Punto de vista la consulta del Dr. Casado

La Pandemia de Miedo. La Pandemia de salud

Los chavales de 14 años que ingresan en mi cupo desde pediatría suelen tener historiales de miedo. ¿Es eso lo que queremos?
Hemos sanitarizado la infancia y probablemente nos hayamos pasado varios pueblos.
Quizá todos los sanitarios deberíamos reflexionar más sobre lo que hacemos

Un compañero pediatra me ayudaba estos días a reflexionar sobre la medicalización de la infancia, el proceso de hiperdiagnóstico e hipertratamiento que «sanitariza» la vida de muchas familias. Una situación compleja que aúna por un lado una gran demanda social de cuidados y por otra una gran oferta de servicios sanitarios (programas de vacunación, programas de niño sano, de consultas de revisión, chequeos, informes, etc…).

Pero miremos donde miremos el mundo sanitario participa en la epidemia de miedo que afecta a las sociedades occidentales. Un miedo que espolea el consumo de todo tipo de bienes y servicios y que en épocas de crisis llega hasta el paroxismo.

La sanidad se desborda por la enorme presión de masas de personas enfermas cada vez más envejecidas y con situaciones más complejas a las que se suman muchedumbres de personas sanas cada vez más preocupadas por su salud. La tecnología empuja a su manera facilitando a unos y a otros todo tipo de aparatos biométricos capaces de cuantificar cada vez más variables que inevitablemente producirán la correspondiente preocupación a su usuario cuando se salgan de los rangos estipulados.

¿Quién nos quitará el miedo?

Probablemente la tecnología. No. O al menos no del todo. Si no recuperamos la confianza en otras personas que sean referentes para nosotros, y en última instancia en nosotros mismos, seguiremos delegando la responsabilidad de cuidarnos. Seguiremos sintiéndonos desvalidos. Seguiremos teniendo miedo.

Intuyo que los profesionales sanitarios tenemos algo que decir al respecto. Pero a día de hoy parece que estamos confundidos y a veces, sin querer, espoleamos los miedos de la sociedad en lugar de ayudarla a recuperar su autonomía y soberanía personal. Puedo estar equivocado, pero cada vez el ciudadano medio es más dependiente de los servicios sanitarios y cada vez tiene más miedo ante cuestiones inherentes al propio proceso de vivir.

Tal vez habría que hacer caso a Alex Jadad y desatar una pandemia de salud. Sin duda será necesario reflexionar sobre nuestros valores para poder acercarnos mejor a la realidad de la salud y la enfermedad y dejar de ser manipulados por corrientes de mercado que buscan su correspondiente beneficio.

Nota. Este es el comentario, de este viernes, recogido en el blog de la Consulta del Dr. Casado

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

2 Comentarios

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    …O «MEDICALIZACIÓN SIN FRONTERAS»
    Lo de alarmar a los distintos sectores ciudadanos de nuestra sociedad no es algo nuevo. Con ello, bajo mi punto de vista, el colectivo médico consigue mantener una plantilla profesional desproporcionada, además de hacer de nuestra sanidad un pozo sin fondo, ávido de innecesarios recursos y medios.
    Nuestros galenos, muchos de los cuales ven su profesión como un negocio o el resultado de una inversión, no tienen escrúpulos para hacer llegar a la sociedad mensajes consumistas de recursos sanitarios, no siempre justificados, ni pertinentes.
    Nadie pide ninguna responsabilidad por ello. Ni se imponen unos protocolos que frenen tanto «endiosamiento» y falta de sentido común.

  2. ADR says:

    Luchar contra los excesos sanitarios es ser antisitema, contracultural, conflictivo y outsider, aunque se tenga el apoyo de la evidencia científica y el mantra del ahorro de costes. Es luchar contra el corporativismo (autogeneramos demanda para justificar nuestros puestos de trabajo), ir en contra del negocio lucrativo (Big Pharma, medicina privada), ir en contra de las corrientes promovidas por «expertos» a los que les persigue la codicia y «prestigio» en congresos y publicaciones con conflictos de interés. La medicalización de la infancia que nos menciona Salvador Casado es sólo una pequeña muestra de lo que ya Ivan Illich nos había descrito en los años 70 del siglo pasado.

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