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La oportunidad digital de la sanidad

— Madrid 23 Sep, 2016 - 3:32 pm

portad-la-oportunidad-digital-de-la-sanidadLa sanidad digital, un término paraguas que engloba diferentes nuevas tecnologías y modelos asistenciales, “lejos de ser algo futurista, es un fenómeno actual y en alza”, explica el doctor José Antonio Martín; este experto en e-health y nuevas tecnologías ha publicado La oportunidad digital de la sanidad, editado por la Fundación Ramón Areces.

“A la vista de lo que ha ocurrido en otros sectores de actividad, como los casos de Uber o Airbnb en el turismo, esta revolución quizá sea imparable. La industria sanitaria, tan estable durante tantas décadas en los modelos de negocio dominantes, sufrirá una revolución similar. En el futuro, aunque hoy parezca improbable, puede que algunas de las grandes empresas de provisión sanitaria no tengan camas hospitalarias, ni quirófanos, ni consultas físicas; que en sus plantillas tengan tanta importancia nuevos perfiles, por ejemplo científicos de datos o expertos en usabilidad, como médicos o los enfermeros. Esto supondrá un desafío para las organizaciones y profesiones sanitarias de hoy, que deberán defender su posición, pero también una gran oportunidad para estos y para nuevos actores en el mercado sanitario. Además, el consumidor y el paciente verán ampliada la diversidad de servicios disponibles y de canales a través de los que éstos pueden distribuirse”, expone el autor.

Defiende Martín que “la entrada de la sanidad en la era digital obligará a revisitar la consulta médica: cómo se agenda y conduce, cómo se captura, explota e integra la información que se genere”.

Para este experto en e-health, “la digitalización de la sanidad es un imperativo, pero también una oportunidad”. “Una oportunidad par los sistemas públicos de salud, que pueden lograr grandes mejoras de accesibilidad y de eficiencia con la incorporación de canales digitales de prestación. Una oportunidad para las organizaciones que intervienen en la industria sanitaria, que pueden mejorar su posición competitiva mediante la utilización de canales digitales en sus procesos de negocio, especialmente en la atención de pacientes. Una oportunidad también para el médico, que dispondrá de nuevos datos y herramientas para el diagnóstico y el seguimiento de pacientes, añadiendo a su arsenal terapéutico la ‘prescripción digital’ (la prescripción de apps y de dispositivos de monitorización remota, de modo similar a como se prescriben medicamentos u otras terapias)”, concreta.

Estas nuevas herramientas –por ejemplo de telemedicina y gestión de pacientes crónicos en remoto- estén expandiéndose con fuerza por Estados Unidos y en países emergentes, mientras en Europa sea mucho más lenta. “En nuestro medio, la velocidad de adopción de estos nuevos formatos de atención sanitaria dependerá en gran medida de la actitud del Regulador y del sistema público, pero también de las acciones de los actores privados que participan en el sector, de los médicos y de los consumidores”, explica Martín.

La aparición de nuevos formatos asistenciales es positiva para el consumidor y el paciente, asegura, que dispone de nuevas opciones para resolver sus necesidades –de preservar su salud, de manejar su enfermedad- y, probablemente también, deseable desde un punto de vista macroeconómico, por aumentar la intensidad de la competencia en los mercados sanitarios, que puede resultar en un mayor valor de los servicios (mejores resultados de salud para un nivel determinado de coste o gasto sanitario, o viceversa). En este punto, el autor del libro recuerda cómo la sanidad representa en torno al 10 por ciento del PIB de un país desarrollado, por lo que “cualquier mejora también representaría un importante ahorro en los costes”.

Para el autor del libro, esa digitalización también hace avanzar la ciencia médica, para lo que pone como ejemplo las nuevas vías para investigar y diagnosticar la enfermedad a través del Big Data. Al mismo tiempo, advierte que “los formatos digitales son complementarios de los presenciales” y defiende que “no es concebible una atención sanitaria exclusivamente remota (igual que pronto no lo será lo contrario). “En el futuro nos encontraremos con una combinación de ambas vías, especialmente en el manejo de enfermedades crónicas”, vaticina.

Explica Martín que, aunque la tecnología posibilita esos nuevos modos de trabajar en medicina desde hace mucho tiempo, en este momento confluyen varios factores que invitan a pensar en que la transición puede estar en ciernes: “De un lado, la consolidación progresiva de la visión de que los servicios tienen que demostrar aumentos de valor (cociente entre resultados asistenciales y costes) se está empezando a reflejar en la regulación y en los mecanismos de pago, que tradicionalmente habían favorecido el aumento de la actividad en esquemas de pago por servicio. Este cambio favorece el crecimiento de modelos de provisión basados en la prevención primaria y secundaria y en la gestión activa de la enfermedad crónica. De otro, la revolución digital, con el aumento de la conectividad de banda ancha, el crecimiento exponencial del tráfico de datos, la aparición de nuevas modalidades de comunicación (entre personas, entre éstas y máquinas y de las máquinas entre sí) y de tecnologías como el Big Data, el Internet de las Cosas y la computación en la nube. Una revolución que está transformando industrias y cadenas de valor y que en los últimos años se asoma a la provisión sanitaria, con la irrupción de nuevos tipos de competidores”, apunta.

Martín hace referencia a un reciente artículo que se preguntaba si ‘el auto-cuidado es la nueva sanidad’. En él se habla de cómo el consumidor, en este caso el paciente, ha ganando poder gracias a las herramientas digitales de las que este dispone para cuidar de su salud y de su enfermedad.

La silla de Marañón

El autor del libro recuerda la respuesta que dio el doctor Gregorio Marañón cuando le preguntaron cuál era el instrumento más importante con el que contaba un médico. “La silla”, dijo entonces. “Esa silla, que permite al médico observar, escuchar e interrogar al paciente” describe Martín. “Con la tecnología hoy disponible, esa silla de Marañón, que siempre será importante, puede no estar en el mismo lugar en el que se encuentra el paciente. Los encuentros médico/paciente pueden no ser presenciales sino remotos, a través de videoconferencias o chat, por ejemplo. Pueden también ser asíncronos, mediante intercambios de mensajes por correo electrónico o por redes sociales. Puede incluso que no sean encuentros directos como tales, sino situaciones en las que un médico, o una aplicación informática, reciban datos de un paciente capturados a través de sensores corporales o diversos dispositivos conectados mediante una red de telecomunicaciones, y deban –médico o algoritmo- interpretar la información y decidir sobre un curso de acción. Todas estas formas de comunicación entre médicos y pacientes, y otras aún más sofisticadas, existen hoy y están siendo aplicadas en entornos asistenciales reales. La medicina remota todavía tiene tintes exóticos y despierta recelos por unas hipotéticas deshumanización de la asistencia y menor calidad y eficacia de los servicios. Pero en el futuro será en muchos casos una silla virtual, que permitirá al médico llegar al paciente desde lugares distantes y establecer con él nuevos tipos de conversaciones, más frecuentes que en la actualidad y que añadirán nuevos elementos par establecer el diagnóstico y el tratamiento”, concluye José Antonio Martín.

Título: La oportunidad digital de la sanidad
Autor: José Anonio Martín
Edita: Fundación Ramón Areces