Apunte del día la universalidad de la asistencia requiere de una tarjeta universal

La universalidad de la sanidad, una realidad sobre el papel

Al cabo del tiempo se ha hecho realidad, al menos sobre el papel, la universalidad de la sanidad pública en España. Era la idea con la que, en su día, se elaboró la Ley General de Sanidad (LGS), aprobada en 1986 y cuya Disposición Transitoria Quinta exponía que la extensión de dicha asistencia universal se efectuaría de forma progresiva. Han pasado 32 años para hacerse realidad tal pretensión.

De entrada, y gracias a un gobierno socialista, como el que hizo realidad la LGS, se cambia la visión del Estado, al entender que éste está al servicio de los ciudadanos y no al revés, como se deduce del planteamiento de la reforma sanitaria preconizada en el Real Decreto-Ley 16/2012 del Partido Popular (PP) y plasmada de manera gráfica en en la afirmación “¡Que se jodan!“, lanzada en el Pleno del Congreso de los Diputados por Andrea Fabra, a la sazón diputada popular, cuando alguno de los parlamentarios se interesó por lo que podría pasar con los menos favorecidos como consecuencia de los recortes del gobierno de Rajoy (PP).

Declarada la universalidad de la asistencia sanitaria pública, conviene corregir los problemas con los que se puede encontrar su puesta en práctica. Y no sólo pienso en los migrantes a los que reiteradamente se mencionan cuando se habla. Desde mi punto de vista, uno de los primeros problemas a solventar es la ausencia de una tarjeta única (y universal) que permita el acceso a la asistencia universal sin cortapisas. Pienso, como se llegó a hablar, que podría ser el DNI, pues nos permitiría viajar por el territorio nacional/estatal sin las limitaciones que comporta la tarjeta sanitaria de cada Servicio de Salud que, en ocasiones, no sirve ni para acudir al médico del pueblo de al lado.

Existe un segundo aspecto que, desde algún punto de vista, podría parecer contradictorio con el planteamiento anterior: es la necesidad de que nuestro Sistema Nacional de Salud, la Sanidad Pública, establezca unos límites de actuación; es decir, debe definirse (fijar límites), a fin de que los ciudadanos sepan qué pueden esperar de él. Es una cuestión de responsabilidad. A falta de tales límites, los pacientes deberán seguir soportando las listas de espera indefinida y los proveedores, las demoras crecientes en los pagos de sus suministros.

Un tercer aspecto a considerar es el de los copagos, a los que se les debe otorgar un sentido de corresponsabilidad y no de recaudación como viene sucediendo, por más que dicha recaudación no repercuta sobre el sistema. No me cabe duda de que se trata de un debate duro, pero necesario.

Lo importante es que, al cabo del tiempo, hemos llegado al punto de partida que, mucho antes de que se aprobara la Constitución y la Ley General de Sanidad, venían reclamando quienes defendían el derecho a la protección de la salud como elemento fundamental de la convivencia democrática.

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

2 Comentarios

  1. Rafael Pacheco Guevara says:

    Comentario acertado, sensato y muy oportuno!

  2. ana t y m says:

    Buenos días, podrían informarme por que en España hay sanidad universal a costa de los impuesto del personal en activo, y cuando viajas a la comunidad europea con tarjeta azul para tal efecto, en los hospitales públicos donde eres atendido te pasan posteriormente a tu domicilio la factura de pago,? y pagas como en el país donde tuviste la consulta, ingreso, etc, y los europeos en España tienen todos los derechos pagándolo los españoles durante toda la vida, y ellos son turismo sanitario, e incluso turismo farmacéutico únicamente, para llevarse gratis del todo los medicamentos que se dispersan en nuestras farmacias hospitalarias. Sin haber cotizado ni un solo dia.

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