Punto de vista en defensa de la actuación independiente de AMYTS

La perversión (inversión) de la política

En su defensa de la actuación sindical de AMYTS, de la que es miembro destacado, el autor publica en la web del sindicato médico su preocupación por la perversión que está sufriendo la actuación política, al considerar excluyente cada grupo del resto de quienes no piensan igual. 

Hace unos días, en una de las múltiples ocasiones en que desde algunos sectores se ha acusado a Amyts de politización, tuve una breve conversación con un compañero al respecto. Y no por su actitud, que fue de diálogo constructivo, sino por la propia dinámica de lo que estábamos hablando, acabé con una convicción muy profunda: la política actual, la política partidista que conocemos, está profundamente pervertida y ha llegado a creerse criterio absoluto de la realidad.

Voy a tratar de explicarme porque creo que se trata de un gravísimo problema de nuestra sociedad. En el fondo es el germen del totalitarismo que tanto tememos, que tememos que alguien se considere en posesión absoluta de la verdad y todos los demás deban rendirle culto y pleitesía; de lo contrario, quedan excluidos del debate político simplemente por no pensar igual.

Gestionar la convivencia

En nuestra política partidista actual se está produciendo una peligrosa inversión: cada partido político hace su propia lectura de la realidad y ante ella tienen que someterse los ciudadanos

Uno entiende la política, sobre todo en un contexto democrático, como la actividad humana dirigida a gestionar la convivencia de numerosos ciudadanos con diferentes perspectivas y puntos de vista. Es la realidad plural la que se impone y la política debe responder ante ella. Desde esa comprensión, podríamos juzgar la actividad política en función de cómo da respuesta a esa convivencia plural.

Pero en nuestra política partidista actual se está produciendo una peligrosa inversión: cada partido político hace su propia lectura de la realidad y ante ella tienen que someterse los ciudadanos; en caso contrario, estos ciudadanos serán despreciados y excluidos de su espacio de representación. Cualquier discrepancia que expresen será considerada como tendenciosamente política y menospreciada. Los partidos se convertirían en jueces de la legitimidad del pensamiento de los ciudadanos, según éstos se expresen en un sentido u otro, socavando con ello el verdadero diálogo político y lesionando gravemente la convivencia. Como estamos presenciando.

Un AMYTS independiente

AMYTS, como organización plural, espejo en ese sentido de la sociedad, centra su causa en la defensa y adecuado reconocimiento del ejercicio profesional del médico

El AMYTS que yo conozco, y que trato de construir con mi actividad, no rinde culto ni pleitesía a ningún partido político ni a ninguna de sus ideologías. Como organización plural, espejo en ese sentido de la sociedad, centra su causa en la defensa y adecuado reconocimiento del ejercicio profesional del médico. Y sabe que el centro de su actividad no es la representación política de ninguna ideología, sino de los derechos y capacidades de los profesionales.

Y sí, eso supone, en un sistema sanitario en el que predomina claramente la gestión pública, una tarea crítica -incluso enfrentamiento- con el gobierno que corresponda. Es nuestro empleador, es con quien tenemos que negociar y llegar a acuerdos, y a quien tenemos que denunciar y confrontar ante lo que consideremos como abusos y excesos hacia los profesionales. Ciertamente es dura la tarea de gobierno porque quien la asume es quien toma las decisiones y, por el contrario, es fácil la tarea de la oposición, que puede plantear alternativas sin un excesivo compromiso con su ejecución. Eso lo sabemos y ocurre en todos los ámbitos de la vida.

Compromiso social

Creo que es un compromiso para toda la sociedad promover la convivencia y el enriquecimiento mutuo, y revertir la perversión de la política. No podemos dejar la sociedad, nuestra vida, en sus manos sin ejercer una dura, pero constructiva crítica sobre ella. Es tares de [email protected] hacer posible el diálogo y la convivencia. Y no seguir los dictados de la perversión política.

Volviendo al tema del título, yo lo tengo claro: #YoNoMeDejoRadicalizar #NiPorUnosNiPorOtros. Ni por los totalitarismos de la derecha, ni por los de la extrema derecha, ni por los de izquierda, ni por los de extrema izquierda. Sólo me dejo “radicalizar” por la defensa de las personas y, en mi actividad en AMYTS, por la defensa de [email protected][email protected] Y, con ello, de mis [email protected] cuando sufren por enfermedad.

Así que hay queda la invitación: no nos dejemos radicalizar, no nos dejemos manipular por las técnicas de marketing de los partidos e ideologías; recuperemos la iniciativa social y política como ciudadanos; aprendamos y fomentemos el diálogo constructivo entre todas las posiciones. Eso es construir sociedad. Lo contrario, destruir la sociedad y pervertir la política.

Miguel Ángel García Pérez

Médico de Familia, doctor en Medicina, máster en Bioética y Derecho. Secretario CESM de Estudios Profesionales

1 Comentario

  1. Mari Carmen Gomez says:

    Muy buena reflexión y argumentación,sinceramente creo que es la única manera de hacer lo correcto,es lamentablemente el giro que está está dando la sanidad en nuestro país,en muchas Comunidades Autónomas lo venimos sufriendo ya muchos años,con la pandemia ,la cosa se ha agrava.
    Tenéis todo mi apoyo