Política y Sociedad Mediante lecciones magistrales de la Federación de Empresas de Tecnología Sanitaria

La tecnología sanitaria revalida su excelencia en diagnósticos in vitro para la Covid-19

La tecnología sanitaria ha revalidado su excelencia en diagnósticos in vitro, en general, y para la Covid-19 en particular, lo que se expuso durante el último encuentro virtual organizado por la Federación de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), cita que tuvo formato de conferencia magistral, bajo el título de ‘Aportación de las tecnologías sanitarias e innovaciones más relevantes en el sector del Diagnóstico in vitro‘.

La introducción de este evento corrió a cargo de Óscar Barceló, que es miembro de la Junta Directiva de esta Federación, y que ubicó esta ocasión dentro de la sexta edición de la Medtech Week, Semana de la Tecnología Sanitaria, de celebración hasta este viernes, 16 de octubre.

Ana Quinteiro

Arsenal de pruebas

La coordinadora de la Red de Diagnóstico Biológico de Osakidetza, la doctora Ana Quinteiro, agradeció la oportunidad de compartir datos de una actividad diaria en el País Vasco que se ve respaldada por el mayor de los éxitos durante la pandemia de la Covid-19.

Acreditado lo anterior, esta ponente distingue entre las pruebas que detectan el nuevo coronavirus, esencialmente PCR y las recientes de antígenos. Sobre las primeras, afirmó que se usan dentro de la primera quincena posterior a la aparición de los síntomas de la Covid-19.

Mientras, en el segundo caso, la eficacia y su alta sensibilidad se ciñen al periodo que va del día dos al cinco desde el arranque de la sintomatología, bajando notablemente antes y después, lo que le permite a Ana Quinteiro estimar, de momento y a su juicio, que estas pruebas recién llegadas al panorama diagnóstico pudieran tener uso como cribado. Además, también diferencia entre las PCR y las pruebas de antígenos y las de respuesta inmunitaria.

Ganar visibilidad

Aludió esta ponente a la invisibilidad tradicional de una actividad asistencial que consume el 0,8 por ciento del gasto sanitario total, al ir dirigida a los diagnósticos in vitro, y cuyos beneficios directos repercuten a un mismo tiempo en la salud de las personas y en la calidad y la sostenibilidad del sistema sanitario, además de ser un motor principal de la Medicina basada en las tecnologías sanitarias.

Tal como informó Quinteiro, en Osakidetza, todos estos diagnósticos se realizan en red, aunque la pandemia de la Covid-19 introdujo, al principio, una alta carga de incertidumbre, inédita en los laboratorios hasta este año, dada la urgencia de contar con información veraz en tiempo real por exigencias clínicas, organizativas y de carácter político, según detalló.

Mejoras organizativas aceleradas

Para ello, estima esta ponente que ahora se recogen los frutos de todos los esfuerzos realizados en la última década, a lo que se suma, por fuerza del SARS-CoV-2, nuevos mecanismos de coordinación corporativa, una estrecha colaboración con las empresas del sector para la gestión de los suministros, un plan de contingencias posibles y una nueva forma de reforzar la gestión de la información bidireccional.

Óscar Barceló

El médico, factor imprescindible

Quinteiro explicó también que las pruebas diagnósticas in vitro tienen base biológica, como las PCR, lo que implica un procedimiento que conlleva su solicitud por parte de un médico, una cita para recogida de la muestra con rango de error minimizado, traslado trazable al laboratorio, identificación y procesamiento por personal especializado, para finalizar con el ofrecimiento de los resultados y paso a un sistema de información puesto a disposición del equipo clínico.

Esta coyuntura obliga, añadió esta ponente, a que la innovación tecnológica no deba detenerse jamás, para poder optar a tiempos de respuesta de 24 horas en PCR, o menores, con objeto de poder aislar rápidamente a los individuos que resulten positivos.

Coordinación entre empresas

Esto fue posible, precisó Quinteiro, al alinear el sistema de diagnóstico, y sus habituales tasas de acierto y rapidez de resultados, con la excelencia demostrada por las empresas del sector, compañías que supieron, desde el minuto uno de la pandemia, colaborar entre ellas de manera estrecha, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

En paralelo a la auto exigencia industrial, y la propia de la Administración sanitaria, Quinteiro destacó que la red tuvo que armonizar la demanda de reactivos entre los distintos laboratorios colaboradores, mediante tecnología diagnóstica automatizada de última vanguardia.

En cualquier caso, tranquilizó esta ponente a la audiencia, al confirmar que el sistema también estaba preparado sobradamente para la realización manual de PCR, en perfecta correspondencia con los responsables de las unidades de diagnóstico y cinco Servicios de Microbiología, en constante y ágil comunicación para la toma compartida de decisiones.

Estas son medidas a las que se sumó el refuerzo del personal en las Urgencias y los referidos Servicios de Microbiología, lo que permitió operar en entornos comerciales internacionales, disponer de productos diagnósticos recién creados y garantizar un férreo seguimiento de los suministros.

Con base de datos única

Estas dinámicas permitieron a las autoridades sanitarias estar prevenidas ante posibles roturas de stock y realizar un millón de PCR, con resultados robustos, integrados, conectados, de alta capacidad y estandarizados.

Alta productividad de testeo

Todo ello gracias, también, resaltó Quinteiro, a una base de datos única que llevó cuatro años de implementación, junto a los catálogos de productos, el trabajo de más de 900 empleados y los protocolos compartidos con los 15 laboratorios colaboradores.

Esta circunstancia dentro de una productividad diaria de 15.000 pacientes y 200.000 pruebas, para dar información en tiempo real a las consultas, a través de PCR, mediante SMS, con lo que se obvió la llamada tradicional, y se añadieron pautas de actuación sobre la forma de proceder por parte de los ciudadanos, en caso de salir positivas sus pruebas.

La rentabilidad  de la tecnología

A partir de todos estos recursos, puestos a prueba con nota durante la pandemia, el diagnóstico in vitro ganó conocimiento social en el País Vasco, antes prácticamente desconocido. Para esta ponente, la rentabilidad de estas tecnologías está fuera de toda duda, como ocurre, por ejemplo, en el caso de los cribados en cáncer.

Además, para Quinteiro, es bueno testar la Covid-19 en el mayor número de personas posible, que, en el caso del País Vasco, abarcaría a una población total de 2,5 millones de personas, aunque también entiende que estas decisiones corresponden a cada territorio.

Emisores de información

Quinteiro asume que el frenesí debido a la Covid-19 pasará más pronto que tarde, pero no así la potencia diagnóstica, sobradamente demostrada durante la pandemia, con la salvedad de que Osakidetza es emisora de información y no de resultados, que es territorio de los clínicos.

Personal especializado

Esta ponente confirmó que los test de antígenos deben ser realizados por personal especializado, lo que implica frotis nasofaríngeo que debe ser bien realizado para su recogida por profesionales con equipo personal de protección (EPI) y precintado estéril.

No ve Quinteiro imposible su realización en farmacias comunitarias, con una muy cuidada implementación, aunque su interpretación, sin género de dudas, ratificó que deberá ser responsabilidad del equipo médico. No alberga, por otro lado, especiales opciones para la realización de co-test de la Covid-19 y gripe.

Manel Juan

Una enfermedad cambiante

El jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Clínic de Barcelona, el doctor Manuel Juan, acreditó desde este Departamento que este tipo de tecnologías diagnósticas permiten tanto el diagnóstico como la prognosis de las patologías, mediante ajustes de las opciones terapéuticas dentro de la mutabilidad que caracteriza a la Covid-19, cuya primera respuesta en el organismo es innata y la posterior, adaptativa, mediante linfocitos.

Ello en una evolución de la patología en la que también tienen importancia las citocinas, especialmente en los casos graves, dentro de un panorama en el que del 50 al 90 por ciento de los pacientes tienen algún tipo de sintomatología, y de los que fallece el 15 por ciento, según lamenta Manuel Juan.

No solo detectar el virus

Como explicó este ponente, dentro de esta dualidad del sistema inmunitario, que cura a unos pacientes y mata a otros, resultan fundamentales los test de IgM IgA y/o IgG, además de detectar la posible tormenta de citocinas para inhibir la IL-6  en cifras altas, mediante tocilizumab, o contar con Acs altos para potenciar la respuesta protectora de los linfocitos T.

Así, declaró Juan, el diagnóstico no solo pasa por la detección del virus, sino también se centra en el tipo de respuesta inmunitaria, de lo que deduce que el 3,5 por ciento de los pacientes tienen dificultad para generar dos interferones naturales, con un 10 por ciento de los casos graves muy vinculados a anticuerpos específicos.

En ausencia de inmunización

A pesar de no darse inmunización, y sin dejar de tener en cuenta que es factible la reinmunización, este inmunólogo afirmó que los test de antígenos se revisten de importancia creciente, especialmente, ante la llegada de las vacunas para la Covid-19.

Para Juan, todavía no hay una estandarización de la presencia de linfocitos T activados como muestra de respuesta inmunitaria potente, aunque sí puede venir confirmada por los inmunólogos, que, sin embargo, son rara avis, como él mismo.

Se seguirá aportando información mediante anticuerpos, según adelantó este ponente. En general, ve mayores posibilidades de universalizar estas pruebas que, por el contrario, como ocurre en cáncer, que exigen una personalización mucho mayor.

Test en farmacias

Este inmunólogo ve asumible que los farmacéuticos comunitarios estén en primera línea diagnóstica, para que, luego, deriven a los servicios médicos, por lo que podrían realizar los primeros test a demanda de los ciudadanos, pero, ante los casos graves de SARS-CoV-2, no ve posibilidad de cribados masivos de la gripe y la Covid-19, en forma de co-test.

Finalmente, echa en falta Juan una mayor finura en los biomarcadores de uso para determinados fármacos, como tocilizumab, y mayor capacidad para la determinación de IL-6 y las citocinas, sin contradecir que el actual manejo de estas variables sea bastante competente por parte de los clínicos, especialmente en aquellos centros en los que la cualificación del personas permite usos más personalizados, tal como aseveró.

Lo último en tecnología sanitaria

En la clausura de las lecciones magistrales, Barceló recordó que participan en la Medtech Week asociaciones europeas y compañías del sector de la Tecnología Sanitaria para explicar sus nuevas propuestas puestas al servicio de la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

Por todo ello agradeció expresamente a estos dos ponentes su caudal de información ofrecido a los informadores para incrementar su conocimiento sobre las tecnologías sanitarias e innovaciones más importantes en el sector del diagnóstico in vitro.