Apunte del día Editorial

La sanidad, en el punto de mira de la renovación autonómica

Carlos Nicolás

Con el nombramiento de Aquilino Alonso al frente de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía se inicia una especie de renovación en los órganos de gestión la sanidad como consecuencia de los cambios derivados de las elecciones autonómicas del 24 de mayo. Aunque las elecciones en Andalucía fueron anteriores, ha debido esperarse a las del 24 de mayo para que, por fin, fueran posibles alianzas y apoyos que facilitaran a Susana Díaz la formación de nuevo ejecutivo.

Toma de posesión de Aquilino Alonso

Toma de posesión de Aquilino Alonso

En la constitución de este gobierno se ha optado por separar en dos consejerías distintas Salud y Servicios Sociales y poner al frente de ellas a sendos especialistas en una y otra materia: Aquilino Alonso, el hasta ahora viceconsejero de Sanidad, al frente de Salud, y a María José Sánchez Rubio, formada y fogueada en temas sociales, como responsable de Políticas Sociales e Igualdad. Desde mi punto de vista, se trata de dos consejerías fundamentales, no sólo por el monto de sus presupuestos, sino porque todo indica que la renovación que pretende hacer Mariano Rajoy desde el gobierno central va a girar sobre ambos postulados, después de haber hecho recaer sobre ellos los más drásticos recortes sociales llevados a cabo en lo que lleva de gobierno.

En el contexto andaluz, y dada la dependencia que la gestión sanitario tiene de economía, aparece también como positiva la continuidad de María Jesús Montero, anterior consejera de Sanidad, al frente de Hacienda y Administración Pública. Y no sólo por lo que se refiere a presupuesto, sino por lo que tiene que ver con la política de personal.

Comunidades renovadas
María J Sánchez Rubio y Aquilino Alonso

María J Sánchez Rubio y Aquilino Alonso

En cuanto al resto de gobiernos que han de constituirse en las Comunidades Autónomas cuyas elecciones se celebraron el 24 de mayo, se desconoce qué vayan a hacer aquellas lideradas por el Partido Popular (PP), al haber carecido de referentes de fuste en sanidad en los últimos años. No sucede lo mismo con las que vaya a gobernar el Parido Socialista (PSOE).

Desde nuestro punto de vista, la labor de Faustino Blanco en Asturias merecería la continuidad de éste al frente de Sanidad. Para Castilla-La Mancha se barajan varios nombres, todos ellos de prestigio y avezados en gestión, para resolver las consecuencias de la nefasta gestión de María Dolores Cospedad en el gobierno regional. En la Comunidad Valenciana, en donde el PSOE-PV va a encabezar el gobierno, llama la atención la figura del neumólogo Ignacio Subías, cuya labor de oposición como portavoz de sanidad ha sido muy bien valorada, Y otro tanto sucedería en Extremadura, de ser nombrado José Maria Vergeles, a quien se le reconoce (y lo ha demostrado ampliamente) una gran capacidad de gestión y liderazgo.

De momento, toca esperar.

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

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