Punto de vista la consulta del doctor casado

La medicina emergente

Por su interés, recogemos el último comentario del doctor Salvador Casado que. frente al incremento de los medios tecnológicos en la asistencia sanitaria, reclama la presencia de las personas, especialmente en las situaciones graves. 

En esta época caracterizada por la transición de sociedades sólidas a líquidas, todo parece confuso. El mundo sanitario sufre convulsiones ante el aumento de la complejidad de pacientes cada vez más mayores y con más problemas de salud, por un lado, y la gran afluencia de jóvenes y personas de edad media con problemas de salud menores o de adaptación a un medio social y laboral hostil.

Para los profesionales de la salud cada día que pasa se nos hace un poquito más cuesta arriba dar la talla. La sobrecarga habitual sigue aumentando y no encontramos suficiente tiempo ni para escuchar al paciente como se merece ni para reflexionar los casos que nos llegan. ¿Solucionará esto la tecnología como algunos profetas nos anuncian?

La respuesta no es fácil. Aún no disponemos de soluciones disruptivas, a lo más parches o promesas, pero nada que ofrezca respuesta a los retos que enfrentamos.

Acompañamiento con rostro humano

Aún no disponemos de soluciones disruptivas, a lo más parches o promesas, pero nada que ofrezca respuesta a los retos que enfrentamos

Ante el sufrimiento humano parece necesario un acompañamiento con rostro humano. Lo que no está tan claro es hasta qué punto esto debe asumirlo el sistema sanitario. Por otro lado. la valoración de la complejidad en las esferas biológica, psicológica, social y existencial de la persona es algo que probablemente exceda la capacidad de una máquina por muy desarrollada que esta sea.

Seguramente veamos desarrollos de inteligencia artificial adaptados a problemas de salud menores, que sean susceptibles de ser manejados con autocuidados. Al igual que hoy todo el mundo tiene un ordenador personal en su teléfono, llegará el día en que tengamos un asesor personal que nos ayude con la gestión de pequeños problemas de salud o con procesos de patología crónica que exijan supervisión y control.

Por otro lado, no parece descabellado pensar en que cada profesional sanitario sea reforzado a su vez por un asistente personal que ofrezca ayuda tanto para el diagnóstico como para el tratamiento y la estrategia de cuidados de cada paciente.

Lo que no tengo tan claro es si los profesionales aguantarán la presión. Toda tecnología implica un coste personal. Si no se protege al profesional calibrando la presión asistencial que recibe y la dificultad y complejidad de lo que trate, es fácil que este acabe quemado o saturado. Lo estamos viendo y cada vez va a más.

Cuando uno tiene una enfermedad grave o potencialmente peligrosa, cuando uno está próximo a la muerte o ha sufrido un accidente importante, necesita ayuda. En esos casos queremos tener cerca a nuestros seres queridos y un equipo sanitario lo más excelente posible. Nadie quiere verse rodeado solo de robots, aunque cada vez tengamos más alrededor.

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

Deja un comentario