Política y Sociedad Desde el compromiso de la Organización Médica Colegial

La profesión médica planta cara a la parada cardíaca con una estrategia nacional

La ‘Estrategia para el Sistema Nacional de Salud (SNS) ante la parada cardiaca“, ideada por el Consejo Español de RCP, con apoyo de la Organización Médica Colegial (OMC), ha ratificado el compromiso de la profesión médica de plantar cara a la parada cardíaca, con aplicación nacional y encaje internacional, al ser esta la forma elegida por los facultativos para asentar un sistema que salve vidas y evite discapacidades.

Durante la presentación de esta estrategia, el servicio de atención sanitaria de urgencias del Ayuntamiento de Madrid (SAMUR) realizó un taller demostrativo de actuación ante una parada cardíaca ocurrida en cualquier contexto cotidiano.

Serafín Romero

Sentido y responsabilidad

El presidente de la OMC, el doctor Serafín Romero, celebró poder dar protagonismo a los servicios de emergencias, dado que muchas veces no son tan bien conocidos por la sociedad como se merecen.

Todo ello dentro de una profesión y un país que supo aprender y mejorar hasta el punto de reconocer que las cosas se hacen bien, pero sin renunciar a los niveles de excelencia que todavía hay que alcanzar en todos los aspectos asistenciales.

En ese sentido, Serafín Romero afirmó que es voluntad de la OMC difundir un mensaje de tranquilidad compatible con una irrenunciable autoexigencia de ejercicio, en el que la responsabilidad de sacar adelante a las personas que entran en parada, como colectivo, no despierte alarmas de impacto social nunca deseables.

Evaluar y formar

Por todo ello, Romero reivindicó la importancia de la evaluación de las competencias y la formación que sirven para salvar vidas en situaciones límite, desde la confianza que significa poder compartir un programa en que su ambición para mejorar las cifras de supervivencia en parada cardíaca se sostiene en la evidencia médica internacional.

Centró el máximo exponente de la OMC la reanimación cardiopulmonar (RCP) en el debate de la equidad asistencial que se vive en un contexto de España vaciada, en el que no se debe olvidar que los médicos apenas tienen tres minutos como media para atender a sus pacientes en consulta.

Todo ello junto a la necesidad de que las zonas aisladas dispongan de protocolos especiales destinados a reducir la variabilidad en las intervenciones que se realizan frente a la parada cardíaca y otras contingencias muy graves.

Por todo ello, Romero, que no dudó un instante en participar personalmente en la demostración del SAMUR, apeló a la movilización de todos para lograr el mayor éxito positivo para el programa presentado en una senda recién iniciada, aunque ampliamente debatida con anterioridad, desde el mandato social y profesional de coordinar todas las acciones necesarias, según resumió.

En ese momento el presidente de la OMC adelantó su apoyo institucional para que la RCP y la parada cardíaca se integren en un sistema asistencial hospitalario similar al de los trasplantes de órganos, con el que España es líder mundial desde hace años.

Frutos del Nogal

Mortalidad catastrófica

El presidente del Consejo Español RCP, el doctor Frutos del Nogal, cifró en cerca de 47.000 los casos de parada cardiaca que se producen en España, con resultado de muerte.

Esta cifra supone casi la mitad de los casos mortales por cáncer en el país, 113.000 personas, y dentro de un número similar de fallecimientos a los provocados por los tumores más prevalentes. O, como expresó de otra forma este ponente, con más número de muertes que los accidentes de tráfico, multiplicados por 24.

Sin salir de las cifras, y con el pensamiento en las que hay que mejorar, Frutos del Nogal observa que no es asumible que solo sobreviva el 11 por ciento de las personas que sufren una parada cardíaca, ni que únicamente reciba RCP uno de cada cinco pacientes por parte de los testigos presenciales.

Alertas más precoces

Según Del Nogal, esas cifras de supervivencia tan bajas se deben a que la alerta ante una parada cardíaca no siempre es tan precoz como debería y a que no se actúa en los primeros cinco minutos en los que se detecta la arritmia, por lo que el objetivo básico de la estrategia presentada es que cada vez más personas de la sociedad civil sepan cómo actuar, para dejarse guiar en RCP por los servicios asistenciales del 112 hasta la llegada de los profesionales sanitarios, y con la mayor proximidad posible a desfibriladores, dispositivos DEA que, sin embargo, todavía no son los suficientes en España, según este especialista, aunque expuso el meritorio caso de un pequeño pueblo de Ávila en el que se colocó un DEA en la alcaldía, espacio que siempre queda abierto.

Según este ponente, el primer Comite de Reanimación Cardiopulmonar data de 1963 y fue obra de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), con el objetivo de editar guías estandarizadas de actuación ante las paradas cardiorrespiratorias, con difusión mundial y actualización periódica, cuyo primer reflejo en Europa tuvo que esperar al Resucitation Council de Reino Unido, en 1981, y al plan que, dos años después, presentó la Sociedad Española de Medicina Intensiva (SEMICYUC) y el plan nacional que llegó en 1985, hasta la creación del CERCP por parte de los doctores Sánchez Nicolay, Ayensa y Calvo, en 1999.

Con todo ello, Del Nogal también hizo una reivindicación de la excelencia profesional, con distinción entre los eventos que suceden en la calle y los que son atendidos en pacientes ingresados. En ese punto, presentó al siguiente ponente, el coordinador del Comité de Sistemas, el doctor Narciso Perales Rodríguez de Viguri, como padre de los principales y últimos grandes avances en RCP conseguidos en España.

Narciso Perales Rodríguez de Viguri

Catástrofe desapercibida

Narciso Perales Rodríguez de Viguri aseguró que llegó el momento de dar un golpe de timón en RCP, a partir de un documento maestro con el que los hospitales pueden implantar sus sistemas específicos, para reducir la variabilidad clínica en parada cardíaca.

Todo ello a raíz de un esfuerzo sostenido por dotar al país de una estrategia alineada con la mejor escuela de reanimación, que está ubicada en el Estado estadounidense de Washington, institución que, desde hace tiempo, impulsa el consenso mundial para la difusión de estrategias eficaces a la hora de lograr una mayor supervivencia.

Para este especialista, las 46.500 muertes por parada, estimadas en España, son como revivir cada cinco años todos los muertos directos que causaron los bombarderos atómicos de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial, muertes precoces que muchas veces se habrían evitado, si las víctimas hubiesen recibido la atención adecuada, dentro de una variabilidad de supervivencia tan dispersa que oscila entre el 1 y el 30 por ciento, como ocurre en las ciudades de Estados Unidos, país en el que coexisten supervivencias del 50 por ciento con otras del 2 por ciento, al igual que ocurre en las cifras discordantes entre hospitales, aseguró.

Por ello, Perales Rodríguez de Viguri pidió a los médicos y ciudadanos españoles ser líderes mundiales como ocurre en trasplantes, para hacer de España la Dinamarca del sur, al estilo de lo conseguido con los excelentes resultados logrados en cardiopatía isquémica, tan exitosa en infarto de miocardio como aún pendiente en parada cardíaca.

En ese sentido, defendió este ponente la realización de registros inclusivos, colaborativos, obligatorios y mayoritariamente públicos, como se promueven en Estados Unidos, en la estela del que se creó en Noruega, aunque, luego, fuera clausurado por dificultades de financiación.

En España, se refirió Perales Rodríguez de Viguri a la OHCA, que detectó una media de maniobras de reanimación con un tiempo medio aún excesivo de 12 minutos, junto a la creciente presencia de desfibriladores en espacios públicos y con un claro déficit de los mismos en los domicilios, espacios donde se producen más paradas, a pesar de que la Red Ariadna permite la existencia de 7.500 desfibriladores fijos, que podrían llegar hasta 20.000.

También recordó este ponente que la Alianza para la Resucitación Global reclama que la RCP sea lección obligatoria para los escolares y que los candidatos a carné de conducir en España reciban formación práctica, además de teórica en los test.

Todo ello porque, describió Perales Rodríguez de Viguri, hacer bien la RCP requiere una sincronización similar a la de los mecánicos de los boxes de los coches de Fórmula 1, razón por la que defendió la intervención RCP en dos escalones con el auxilio de teléfonos inteligentes, sin descartar el uso de un teléfono similar al 112, que podría ser el 2222, que se utiliza en países como Reino Unido, Turquía y partes de Dinamarca.

Propuestas sin espera

Como propuestas inmediatas, según los programas internacionales mejor diseñados, este ponente citó la capacidad de decidir de los pacientes ingresados sobre su deseo de recibir RCP o no, y sin ser obligados a prolongar la agonía, con el ejemplo de programas como los británicos ‘Stop a la Parada‘, que podría incrementar la supervivencia el 38 por ciento al doblar los testigos cualificados para intervenir; y la ‘Campaña sobrevivir a la parada‘, como detección precoz desde Enfermería.

Todo ello para evitar 7.400 muertes con las medidas a corto plazo que permite la cooperación internacional de asistentes y la implantación de una escala única de los sistemas de respuesta para todas las entidades sanitarias, además de consolidar los procedimientos de actuación acotados a cinco minutos, para llegar, en 2020, a las 100.000 personas supervivientes, al doblar el 38 por ciento actual de Estados Unidos, tasa que en España situó en el entorno del 20-25 por ciento.

En respuesta a una pregunta de Acta Sanitaria, Perales Rodríguez de Viguri explicó que uno de los problemas para reconocer la parada en domicilios y espacios públicos es que la respiración puede ser agónica y confusa, duda que se puede salvar con el envío de un audio grabado a los servicios asistenciales o al poner la mano en el abdomen y no percibir los movimientos propios de la respiración.

Finalmente, este ponente solicitó una “ley del buen samaritano”, con la que se exima de responsabilidad legal a las personas que realicen la RCP, sean profesionales sanitarios o no, con lo que se eliminaría el miedo a intervenir ante una parada cardíaca.

En el filo de la vida

La presentación de esta estrategia concluyó con una demostración del SAMUR similar a las que se hacen en colegios y otros lugares públicos y privados.

Durante la misma, el equipo de Ervigio Corral, que es el responsable de formación de SAMUR-Protección Civil, explicó la manera adecuada de realizar una resucitación.

Ante una persona que dejó de respirar, explicaron los especialistas, empieza el riesgo de que se pare el corazón con riesgo de daño cerebral por falta de oxígeno y fallecimiento. Entonces, procede cerciorarse de que la persona está inconsciente y de que, efectivamente, no puede respirar, al no notar aire que salga por la boca al aproximar la mejilla de la persona que realiza la intervención, ni apreciar movimiento respiratorio al poner la palma de la mano por encima de la punta del esternón de la víctima.

Empieza en ese momento una acción que no debe demorarse nunca más allá de los primeros cinco minutos a partir del instante en el que la persona perdió la consciencia y dejó de respirar. Con una posición de rodillas separadas para servir de base, el voluntario debe trazar un eje vertical que vaya de la unión de sus dos manos hasta un espacio equidistante entre los dos pezones de la víctima, por encima de unos tres o cuatro dedos de grosor por encima del citado esternón.

Desde esa posición, se procede a cargar el peso del cuerpo para hundir unos cuatro o cinco centímetros en el tórax de la víctima el bloque que forman las dos manos con los dedos entrelazados, palma sobre dorso y con punto de apoyo en la parte de la palma de la mano inferior por el lado en que se une a la muñeca. Todo ello con una cadencia que debe ser levemente inferior al segundo o como resultado de decir 1002, 1003, 1004 y 1005, con vuelta la inicio.

A pesar de las resucitaciones espectaculares que se ven en las películas, el objetivo de la RCP no es que el corazón vuelva a funcionar de forma prodigiosa, sino aguantar a la persona hasta que acuda la asistencia, dado que la RCP permite que el oxígeno llegue al cerebro al proceder a la compresión y liberación manual del corazón, con lo que se pueden minimizar y hasta anular posibles daños en el órgano supremo.

Como explicó el especialista en resucitación, la maniobra debe ser continuada todo el tiempo necesario, a pesar de su exigencia física; aunque se puede hacer por turnos, si hay más personas en el lugar, además de poder practicar el boca a boca simultáneamente.

Aunque este profesional advirtió de que una vez colocadas las manos para la RCP no deben ser cambiadas en su punto de presión. A ello, añadió dos éxitos en resucitación recientemente confirmados por la recuperación de una mujer de 70 años y la de un varón que fue salvado en una autovía radial de Madrid, con el resultado de obtener el alta a las dos semanas y sin daño neurológico alguno.

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