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Las aplicaciones móviles, un complemento para reducir la mortalidad materna

Las muertes maternas son evitables, pero para ello es imprescindible que las mujeres tengan acceso a la atención necesaria, algo no siempre fácil, sobre todo en los países en desarrollo; en un intento por dar solución a estas limitaciones, se han desarrollado en los últimos años unas plataformas digitales a través de dispositivos móviles con las que se pretende asegurar el acceso de las madres a información constante.

Aplicaciones como Mobile Alliance for Maternal Action o UniversalWomen Speaker suministran recomendaciones sanitarias, ofreciendo consejos y datos para el cuidado materno e infantil, con el objetivo de reducir los posibles peligros del embarazo y del parto.

 

La última de estas plataformas, Zero Mothers Die, que surgió por la iniciativa conjunta de Advanced Development for Africa Foundation (ADA), Millennia 2025 Foundation, Joint United Nations Programme on HIV/AIDS (UNAIDS), Airtel y UniversalDoctor, lanzará un programa piloto en Ghana en el próximo año. Este consistirá en mensajes de voz en la lengua local para informar a las madres sobre cuidados personales e infantiles básicos.

 

Para hacer llegar estos mensajes a las zonas menos favorecidas, los organizadores dispondrán de 100.000 teléfonos móviles gratuitos para distribuir entre las pacientes, a través de los cuales podrán llamar asimismo a los asistentes médicos y comadronas de los centros médicos en caso de necesidad. Los detalles técnicos también han sido solventados. Cargadores de energía solar asegurarán que los teléfonos se mantengan activos para que las futuras madres puedan disponer de ellos en todo momento sin tener que depender de la corriente eléctrica.

 

El Catedrático de Pediatría de la Universidad CEU San Pablo y director del área de pediatría de los Hospitales Madrid, Alfonso Delgado, entiende que la efectividad de esta iniciativa depende, en mayor medida, del tratamiento, ética y concreción de la información que se trasmite a través de estas aplicaciones. El sesgo que los emisores pueden imprimir a estos mensajes o su utilización como herramientas propagandísticas supone un condicionamiento importante a la efectividad médica de la iniciativa. «Es una herramienta que puede resultar peligrosa o positiva», puntualiza Delgado, «el objetivo que se pretende lograr es muy interesante pero habría que valorar si su uso acaba desviándose y este tipo de aplicaciones son un intento fallido para paliar la mortalidad materna», señaló.

 

Blanca López-Ibor, profesora de Pediatría de la Universidad CEU San Pablo y pediatra del Hospital Montepríncipe, se muestra aún más reticente: «En mi opinión, lo que habría que hacer es dotar a los médicos, misioneros y comadronas de los países menos favorecidos con infraestructuras adecuadas a través de las cuales puedan informarse, formarse y aprender para ayudar ellos mismos a las futuras madres». López-Ibor también puntualiza que lo más urgente es que los responsables médicos de estos países asuman una comunicación directa con sus pacientes y les faciliten materiales gráficos adaptados a sus necesidades y conocimientos.

 

Tanto Delgado como López-Ibor se muestran, asimismo, cautos en cuanto a la aceptación social que puede tener el uso de teléfonos móviles en los países en desarrollo por parte de las mujeres. Es cierto que en la mayoría de estas zonas el uso de teléfonos móviles se ha incrementado de forma considerable. Solo en 2010, el número de usuarios de teléfonos móviles aumentó un 50% en Ruanda. Pero todavía sigue siendo el varón quien asume el control mayoritario de estas nuevas tecnologías por lo que no queda claro si el uso de teléfonos por parte de las mujeres será algo aceptado y asumido en ciertas regiones.

 

A pesar de sus limitaciones, Delgado se muestra optimista. «Es una iniciativa que tiene mucho potencial. Puede suponer un avance importante si realmente se usa adecuadamente». De momento, habrá que esperar hasta el 2014 para saber si este proyecto cumple con las expectativas y esperanzas generadas.

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