Punto de vista

La relación médico-paciente, en peligro de extinción

Los peligros que acechan a la relación médico-paciente en el ámbito de la Atención Primaria es objeto de atención del director médico de la Revista Madrileña de Medicina, que edita el sindicato AMYTS y que se recoge en el último número de la publicación.

El pasado martes, día 15 de octubre, el Foro de la Profesión Médica de España presentaba el Manual de la Relación Médico-Paciente, dentro de su iniciativa para promover el reconocimiento de la relación médico-paciente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El objetivo de dicho Manual es contribuir a la formación de los médicos en este ámbito tan fundamental en el ejercicio de la profesión, así como a su difusión entre las personas e instituciones interesadas, y promover la reflexión y el trabajo en torno a la misma, configurándose así en uno de los “granitos de arena” que la propia profesión aporta al objetivo perseguido por la UNESCO mediante este tipo de reconocimientos. El amplio repertorio de autores, de diversa procedencia (médicos, pacientes, psicólogos, abogados…), muestra ya de por sí que la relación médico-paciente es una realidad de amplio interés que suscita, además, inquietudes en diferentes ámbitos sociales.

He tenido la suerte de participar en este proyecto y en la redacción y coordinación del Manual, y he de decir que me ha servido de gran aprendizaje, tanto en lo profesional como en lo personal. Es lógico, por tanto, que haya recibido con ilusión la edición del Manual y que trate de compartir esa ilusión con los compañeros con los que me encuentro.

Ilusión no compartida

¿Cómo puede ser que nuestros políticos presuman de Sanidad con tamaña desconsideración hacia la situación de nuestros profesionales?

Y he ahí que esa ilusión no parecen compartirla algunos compañeros. En concreto, una colega cuya profesionalidad y capacidad de trabajo valoro y admiro, me miró de una manera casi escandalizada cuando le enseñé el libro y mi alegría de que ya estuviera publicado, y me vino a decir que sí, que para relación médico-paciente estaba ella… Que el día anterior se le había atascado el soporte informático en la consulta, que había tenido que ver a no sé cuántos pacientes, que… He de decir que, en principio y “de sopetón”, me quedé sorprendido, pero enseguida me dí cuenta de la necesidad que hay de que esta iniciativa salga adelante. Que mi compañera, como tantos y tantas otras/os, estaba enfrentándose a la realidad que tenemos en nuestra atención sanitaria, una realidad de saturación, sobrecarga, cansancio, desgaste profesional y frustración que, por desgracia, afecta a muchos profesionales, que se sienten abandonados tanto por los políticos y administradores sanitarios como por el conjunto de la sociedad en su intento de dar respuesta a las necesidades sanitarias de los ciudadanos. Que ya están cansados con tanta “tomadura de pelo” por parte de autoridades e instituciones sanitarias, y que le vayan a “Rita la cantaora” con discursos moralizantes de cómo deben atender mejor aún a la población…

¿Cómo puede ser que nuestros políticos presuman de Sanidad con tamaña desconsideración hacia la situación de nuestros profesionales? ¿Cómo puede ser que, abundando en ello, se pongan a abanderar proyectos de “humanización de la asistencia” que se olvidan del engranaje fundamental de la actividad asistencial? ¿Cómo puede ser que escondan tan descaradamente y con poca vergüenza la situación real que atraviesan nuestros profesionales? ¿Y cómo puede ser, que al fin y al cabo me parece mucho más grave, que buenos profesionales, entre los que ya me gustaría poder encontrarme, acaben hartos de ejercer su propia profesión?

Desvergüenza sanitaria

No denunciamos y protestamos por capricho alguno, sino que denunciamos y protestamos por la falta de vergüenza en la gestión de lo sanitario, y por la falta de conciencia social de un problema de tal envergadura

Muchas veces he hablado de engaño sanitario, pero creo que hoy voy a permitirme hablar de vergüenza sanitaria, o, si me lo permiten, mejor de “desvergüenza sanitaria”. Porque es difícil encontrar otro calificativo para ese tipo de actitudes. Porque no se puede calificar de otro modo la actitud que deja en el abandono el sufrimiento de los profesionales.

Algo tendremos que hacer, desde luego, mucho más de lo que ya estamos haciendo. Habrá que salir a la calle, habrá que denunciar esto en los medios, habrá que sacar los colores a quienes contribuyen a mantener esta situación. Y AMYTS lleva trabajando por ello mucho tiempo, y aún habrá que seguirlo haciendo todavía más, hasta que todos los médicos nos demos cuenta de que hace falta tomar una decisión radical para defender la Medicina… incluso aunque la propia sociedad no se dé cuenta de ello. O precisamente por ello.

Pero las organizaciones profesionales, y los propios médicos, tenemos que ser capaces no sólo de denunciar y de pelear, sino también de construir y promover una actividad médica de calidad. Porque es precisamente esta promoción la que nos mantiene en el horizonte de lo que debemos trabajar, y la que deja cada vez más claro el gran hiato que existe entre lo que debería ser la relación médico-paciente y lo que se ve limitada a ser ante la inacción y el abandono de quienes tienen responsabilidad política y social en ella. Porque no denunciamos y protestamos por capricho alguno, sino que denunciamos y protestamos por la falta de vergüenza en la gestión de lo sanitario, y por la falta de conciencia social de un problema de tal envergadura.

La relación médico-paciente está en peligro de extinción. Algo, o más bien mucho, tendremos que hacer. O, de lo contrario, acabará desapareciendo del panorama profesional, llevándose primero por delante a muchos compañeros. ¿Te animas?

 

 

Miguel Ángel García Pérez

Médico de familia. Máster en Bioética y Derecho. Director médico de Revista Madrileña de Medicina. Formación y Desarrollo Profesional AMYTS – Secretario CESM de Estudios Profesionales

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