiendo en bestias a las mujeres, equiparándolas a ratas, gatas, vacas, jabalinas, etc que son “cuerpos con vagina”, lo que cosifica y denigra a las mujeres en sus distintas identidades.

Las mujeres en sus distintas identidades (también trans) son algo más que portadores de vaginas, algo más que “un cacho de carne [cuerpo] con un órgano para la cópula [vagina]”.

Relata Mercedes Pérez-Fernández: “Me sentí insultada, claro, por más que me perciba hermanada con la Naturaleza (al cabo mis átomos son polvo de estrellas, como todo lo que existe) y especialmente con las hembras de mamíferos no humanos que veo casi a diario pues lo habitual es que pase el centro del día al aire libre, en el campo, en recónditos lugares donde me baño desnuda y me tumbo sobre la hierba, a disfrutar de la vida. Me recordó la consulta con la cardióloga que me llevó a la renuncia de toda atención al decirme que sólo quería saber de mi corazón, que no le hablase de mi salud; para ella no era “cuerpo con vagina” sino “cuerpo con corazón”, otra forma de cosificación, y de insultar”.

The Lancet ha pedido “semi-perdón”

The Lancet prosiguió la vieja línea de cosificación de las mujeres, una línea patriarcal y machista habitual y constante en la Medicina

The Lancet ha pedido perdón en palabras de su director: “A statement from Richard Horton, Editor-in-Chief, The Lancet”
https://www.thelancet.com/25sept-cover-statement

Pero es un pedir perdón sin corregir ni el error ni el insulto.

Y sólo pide perdón a los que ha ofendido, no pide perdón por utilizar términos misóginos: ‘I apologise to our readers who were offended by the cove quote’.

En su defensa alude a la salud trans y a sus problemas con el sistema sanitario, pretendiendo ser inclusivo con una portada así.

Demuestra que no sólo le falta inteligencia sino también sensibilidad.

El machismo de The Lancet

The Lancet, por supuesto, había empleado días antes la expresión “hombres” (men) al tratar el problema del cáncer de próstata.

Los varones “merecen otro respeto” y no se les define como “cuerpos con pene”, por ejemplo.

¡The Lancet es profundamente sexista!

The Lancet es expresión de esta sociedad “occidental”, neoliberal y patriarcal, cuya falta de justicia social explica el fracaso durante la pandemia. Una sociedad patológica en que los ricos se enriquecen a costa de que los pobres escupan sangre y sean cada día más pobres, una sociedad a la que es dudoso que sea beneficioso “adaptarse”, como hace mucha gente de todas las edades (¡ojo a preguntar a hijos [y nietos] sobre estas cuestiones “modernas” de identidad de sexo pues lo que vale es preguntar a quienes sean rebeldes [¡en la vejez o en la juventud!].

Lo que hay no es tanto una “disforia de sexo” como una “disforia de sociedad” https://www.actasanitaria.com/trans-tolerancia/

Tenemos el precedente de la histeria

The Lancet prosiguió la vieja línea de cosificación de las mujeres, una línea patriarcal y machista habitual y constante en la Medicina, como bien demuestra el asunto de la “histeria”, ese útero que se suponía desplazable desde la Antigüedad y que causaba palpitaciones y malestares varios al llegar al pecho.

Este concepto de histeria ha justificado barbaridades durante milenios, incluyendo el ingreso psiquiátrico hospitalario forzado, y ahora, con algo de mayor sutiliza titulándolo “ansiedad” o similar, la prescripción por toneladas de psicofármacos.

Vale la pena leer a las Guerrilla Girls “The Hysterical Herstory of Hysteria and How It Was Cured: From Ancient Times Until Now” https://open-editions.com/products/guerrilla-girls-the-hysterical-herstory-of-hysteria

La histeria ha sido un diagnóstico construido por la Medicina y la Psiquiatría con el objetivo de patologizar a las mujeres que se alejaban del ideal de “mujer” esperado por la sociedad. De la misma forma, el texto de la portada de The Lancet permite validar una visión biologicista de las mujeres, que las convierte en órganos fáciles de patologizar.

¿Cuerpos menstruantes?

Si The Lancet hubiera querido destacar los problemas de la menstruación, sobre todo en sus aspectos culturales, hubiera podido utilizar la expresión de “cuerpos menstruantes”. Hubiera sido más lógico y coherente con el contenido pero hubiera sido de nuevo una cosificación.

Es un vano intento de “lo políticamente correcto”, ese que permite imponer su visión a quien tiene poder y que convierte los debates en cuestiones casi teológicas en que la banalidad de los términos se convierte en centralidad. Es una visión del mundo, una weltanschaung, que se pretende imponer para delimitar el campo de debate y renunciar al cambio profundo de la realidad

Las palabras mujer y mujeres, prohibidas [y en el próximo futuro, niña y niñas]

¡Con lo fácil que hubiera sido para The Lancet hacer constar en la portada que:
La medicina ha descuidado históricamente la anatomía, fisiología y psicología de las mujeres en sus múltiples identidades“!

También podría haber escrito que:
Históricamente, la medicina se ha centrado en exceso en los varones“.

Al no hacerlo apoya a esta misma medicina machista y excluidora que descuida todo lo que no sea la salud y enfermedad de los varones maduros, blancos y de clase media, modelo que sirve para toda la Humanidad.

The Lancet no ha sabido ser inclusivo sin insultar.

Es una captura ideológica en toda regla, la aceptación de que convierte en impronunciable y tabú las palabras “mujer” y “mujeres” que se ve no sólo en The Lancet.

También están prohibidas las palabras mujer y mujeres en la American Civil Liberties Union (ACLU) que en estos días trataba la muerte de Ruth Bader Ginsburg compartiendo una cita suya sobre el derecho al aborto voluntario “ajustándolo” a lo políticamente correcto al cambiar en la misma cita la palabra “mujer” por “persona” para referirse a quien se embaraza y aborta [el director de la ACLU ha pedido también perdón por tal despropósito]. El propio Museo de la Vagina ha sido proactivo a la hora de borrar la palabra mujeres de su léxico  https://millihill.substack.com/p/woman-the-sex-that-dare-not-speak

En un futuro próximo es de esperar que también se prohibirán las palabras niña y niñas, para hablar de “menores con vagina”.

“La escuela de la vagina”

En los estudios de medicina y enfermería se puede enseñar obstetricia y ginecología con modelos muy reales de genitales femeninos, para evitar el “uso” de las enfermas en el aprendizaje de la atención al parto, por ejemplo. Sin embargo, es todavía frecuente el abuso de las pacientes, en lo que en Brasil llaman, con acierto, “la escuela de la vagina”.

La portada de The Lancet expresa bien ese pensamiento en el que las vaginas de quienes enferman y se atienden en centros universitarios de medicina y enfermería son campo de aprendizaje sin consideración para estudiantes que aprenden la violencia contra las mujeres como “lo normal”. “A vagina-escola: seminário interdisciplinar sobre violência contra a mulher no ensino das profissões de saúdehttps://www.scielo.br/j/icse/a/Tw8sGwjMqQFftt7wgcR9mPq/?lang=pt

Una cultura médica que incita a la violación

Si las mujeres son vistas como cachos de carne con un órgano para la cópula es esperable que también sean vistas como cachos de carne para el placer, querido o impuesto.

El texto de cubierta de The Lancet es una expresión patriarcal y machista, de la medicina incitadora de la violación al convertir a las mujeres en agujeros y conductos sexuales, sin más.

Recuerda a todo aquello misógino del himen y la virginidad, tan central en la represión sexual durante siglos y siglos.

Ser inclusivo no es ser ignorante ni insultante. Esa portada de The Lancet es transfóbica, patriarcal e incitadora de violación y va contra la diversidad sexual al centrar las cuestiones en un órgano del acoplamiento. No es un texto inclusivo. Es todo muy irónico, además, porque la vagina, como el clítoris y la vulva, ha sido históricamente negada por ser órgano femenino.

La infinita diversidad humana, más allá de lo trans

Es difícil tratar con serenidad esta portada de The Lancet pues son cuestiones que conmocionan, especialmente ahora por ver cómo el péndulo parece pasar en torno a sexo y sexualidad, en torno a biología, género e identidad, a un punto en el que se dificulta el respeto y la tolerancia ante la diversidad en general (no sólo trans, y no sólo en este campo, sino en el amplio de inmensa diversidad humana), sin lograr la transformación de la realidad, médica y social.

A notar que, dentro de lo que se entiende por identidades trans, se incluyen muy diversas opciones; entre ellas las de personas con identidades de género no-normativas, que viven un género diferente al que se les ha asignado al nacer reproduciendo el otro género de una manera más o menos formal (transexuales), y las personas que rechazan toda categorización en uno u otro género (transgéneros)

Por ello conviene una visión más allá de lo trans. “Hay muchas más identidades que las de varón, mujer, hermafrodita, transexual y transgénero, pues existen personas que rechazan todas ellas y no viven con tal simplicidad categórica, sino en una compleja y cambiante sexualidad. Se requiere otra tolerancia social y médica ante la orientación sexual y la identidad de género pues las dualidades aceptadas tipo varón/mujer, homosexual/heterosexual, masculino/femenino, etc no son más que rígidos corsés” [del capítulo 6º de nuestro libro “El encarnizamiento médico con las mujeres“, cuyas ediciones piratas, de Malpaso, se venden sin que den cuentas ni permitan mejoras, ni actualizaciones; no tenemos, pues, ningún interés en ventas, al contrario]

El “borrado” de las mujeres

Hablar de estas cuestiones es como introducirse en un campo minado por terroristas neonazis en el que las mismas palabras (el neo-lenguaje) pueden provocar estallidos mortales, no digamos las cuestiones conceptuales; pero desde luego las cuestiones biológicas profundas que implican y por otro las cuestiones culturales, médicas, psicológicas y sociales, y no podemos admitir ignorancia en ninguno de esos cuatro campos pues tal ignorancia conlleva graves consecuencias.

El ejemplo de personas gestantes o menstruantes, o en lo cultural el premio a la mejor interpretación (eliminando la diferencia entre actores y actrices) nos da idea de hasta dónde podemos llegar, a cuestiones que provoquen el borrado de las mujeres en sus múltiples identidades, en el sentido más literal, y que lleven en otro ejemplo que se suele olvidar de tener que incluir en el registro de mortalidad la posibilidad de muerte de mujeres por cáncer de próstata.

La biología no existe

“La biología no existe”, “la mitología del sexo biológico”, etc, proclaman como ciencia lo que es pura ideología aplastante y coercitiva, no inclusiva, incapaz de aceptar la diversidad casi infinita de lo humano (cada persona es un mundo, en todos los sentidos, y por ello hay miles de millones de mundos, también en la identidad sexual) https://www.opindia.com/2021/09/medical-journal-the-lancet-dehumanizes-women-calls-them-bodies-with-vaginas-heres-what-inspires-such-insults/

Se precisa respeto y tolerancia ante la diversidad, sí, pero sin olvidar los problemas de equidad y desigualdad social, que a veces son la clave.

Es buen ejemplo del fracaso de esta cosmovisión simple y manipuladora el problema de los niveles de testosterona en las deportistas, en que el Santo Grial del nivel de una hormona se convierte en excluyente y definidor, con grave daño a las personas intersexuales https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/desconcierto-csmico-831/cuestin-de-testosterona-19693

La ideología rígida y cientifista se pone al servicio de la misoginia y la transfobia, con consecuencia ridículas, si no fueran tremendas.

Hay actitudes nobles, y también las hay interesadas. La razón instrumental

Detrás de todo esto hay búsqueda sincera de la mejor atención y de evitación de estigmas pero también, dinero, manipulación y negocio.

Hay, sobre todo, mucha razón instrumental, esa que sólo quiere respuesta a dos preguntas y se olvida de la tercera. Dos: ¿se puede técnicamente? ¿cumple sus propósitos? Tercera: ¿cuáles son las consecuencias?.

Los aspectos éticos, de justicia social y de solidaridad se olvidan muchas veces y se logra evitar el debate abierto al esgrimir argumentos casi teológicos, trufados de anécdotas. Cualquier cosa con tal de que “todo cambie para que nada cambie”.

Nos despedimos con otra autocita [del capítulo 6º de nuestro libro “El encarnizamiento médico con las mujeres”, cuyas ediciones piratas, de Malpaso, se venden sin que den cuentas ni permitan mejoras, ni actualizaciones; no tenemos, pues, ningún interés en ventas, al contrario]

“Lamentablemente, no son frecuentes en el sistema sanitario ni el enfoque de género ni la tolerancia ante la diversidad sexual, por lo que es esperable la discriminación sexual durante la atención clínica.

El amplio conjunto de pacientes lesbianas, homosexuales masculinos, bisexuales y transexuales-transgéneros se enfrenta a un sistema sanitario incompetente en lo cultural e ignorante en lo científico. De ahí la dificultad para abordar sus problemas específicos, que se suman a los propiamente clínicos y a la discriminación por otras cuestiones como vejez, pobreza, pertenencia a la etnia gitana, analfabetismo y demás.

Las consecuencias pueden ser graves, como se demuestra con la expectativa de vida de las personas trans en Brasil, 30 años contra 74 en la población general.

La discriminación se ve especialmente en la atención en torno a problemas genitales, por ejemplo en la consulta ginecológica y en la de enfermedades de transmisión sexual, pero también en el conjunto de la atención sanitaria.

Por ejemplo, en la atención a la embarazada lesbiana, en la respuesta a los problemas mentales en el conjunto del colectivo (que presenta, por ejemplo, mayor riesgo de suicidio especialmente en situaciones concretas como el empleo en el sector militar), en la atención a las urgencias por problemas generales y específicos, en la atención a sus hijos, o en las charlas escolares, donde sólo se aborda la heterosexualidad pese a que hay más embarazos no deseados en jóvenes de las minorías sexuales”.

Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gérvas

Mercedes Pérez-Fernández, especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España. Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. [email protected] [email protected] equipocesca.org

2 Comentarios

  1. Juan Antonio García Pastor says:

    .
    Soy complaciente con que hace muchos años hayamos partido desde una identidad machista
    Y que durante estos 50 años hayamos ido limando éstos, hacia comportamientos, pensamientos y emociones progresivamente más feministas.
    Puede que algún día llegue a tener una identidad realmente feministas

    Aunque titulares como estos, en un entorno que se presume científico son injustificables e innecesarios, me inducen pensamientos como NOT KEEP CALM & BE FEMINAZI
    .

  2. Juan says:

    Me temo que lo de reducir las personas a “cuerpos” viene ya de bastante atrás, y de la mano de de movimientos “progres” y afines al feminismo (o al menos, a alguna de sus corrientes). La primera vez que lo escuché fue hace unos diez años, de boca de un pensador de izquierda a quien tengo en gran estima para referirse a quienes cuidan personas dependientes dijo “quienes cuidan los cuerpos” . Y más adelante, una conocida trans y feminista utilizó una frase contundente: “todo cuerpo con pene es violador en potencia (” y todo cuerpo con manos es estrangulador en potencia”, añadí yo).
    Me temo que el asunto va mucho más allá de cosificar a las mujeres. Yo creo que va de cosificar al ser humano; el transhumanismo está ahí, diciendo sin tapujos qué piensa sobre el tema, y a dónde quiere llevarnos.