El mirador la obesidad es un problema social y no médico, pues no es una enfermedad

A problemas sociales, respuestas políticas. Contra la gordofobia en la sanidad y en la sociedad

En su análisis de la realidad, el autor realiza un auténtico alegato contra la gordofobia pues se trata de buscar a la obesidad una solución médica, como si fuera una enfermedad,  cuando en realidad es un problema social que requiere una solución política y, al medicalizarla, se está contribuyendo a mantener una sociedad injusta, pues de evita la respuesta política.

En el BMJ ¿Es la obesidad una enfermedad?

En el British Medical Journal, BMJ, en la sección de debate, se publicó en julio de 2019 un texto sobre si la obesidad debería ser o no ser considerada enfermedad: «Should obesity be recognised as a disease?» https://www.bmj.com/content/366/bmj.l4258.full

En El País (BuenaVida) ¿Es la obesidad una enfermedad?

Una periodista de El País, Kristin Suleng, preparó un reportaje al respecto y me hizo una serie de preguntas, también a otros profesionales, y lo publicó en agosto de 2019, en BuenaVida, como “¿Es la obesidad una enfermedad? Varios expertos analizan si el exceso de acumulación de grasa debe considerarse mucho más que un factor de riesgo para la salud”
https://elpais.com/elpais/2019/08/15/buenavida/1565854580_718050.html

Las preguntas de la periodista de El País, Kristin Suleng (KS) y mis respuestas (JG)

P1- KS. ¿La obesidad debe considerarse una enfermedad? ¿Por qué?

R1- JG. A veces la obesidad es parte de una enfermedad propiamente dicha, como en la enfermedad de Cushing, pero en la mayor parte de los casos la obesidad no es una enfermedad, como no es una enfermedad el hambre que mata a tantas personas. Lo que sea enfermedad depende en mucho de un consenso social, con puntos de vista muy diferentes, como demuestra este estudio en Finlandia https://bmjopen.bmj.com/content/bmjopen/2/6/e001632.full.pdf

La ampliación del campo de «enfermedades» es un abuso médico, una expropiación de la salud, y conviene la moderación al respecto de definir enfermedad, factor de riesgo y salud, un campo de frecuente abuso médico http://www.gacetasanitaria.org/es-uso-abuso-del-poder-medico-articulo-13101092

Al definir obesidad como enfermedad nos adentramos en el campo de la biometría, de la definición de la salud según parámetros biológicos que los médicos controlan a voluntad y con poco fundamento científico. Por ello muchas personas sufrirán al ser convertidas en enfermas y no se compensará con ningún beneficio tal exclusión http://www.nogracias.eu/2019/04/09/como-evitar-la-definicion-comercial-y-reduccionista-de-las-enfermedades-vision-generalista-independencia-y-participacion-de-ciudadanos/

P2- KS. ¿Qué tipo de efectos tendría considerar como enfermedad la obesidad? ¿Afectaría a la actitud de las personas obesas y a su estigma social?

R2- JG. El principal problema es que la categorización de obesidad como enfermedad legitimaría tratamientos agresivos, con medicamentos y cirugía, que muchas veces carecen de fundamento científico y que en algún caso han producido miles de muertos, como nos recuerda la historia del benfluorex en Francia (y en otros países) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2811%2960334-6/fulltext

Y esta es una historia repetida en la obesidad, con decenas de medicamentos retirados por problemas graves de efectos adversos https://www.sefap.org/2017/06/06/nuevos-medicamentos-para-adelgazar-solucion-o-nuevos-problemas/

No es sólo el estigma de ser declarado «enfermo», que también, sino el condicionamiento antropológico que conlleva, tras el diagnóstico de enfermedad, a la espera-exigencia de tratamiento.

P3- KS. ¿Cuál es la tipificación en España? ¿La considera adecuada?

R3- JG. En España el abordaje de la obesidad es folklórico y corrupto. Es decir, producto de la financiación por las industrias de la nutrición a las sociedades «científicas» que se relacionan con la obesidad y que llegan a «consensos» y «guías» sin ciencia , y con poca ética.

Para muestra, la infiltración de Coca-Cola https://www.foodretail.es/trendrinks/coca-cola-salud-dinero-obesidad-azucar_0_1252374773.html

Por consecuencia lo que se hace en clínica y salud pública es generalmente dañino. Es una medicalización en que se pierden cientos de miles de horas de profesionales y se inician «cascadas» peligrosas que pueden dañar a las personas. Por ejemplo, el centro de la atención es la «báscula», también «la dieta» y los «kilos», que se convierten en la clave cuando sabemos que la clave está en la actividad física.

P4- KS. Los partidarios de tipificar la obesidad como enfermedad lo justifican por el hecho de que el exceso de grasa corporal acumulada puede comprometer la salud de modo adverso, y por su origen genético. ¿Comparte esta consideración?

R4- JG. Los humanos estamos hechos para acumular grasa para resistir las épocas de restricciones, pues venimos de cientos de miles de años en que comer era el objetivo casi exclusivo diario, y cuando había comida había que comer hasta hartarse, que luego seguirían horas y días de escasez. La evolución se ha «topado» ahora con la presencia especialmente del azúcar, de los azúcares, y con la restricción de la actividad física, y lo lógico es esperar obesidad.

La categorización de obesidad como enfermedad legitimaría tratamientos agresivos, con medicamentos y cirugía, que muchas veces carecen de fundamento científico

Por supuesto, la obesidad, sobre todo la obesidad mórbida, es perjudicial, pero lo perjudicial es relativo.

Por ejemplo, entre los 40 y 85 años, se reduce la expectativa de vida 0,7 años por obesidad, 1,6 años por hipertensión, 2,1 años por ser pobre, 2,4 años por sedentarismo, 3,9 años por diabetes y 4,8 años por fumar https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(16)32380-7/fulltext

Cuando se valora apropiadamente el riesgo cardiovascular son más importantes el aislamiento y la soledad social que la obesidad y la hipertensión https://heart.bmj.com/content/102/13/987#ref-2

Los estudios sobre el impacto de la obesidad en la salud están muchas veces sesgados pues, en el campo de la investigación nutricional epidemiológica en salud, hay mucha basura https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jcsm.12378

Por último, no es que no haya factores genéticos y personales en la obesidad, pero la relación con el entorno es clave https://blogs.bmj.com/bmj/2017/10/24/fiona-sim-obesity-personal-responsibility-or-environmental-curse/

P5- KS. En alguna ocasión, usted ha señalado que la obesidad no es un problema médico ni que debe resolverse con intervenciones sanitarias, y atribuye al origen del problema la problemática de la pobreza (las capas más deprimidas son las que más sufren la obesidad). ¿Por qué?

R5- JG. Sí, efectivamente, así lo he recogido por ejemplo en “Obesos del mundo uníos. Contra el estigma y la discriminaciónhttps://www.actasanitaria.com/obesos-del-mundo-unios-contra-el-estigma-y-la-discriminacion/

En los países desarrollados lo más importante es ver la obesidad como un problema político y no médico, como ya lo ven incluso en The Economist https://www.economist.com/britain/2018/05/31/as-rich-children-slim-down-poor-ones-are-getting-fatter

Los ricos son delgados, tienen la dentadura arreglada y perfecta, no fuman, beben poco y buen vino, comen abundantes legumbres, frutas y verduras, hace ejercicio, tienen hijos y nietos, beben agua del grifo,…y sobre todo controlan sus vidas y destinos.

Los estudios sobre el impacto de la obesidad en la salud están muchas veces sesgados pues, en el campo de la investigación nutricional epidemiológica en salud, hay mucha basura

El Atlas de la Obesidad es el Atlas de la Pobreza, de quienes no controlan ni sus vidas ni su destino. Le sugiero ver este documental, sobre todo desde el minuto 19: https://www.youtube.com/watch?v=EUiVIRDIxJo&index=2&list=PL1E9FB17DB4FBEDC1

Uno de los entrevistados dice algo así: “para saber el IMC (índice de masa corporal) de una persona no necesito saber su peso y su talla, solo necesito saber su dirección/casilla de correo”.

La geografia de los pobres es la geografía de la comida basura. La pobreza (y la inequidad que la provoca) está asociada a la obesidad (y a la diabetes tipo 2) https://www.semfyc.es/grupos/obesidad-determinantes-sociales-de-la-salud-y-entornos-obesogenicos/

Por último y muy importantes, las intervenciones clínicas (con pacientes, en la consulta) están destinadas al fracaso, como se ha demostrado reiteradamente. Al cabo de los años los pacientes, en general, recuperan el peso perdido, y todo lo hecho es absurdo. “En la obesidad la probabilidad de conseguir y mantener el peso normal es de 1 cada 210 varones y 1 cada 124 mujeres. En la obesidad mórbida, de 1 cada 1.290 varones y 1 cada 677 mujeres” https://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/AJPH.2015.302773

Lo práctico es ir a los determinantes sociales, a la salud pública, a las condiciones en que viven las personas, a la política https://escholarship.org/uc/item/98g6f3xd

Por cierto, también fracasan las iniciativas en las escuelas https://www.bmj.com/content/360/bmj.k211 pero también se sigue promoviendo este tipo de «prevención», con muy buena intención pero sin efectividad.

P5- KS. ¿Qué diferencias supone considerar la obesidad como factor de riesgo o como enfermedad?

R5- JG. En ambos casos se medicaliza el problema, la diferencia es puramente semántica. En ambas se carga al individuo con un peso que corresponde en mucho a la sociedad https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1001990

La deriva de la prevención hacia los factores de riesgo es una deriva destructora de la prevención http://equipocesca.org/the-concept-of-prevention-a-good-idea-gone-astray/

P6- KS. ¿A qué factores atribuiría la aparición de este debate en torno a la tipificación de la obesidad?

R6- JG. Me temo que a intereses espurios, tanto de médicos, clínicas de obesidad, académicos e investigadores como de toda la fauna de «divulgadores científicos» de la nutrición, que sobre-abundan y dogmatizan sin parar. Creo poder vaticinar, además, más medicamentos para la obesidad

P7- KS. ¿Cómo valora que la OMS (Organización Mundial de la Salud) se refiera a la obesidad como ‘epidemia del siglo XXI’?

R7- JG. La OMS es una entidad lamentablemente desacreditada que puede decir hoy una cosa y mañana la contraria, y que no tiene por objetivo la mejora de la salud de las poblaciones.

En vez de esa frase ridícula, la OMS debería decir que «la obesidad es el síntoma de la desigualdad», y elaborar políticas contra la inequidad y la desigualdad. Por otra parte, la OMS debería promover el abordaje desde la salud pública, como este ejemplo https://bmcpublichealth.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12889-017-4081-6

En este sentido la OMS hace el juego a los políticos e industrias que llevan la obesidad al campo clínico, excluyendo sus responsabilidades.

En síntesis: “En los países desarrollados lo más importante es ver la obesidad como un problema político y no médico”

En los países desarrollados lo más importante es ver la obesidad como un problema político y no médico, destaca el médico Juan Gérvas. “El atlas de la obesidad es el atlas de la pobreza. La pobreza, y la inequidad que la provoca, se asocian a la obesidad y a la diabetes tipo 2. Las intervenciones clínicas están destinadas al fracaso. Al cabo de los años los pacientes, en general, recuperan el peso perdido. Lo práctico es ir a los determinantes sociales, a la salud pública, a las condiciones en que viven las personas. La OMS debería decir que la obesidad es el síntoma de la desigualdad, y elaborar políticas contra la inequidad y la desigualdad. Además, debería promover el abordaje desde la salud pública. Además, en el sector sanitario hay un claro estigma ‘antiobesidad’ con graves repercusiones en la salud de las mujeres. La obesidad, más que un problema que ponga en riesgo la salud, es un problema que pone en riesgo la dignidad y los derechos humanos», concluye Gérvas”
https://elpais.com/elpais/2019/08/15/buenavida/1565854580_718050.html

NOTA FINAL

En realidad, la obesidad es sólo una consecuencia más de la pobreza, por más que todavía podamos encontrar alguno obeso rico en las sociedades desarrolladas (cada vez es más excepcional)

En el sector sanitario hay un claro estigma anti-obesidad que tiene graves repercusiones, especialmente en la salud de las mujeres; basta echar un ojo a este texto de dos feministas antropólogas gordas que revisan la cuestión al tiempo que hacen auto-antropología “Stigma in Practice: Barriers to Health for Fat Women https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2016.02063/full

Como decimos (Mercedes Pérez-Fernández y yo): «La obesidad, más que un problema que ponga en riesgo la salud es un problema que pone en riesgo la dignidad y los derechos humanos». Lo mismo dicen en el “European Size Liberation Manifiesto” al reivindicar la belleza, la dignidad y la salud de quienes «tienen kilos de más» “We believe that people of all sizes are fully entitled to human respect and dignity. We believe that everyone has a right to freely live in the body they have” https://befrielsesfronten.files.wordpress.com/2016/03/european-size-liberation-manifesto.pdf

El Orgullo Gordo es un movimiento que reivindica justo esto, contra la gordofobia https://www.yorokobu.es/contra-la-gordofobia/

«Gorda», con «puta» y «malfollada» componen la tríada de insultos favoritos de los trolls en redes sociales. Para las mujeres, claro. Y ya si eres feminista, acabáramos https://www.eldiario.es/micromachismos/gorda-comentarios-Solo-resultas-desagradable_6_937966202.html

En realidad, la obesidad es sólo una consecuencia más de la pobreza, por más que todavía podamos encontrar alguno obeso rico en las sociedades desarrolladas (cada vez es más excepcional). Por ello, es injusto transformar a la víctima en culpable, y hacer creer a los pobres y a los obesos que lo son porque no tienen «hábitos saludables» (porque tienen «malos estilos de vida»). Los pobres y obesos no hacen alimentación saludable, ni ejercicio físico, porque no tienen expectativas vitales, por desesperanza, además de por las carencias de todo tipo que suponen la pobreza y la obesidad.

Por supuesto que hay que ayudar al individuo a enfrentarse a la pobreza (y es algo que NO deberíamos hacer los médicos como profesionales durante el encuentro clínico) y también hay que ayudar al individuo a enfrentarse a la obesidad (y es algo que NO deberíamos hacer los médicos como profesionales durante el encuentro clínico); para ello se precisan habilidades y formación de la que carecemos los médicos. La «epidemia» de obesidad es un problema político, y bien lo demuestra el fracaso del enfoque individual https://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/AJPH.2015.302773

Al medicalizar la obesidad, al aceptar que es una enfermedad, de incumbencia de médicos y enfermeras, estamos tirando millones de horas de trabajo y millones de euros y millones de expectativas de pacientes, y estamos colaborando en mantener una sociedad injusta haciendo creer que no es la injusticia y la falta de equidad el problema sino «los malos estilos de vida».

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

3 Comentarios

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    TOTALMENTE DE ACUERDO. PURO SENTIDO COMÚN.
    Una vez más se lanza un poco de aire puro en nuestra sanidad. El autor del comentario anterior no puede ser más claro y conciso.
    No me puedo creer que tanto sentido común pueda provenir de un médico, cuando el resto de sus colegas, o, cuando menos, la mayoría, opinan lo contrario.
    Mi felicitación, por la valentía y claridad de ideas.

  2. david says:

    Lamento discrepar con el artículo. La obesidad sí es una enfermedad y asé se recoge en las guias internacionales que como profesionales sanitarios tenemos que conocer y cuyas advertencias intentar seguir.La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como obesidad valores de IMC, iguales o superiores a 30 kg/m².2​ Me sorprende que el Dr. Gervás no esté de acuerdo. Le animo a que se lo comunique a las autoridades sanitarias pertinentes. Estoy absolutamente de acuerdo sobre la necesidad de no estigmatizar a los pacientes obesos así como no lo tenemos que hacer con aquellos que situándose en la delgadez extrema, se tildan de «anoréxicos»
    Luego el decir que los estudios estadísticos están sesgados y que la OMS «está desacreditada» constituyen opiniones personales y no hechos. El «gordo feliz y saludable» no existe La obesidad abre la puerta a la sobrecarga estructural, al síndrome metabólico, a la diabetes, Dr. Gervás. Tan solo como ejemplo, el paciente obeso presenta una morbilidad intraoperatoria muchas veces inaceptable y casi siempre, complicaciones intra y pos-operatorias.
    Todo el artículo es un esfuerzo loable para la dignificación del paciente obeso pero eso no se puede llevar a cabo tildando la anti- obesidad de moda y la obesidad de problema social.
    Ser obeso representa para el paciente una limitación funcional y un peligro metabólico de primer orden, se maquille como se quiera. Y sinceramente Dr. Gervás paladin de los indefensos y cruzado contra las políticas sanitarias ineficientes me temo que en un futuro cercano probablemente lea algún artículo de las mismas características esta vez lanzando anatemas en contra de las vacunas y de las farmacéuticas que se lucran con ellas .

  3. Juan Gérvas says:

    -gracias por los comentarios, Isidora Jiménez Rodríguez y «david»
    -creo que no hace falta el anonimato para escribir y debatir en ciencia, y por ello no entiendo lo de «david»
    -en todo caso, la historia no enseña graves errores en el uso y abuso del poder médico de definir «enfermedad»
    -sirva de recuerdo la «homosexualidad» definida infamantemente en guías internacionales y por la OMS como «enfermedad»
    -la obesidad no es una enfermedad, y su transformación en tal no añade nada positivo sino perjudica
    -en fin
    -poca solidez tienen los argumentos de «david» cuando precisa la coletilla sobre vacunas
    -se lo dice alguien que es miembro del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) desde 2012 y miembro de la Comisión de Vacunas de la Red Española de Atención Primaria (REAP) desde 2013
    -un saludo juan gérvas

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