Punto de vista la limitación de recursos impide la expansión asistencial de la radioterapia

La radioterapia más allá de la oncología

El autor lamenta que la amplitud de posibilidades de la radioterapia en medicina, más allá del campo oncológico, se ve reducido por la limitación de recursos disponibles.

La radiación ha acompañado al hombre desde la creación del mundo; de hecho, sin la que recibimos a diario procedente del sol la vida no sería posible en nuestro planeta. Desde tiempos inmemoriales se ha utilizado la radiación en el tratamiento de ciertas dolencias, quizás bajo un prisma mágico, pero no fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando empezó a formar parte, de una manera consciente, de nuestras vidas.

Los primeros tratamientos empíricos dieron alas a la investigación de la radiación en el mundo médico, pero también fuera de la medicina fue empleada para multitud de usos. Quizás el desconocimiento de los efectos secundarios, la falta de controles de calidad y su uso en conflictos bélicos hicieron que el uso de la radiación cayese en desuso, por lo menos de una manera generalizada.

Beneficios terapéuticos

La amplitud de posibilidades de tratamiento con radioterapia, sumado a recursos limitados dentro de los departamentos de oncología radioterápica de nuestro país, hace que su uso no sea muy extendido ni se integre en la práctica diaria

Bajo unos exhaustivos controles de calidad, el uso de la radiación continuó siendo un pilar fundamental en el ámbito industrial, pero sobre todo en el médico. El uso más conocido en este último es el del diagnóstico y el tratamiento del cáncer; pero la radiación tiene otros beneficios a nivel terapéutico, con objetivos diferentes y con los mismos controles de calidad.

La radiación a dosis bajas radiobiológicamente produce unos efectos diferentes al antitumoral, fundamentalmente antiinflamatorios, antiproliferativos e inmunomoduladores, por lo que su aplicación, fuera del campo de la oncología, es muy amplia. Una muestra de ello son las numerosas patologías que se pueden beneficiar de estos tratamientos, como la artrosis, la tendinitis, la bursitis, la fascitis plantar o los queloides, entre muchas otras. Además, tiene su papel en patología funcional, como el Parkinson y en el tratamiento de arritmias cardíacas.

Todas estas aplicaciones son ampliamente recogidas en la literatura científica y ofrecen una alternativa a otros tratamientos sin ser excluyentes sino complementarios.

Amplitud de posibilidades

En España son pocos centros en los que está instaurada la aplicación de la radiación en patologías no tumorales

La amplitud de posibilidades de tratamiento con radioterapia, sumado a recursos limitados dentro de los departamentos de oncología radioterápica de nuestro país, hace que su uso no sea muy extendido ni se integre en la práctica diaria.

Mientras que en los países centroeuropeos y anglosajones su aplicación es habitual y su literatura y experiencia es la mayor aportación al conocimiento de estos tratamientos, en España son pocos centros en los que está instaurada la aplicación de la radiación en patologías no tumorales. Esto se debe, en parte, a los recursos limitados dentro de los departamentos de oncología radioterápica de nuestro país y a que el conocimiento no está muy extendido, pero, en los últimos años, se observa un creciente interés en su desarrollo debido a los buenos resultados obtenidos en las diferentes patologías no oncológicas.

A mi parecer, hay que tener en cuenta el uso de la radiación en este amplio abanico de posibilidades; no como tratamientos sustitutivos de otros, sino como una alternativa más, eficaz, segura, barata y que busca la mayor calidad de vida del paciente. Al fin y al cabo, este es (y debe ser) el mayor objetivo nuestro, el paciente.

Raúl Hernanz de Lucas

Oncólogo radioterápico, médico colaborador GenesisCare.

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