Política y Sociedad En una serie de estudios publicados

The Lancet considera “inaceptable” la falta de acción frente a las desigualdades sanitarias

— Madrid 16 Ene, 2017 - 4:41 pm

Una serie de estudios publicados en ‘The Lancet’, llevados a cabo por un total de 29 investigadores -y con la participación del editor jefe de la revista, Richard Horton, y su redactora jefe, Sabine Kleinert-, ha puesto de manifiesto el uso inadecuado de servicios sanitarios, su infrautilización en determinados lugares del mundo y la inacción de los gobiernos internacionales que, a juicio de los investigadores, “ya no debe ser aceptable”.

lancetlogo-stacked-small4-e1368718577764“La infrautilización -la falta de uso de intervenciones médicas efectivas- es común, así como responsable de sufrimiento sustancial, discapacidad y pérdida de vidas en todo el mundo”, aseguran los autores de la serie de estudios. A esta infrautilización se llega con poblaciones que carecen de acceso a los sistemas sanitarios, con la insuficiencia de recursos médicos o con la implantación sólo parcial de las innovaciones médicas.

Según se expone en uno de los estudios, los investigadores detectaron esta infrautilización de los servicios sanitarios en todos los países que estudiaron, incluido en España, aunque, evidentemente, los países que más lo sufren son aquellos con las rentas y los recursos económicos más bajos, especialmente en África.

Todos los países tienen carencias

Los estudios se basaron en cuatro factores para determinar el grado de infrautilización de la Sanidad en el mundo: acceso a algún tipo de servicio sanitario, grado en que el servicio sanitario ofrece intervenciones efectivas, grado en que lo propios médicos pueden poner y ponen en práctica esta efectividad en sus intervenciones y, por último, la frecuencia con que los pacientes aceptan y se adhieren a estos tratamientos.

En todos ellos, los investigadores encontraron carencias, independientemente de los sistemas de salud, de su modelo de pago, y de si se trataban de clínicas rurales u hospitales en ciudades. Así, reseñan que 400 millones de personas en el mundo tienen dificultades para acceder a la sanidad y que de las 321 millones de cirugías necesarias en el mundo, 143 millones no se han visto satisfechas -el 44 por ciento, con el 0 por ciento en Estados Unidos y el 86 por ciento en África SubSahariana-.

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“Incluso cuando una población tiene acceso a la atención médica, las intervenciones eficaces pueden no estar disponibles debido a los recursos limitados, a un control regulador u otros factores. Por ejemplo, un bajo suministro per cápita de médicos u hospitales puede significar que los pacientes no reciben acceso a cualquier atención médica”, según se asegura en uno de los estudios, a pesar de que sí que exista acceso a la sanidad en el país.

En ocasiones, el problema no está en la infrautilización, sino en el excesivo uso de los recursos médicos, en la pobre relación médico-paciente o en los prejuicios de los pacientes sobre determinadas intervenciones médicas. En este sentido, citan que en España el 26 por ciento de las cirugías de reemplazo de rodilla es inadecuado, mientras que en Estados Unidos el porcentaje sube al 34 por ciento en este tipo de intervenciones.

Necesidad de dedicar presupuesto a esta cuestión

“A pesar de que el gasto mundial en salud y en investigación médica es de cerca de 200.000 millones de dólares al año, sólo una pequeña fracción se dedica a la comprensión y superación de las barreras y para conseguir una mejor utilización de las intervenciones eficaces, así como para encontrar métodos de hacerlas más accesibles”, aseguran en sus conclusiones los autores.

La infrautilización causa daño a pacientes y a los sistemas de salud, y merece una mayor atención de la salud”, prosiguen, ya que consideran este “un problema serio” al que la comunidad internacional debe prestar atención y dedicar recursos. “La avaricia, los intereses en competencia y la mala información son conductores universales de la mala atención sanitaria, que se producen en todos los sistemas y configuraciones”, prosiguen los investigadores, que recuerdan que “no reforzar la ética profesional” y que la independencia del sistema sanitario de los intereses económicos es fundamental para el uso adecuado del propio sistema.