El mirador

La prostitución es una opción laboral a proteger

En pleno debate sobre la reforma laboral que, según el comentarista, no es sino el inicio de una especie de explotación, le sorprende la preocupación de los promotores de tal reforma por denunciar lo que la prostitución tiene de explotación, cuando en determinados casos es una opción personal, que debería contar con el apoyo de estrategias políticas y de servicios que disminuyan los riesgos.

Entra en el quirófano el residente. El cirujano de guardia le explica el caso, varón con graves lesiones por arma blanca, en una riña por una mujer. El residente, de pueblo, se integra en el equipo y sólo dice: “Esto de la jodienda no tiene enmienda”. El cirujano sigue a lo suyo, y no dice nada. Pero recuerda la frase cuando el capellán, en la cafetería, responde al comentario general sobre el mismo caso, en que sale a relucir que el agresor era bisexual y se había acostado tanto con el agredido como con la mujer cuyo favor desencadenó la riña: “Cuando la gana aprieta, ningún culo se respeta”. El cirujano se asombra de la vulgaridad de ambas frases, y al tiempo se admira de la naturalidad con la que se han pronunciado. En casa lo comenta con su mujer, matemática especializada en análisis del impacto del viento en las hélices de los molinos de viento; le responde: “Como dijo el Arcipreste de Hita, tres cosas has de continuo mover: el molino, el huerto y la mujer”. El cirujano siente que el sexo le sobrepasa, y se alegra de no tener que considerar estas cuestiones en su práctica clínica, pues le supera su impacto vital. Para él todo es sencillo y simple, pues su vida sexual es “normal”. Pero su mujer insiste con el Arcipreste de Hita (“Incita a la mujer con gran delicadeza pero si responde al fin, ¡guárdate de finezas!”), de forma que recuerda todo lo relacionado con el caso al leer las noticias en el periódico, sobre el intento de los políticos catalanes de erradicar la prostitución. En su sencillez normal, piensa: “quieren poner puertas al campo”.

 

La sexualidad es compleja. Tan compleja como la conducta alimentaria. Ambas atienden a instintos básicos, pero conllevan placeres que los refuerzan. Es decir, la sexualidad no se suele vivir como una obligación, y el comer tampoco. Se besa, se acaricia, y se establece el contacto íntimo por el placer, por la gratificación que conlleva. La consecución del placer tiene vías y caminos variados, todos “normales”, salvo cuando implican violencia y/o abuso de posición (por ejemplo, la pedofilia y el “turismo sexual” con esclavas y menores).

 

A veces se obtiene una remuneración por esa prestación placentera. Sea en dinero o en especie, la actividad sexual se convierte ocasional o permanentemente en fuente de ingresos, y de poder. Hablamos de prostitución, que vulgarmente se suele asociar a las profesiones de puta y de chapero, pero que tiene opciones múltiples, mil caras, incluso sagradas.

 

No habrá prostituta sagrada entre las hijas de Israel, ni hieródulo entre los hijos de Israel

 

En el Deuteronomio, uno de los libros del Pentateuco, se recogen normas típicas de los pueblos semíticos, de códigos de Mesopotamia, de leyes asirias y de códigos hititas. En el Deuteronomio se habla de la prostitución, y se prohíbe la prostitución sagrada. La prostitución sagrada se ejercía en muchos templos orientales, sobre todo los dedicados a la diosa Afrodita, o a sus predecesoras diosas del amor.

 

Eran hieródulos los siervos de los templos. Algunos fueron esclavos sin más, y se encargaban de las labores de mantenimiento, de la huerta, por ejemplo. Otros eran ciudadanos libres que se entregaban al culto de los dioses de por vida. Entre éstos había mujeres que ejercían la prostitución y entregaban para el culto el dinero logrado con su actividad. En algunos casos su prostitución incluía no sólo sexo, sino cultura exquisita, compañía y conversación cultivada. Son las heteras, renombradas las del templo de Afrodita en Corinto (Grecia).

 

Las heteras vestían y se adornaban de forma diferencial al resto de las mujeres (con gasas por vestido, generalmente de color azafranado, y polvo de arroz para la cara), pagaban impuestos y llegaban a tener enorme influencia. Entre ellas se recuerda a muchas; por ejemplo, a Friné, modelo para las esculturas de Afrodita del escultor Praxíteles, y de otros. Acusada de impiedad, se libró de la condena a través de la exhibición de su belleza desnuda ante los jueces.

 

En los Evangelios se refleja el rechazo social a las putas, marginados y excluidos, y a los pecadores, y al tiempo se les considera los primeros para alcanzar el Reino de los Cielos, en contraste con los ricos, hartos de comer, felices y de quienes se habla bien, sobre los que caen las maldiciones, las poco conocidas malaventuranzas (Lucas, 6 24). Con los Evangelios en la mano se puede decir aquello de: “¡Putas de la Tierra, bienvenidas al Cielo!”.

 

Eduard Munch

 

Entre los expresionistas destaca el noruego Eduard Munch (1863-1944). En su obra refleja el existencialismo, la tragedia del vivir, el amor, el odio, la violencia, la angustia, la muerte, la soledad, los celos y el erotismo.

 

Eduard Munch fue hijo de médico militar, de extremado rigor religioso. Su infancia se truncó por la muerte de su madre (Laura) y de su hermana mayor (Sofía), por tuberculosis. Reflejó el impacto de la muerte de su hermana en varias versiones de “La niña enferma”, y de “Duelo”, cuadros de enorme fuerza, que es imposible ver sin vibrar. Se exponen en la actualidad en Frankfurt (Alemania), en la Schirn Kunsthaille. También se exponen cuadros de su serie “La habitación verde”, que reflejan el impacto de la cultura teatral del Berlín del comienzo del siglo XX, de Max Reinhardt.

 

En esta concepción teatral se pretende acercar el actor al espectador hasta el imposible. Para representarlo, se consideraba el escenario una caja negra, una habitación oscura de la que se eliminaba una pared. Los espectadores asistían como observadores privilegiados a la intimidad de la acción. De ahí los varios cuadros de Eduard Munch en que se logra ese papel de voyeur, por ejemplo sobre los celos.

 

En “La mujer en tres etapas” Eduard Munch interpretó el alma femenina en su complejidad vital. La mujer soñadora y mística, dulce, capaz de entregarse a causas perdidas o transformadoras, ejemplo de lo mejor del ser humano, que sublima todos los deseos, que es la bondad y la hospitalidad personificada. La mujer activa, hambrienta de sexo, leona que pide y consigue coitos sin interrupción, variaciones sexuales en exceso, caricias en mil zonas erógenas, semen y saliva por doquier, y experiencias homo y hetero, “normales” y “anormales”, por delante y por detrás, por arriba y por abajo, en pareja o en grupo. Y la mujer madura, sabia, dueña del mundo, serena, estable, que acumula y administra el conocimiento de la tribu, capaz de guiar a otras mujeres y a la Humanidad.

 

La mujer es más compleja que todo eso.

 

Hay mujeres libres que optan por la prostitución como alternativa laboral.

 

Reforma laboral y derechos humanos

 

La reforma laboral del actual Gobierno de España deja al capricho del empresario el horario, turno, contenido y lugar del trabajo. Todo es posible, desde disminuir el sueldo a mandar al trabajador a Laponia, o despedirlo sin razón. Desde luego, también facilita atribuir a adultos contratos indefinidos de aprendices y el abandono de la negociación colectiva. No es una reforma de la ultraderecha sino de la caverna, una reforma ultramontana. Le falta el derecho de pernada y el autorizar el trabajo infantil encadenado a las máquinas. Todo llegará. Es una puerta al esclavismo, al trabajo por 300 euros mensuales sin limitación horaria.

 

Juan GérvasY en eso llegan esos mismos políticos de derechas, de CiU y del PP, y se preocupan por la prostitución, que quieren erradicar, a la que consideran una forma de esclavitud. Desde luego, habría que erradicar el abuso sexual (por ejemplo, la pedofilia de algunos sacerdotes católicos), las mafias que trafican con seres humanos, el dinero negro y los paraísos fiscales que hacen posible todo ello. Pero de eso no hablan estos políticos.

 

Por ejemplo, habría que copiar el trabajo con trabajadores del sexo de UNFPA en Namibia, liderado por Tomás Zapata (médico de familia español, con maestría de salud pública en la London School of Hygiene and Tropical Medicine). Se busca tratar con dignidad y proteger los derechos humanos de los trabajadores del sexo. Se pretende el acceso a los servicios sanitarios en condiciones de igualdad, según necesidad. Se quiere dar voz a los insignificantes, a los excluidos y marginados. Se trata de lograr que la alternativa laboral de la prostitución sea una opción personal voluntaria, apoyada por estrategias políticas y de servicios que disminuyan los riesgos e incrementen los beneficios.

 

¿Por qué les preocupa a los políticos el esclavismo de algunos casos de putas y chaperos y no el de todos los trabajadores? ¿Qué perversiones sexuales llenan sus almas?

 

Juan Gérvas ([email protected]) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria