Punto de vista a la espera de una medida sobre los padres de hijos afectados por covid19

¿La lógica sanitaria-laboral de siempre u otros inventos?

A la espera de una decisión sobre lo que vaya a suceder con los padres cuyos hijos se infecten por el coronavirus, Juan Simó se recrea con las disquisiciones de los representantes gubernamentales sobre lo que podría hacerse.

A mediados de agosto proponía en este blog (aquí) que las autoridades acordaran cuanto antes una solución para los permisos que precisarán los padres de aquellos menores que pudieran acabar cuarentenados en casa tras el cierre de aulas o colegios por un brote de Covid19. Añadía que, salvo la baja laboral del caso confirmado, todo lo demás debería sacarse de la atención primaria, organizándolo de alguna forma ágil y legal, modificando para ello la normativa precisa. Como todo se deja para última hora, la ministra Celaá, de Educación, nos decía el pasado 26 de agosto, a pocos días de la vuelta al colegio, que “estamos trabajando en diversas posibilidades”. Aunque sólo citó dos alternativas para que los padres (“responsables parentales”, según ella) puedan cuidar en casa a sus hijos cuarentenados: un permiso retribuido o una baja laboral por enfermedad. No parece haber prisa alguna y a fecha de hoy, 1 de septiembre, todavía no sabemos qué se hará.

No está justificado esta especie de apuro

¿Baja por enfermedad común cuando no hay nadie enfermo? Me dirá que esto se asemeja a la baja que se dio a los trabajadores sensibles durante la primera oleada de marzo-abril. No señor, no tiene nada que ver.

La ministra también nos dice que no está justificado “esta especie de apuro que está entrando más en España que en otros países”. Quizá sea porque en otros países ya están regulados desde hace mucho tiempo este tipo de permisos y ya tienen los padres claro que todo esto está previsto. Por ejemplo, Jorge Satoca, pediatra albaceteño en Suecia, nos cuenta su experiencia al respecto en un artículo de 2018 (aquí) cuando todavía ni  se nos pasaba por la cabeza el sobrevenimiento pandémico actual. El conjunto de las prestaciones suecas relacionadas con la pandemia se puede consultar aquí. Entre las prestaciones suecas relacionadas con el cuidado de hijos en el actual contexto pandémico se encuentra un permiso retribuido en el caso de cierre del colegio que funciona desde el pasado 25 de abril. Sin embargo, aquí en España todavía a fecha de hoy “estamos trabajando en diversas posibilidades” -como dice la ministra Celaá.

La lógica sanitaria laboral de siempre

Al día siguiente, 27 de agosto, a Camil Ros, cabeza de UGT en Cataluña, le preguntaban sobre estas dos alternativas propuestas por la ministra Celaá en una entrevista también en la SER.

Para Ros, lo del permiso retribuido es un invento y la lógica sanitaria laboral indica que ha de ser una baja laboral por enfermedad. ¿Para qué nos vamos a complicar la vida inventando nada? ¿Para qué vamos a hacer nada parecido a lo que hizo y tiene en marcha Suecia desde el pasado 25 de abril? ¿No tenemos la baja por enfermedad común? Pues nada, todo cabe ahí, eso lo aguanta todo. Ya le gustaría a Suecia tener nuestra baja por enfermedad común que sirve para todo como la nuestra, debe pensar Ros.

Sin embargo, Lola Ruiz, de UGT en la Comunidad Valenciana, duda de que la baja médica sea la mejor figura legal de protección en caso de que un colegio cierre por un brote y los niños se cuarentenen en casa: “faltaría la causalidad médica si no hay nadie enfermo en casa”, indica Ruiz (aquí).

También Argimón, secretario de salud pública y director gerente del ICS, tiene claro que no procede la baja por enfermedad cuando no hay ninguna enfermedad en el caso del niño que tenga que permanecer en casa cuarentenado por un brote en el colegio. Argimón se decanta por el permiso retribuido, pues considera que la baja sobrecargará aún más el sistema sanitario y porque una baja laboral debe estar prescrita por un médico y, con toda la razón, añade: “aquí no hay ninguna condición clínica, no podemos tener a los médicos haciendo un acto administrativo, una baja no es un acto administrativo” (aquí).

Sr. Ros, pues claro que hay que inventar, no todo ha de ser “que inventen ellos”

Puesto que la protección de la salud es un derecho tan fundamental o más que el derecho a la educación invocado por Celaá, yo propongo a los padres con hijos menores cuarentenados por contagios en el cole que los dejen a las 8 de la mañana en la puerta del ministerio de Educación,

Muchas cosas ya están inventadas, la rueda, por ejemplo, no se le ocurra inventarla. Aunque en este caso quizá nos baste con copiar lo que han hecho otros. Bastaría con copiar lo que los suecos hicieron y pusieron en marcha casi desde el minuto cero de la pandemia allá por el 25 de abril. Y, como ve, sin necesidad de justificante médico alguno. Le recomiendo que entre aquí en chrome, pulse el botón derecho del ratón y elija “traducir a español”. Aprenderá mucho, como yo he aprendido, y se dará cuenta de que todo esto ya está inventado. Sólo tenemos que copiarlo. Y que la lógica a la que Ud. alude sólo es lógica para Ud.

¿Baja por enfermedad común cuando no hay nadie enfermo? Me dirá que esto se asemeja a la baja que se dio a los trabajadores sensibles durante la primera oleada de marzo-abril. No señor, no tiene nada que ver. Los trabajadores sensibles tenían enfermedad, una o más, de un elenco de enfermedades crónicas contemplado por las autoridades, y se precisaba la intervención de un médico que confirmara su presencia. Me dirá que esto se asemeja a la baja que se da a los contactos estrechos con PCR negativa de un caso confirmado en el estudio de un brote o en el ambiente familiar. Tampoco tiene que ver. En este caso, el riesgo de contagio es lo suficientemente alto para que se confine al sujeto y sea seguido de modo periódico mediante contacto telefónico o presencial, según proceda, por un profesional sanitario por si debuta con síntomas y se precisa nueva PCR para confirmar la infección. En el caso que nos ocupa no hay enfermedad alguna, por lo que no se necesita que intervenga ningún profesional sanitario. En el caso que nos ocupa sería al menor cuarentenado al que habría que vigilar no a sus padres. Por lo tanto, hay que inventar otra cosa y esa cosa debería estar ya inventada desde hace muchas semanas como hicieron los suecos.

Puesto que los hijos no pertenecen a los padres…

Pocas semanas antes del inicio pandémico, la ministra Celaá nos decía que “no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres” (aquí).

Los ultras del lenguaje inclusivo sólo lo usan cuando la inclusión desvela una buena imagen para la mujer. Por ejemplo, nunca dirán “los y las terroristas”. Esto es algo que explica muy bien Alex Grijelmo (aquí). En esa ocasión Celaá dijo “padres” y no “responsables parentales” como ha dicho ahora. ¿Quiso dar a entender que son los padres, y no las madres, quienes tienen ese sentimiento de posesión hacia los hijos? Celaá argumentó el derecho fundamental a la educación que asiste a los menores para vetar que los padres pudieran decidir a qué actividades docentes complementarias asistirían o no sus hijos. Eximió, expropió de facto, a los padres de la responsabilidad que tienen de velar por el tipo de educación que reciben sus hijos. Sin embargo, ahora Celaá sí tiene claro quién debe cuidar del menor cuarentenado en casa por un brote en el colegio. Debe cuidarlo, según ella, “una persona adulta, un responsable parental, sin duda” (en otro tiempo llamado “padre” en sentido genérico).

… que los cuide Celaá

Puesto que la protección de la salud es un derecho tan fundamental o más que el derecho a la educación invocado por Celaá, yo propongo a los padres con hijos menores cuarentenados por contagios en el cole que los dejen a las 8 de la mañana en la puerta del ministerio de Educación, o en la de sus delegaciones autonómicas o provinciales, para que la ministra Celaá los cuide mientras ellos están trabajando.

En sus propias palabras, como el derecho a la educación, el derecho a la protección de la salud “es interés del menor, es derecho fundamental y derecho constitucional del menor, lo contrario equivaldría a pensar que los menores, por serlo, no tienen derechos fundamentales, lo cual sería un absurdo y, además, ilegal”. Si esta argumentación sirvió para eximir, expropiar en la práctica, a los padres de su obligación de velar por el tipo de educación que reciben sus hijos, ¿qué motivo hay para que no se aplique en el caso que nos ocupa? Así, los padres quedarían liberados del deber de cuidar a sus hijos menores cuarentenados por un brote de Covid19 en el colegio. Que los cuide la ministra Celaá, no vaya a ser que nuestros hijos menores pertenezcan todos a ella.

¿Expectativas defraudadas?

La sensación de improvisación y de chapuza de última hora cada vez toma más cuerpo

En Valencia ya se ha publicado que la Consejería de Economía no considera esta situación como tributaria de baja laboral y tampoco contempla la concesión de un “permiso retribuido no recuperable” (aquí, aquí).

También se ha publicado que la Seguridad Social sólo cubrirá la baja del padre cuyo hijo se infecte, como ha ocurrido hasta ahora por contacto estrecho; y si un aula cierra por un brote, los padres de un hijo con test negativo no harán cuarentena (aquí). Parece que las expectativas levantadas hace menos de una semana por Celaá se están empezando a frustrar. Probablemente porque no haya dinero para para pagar todo esto.

A la vista de la evolución de los casos, el montante de lo que nos cuestan los ERTE puede que sea una broma al lado de lo que pueda suponer esto. Quizá todo acabe, como mucho, con un permiso retribuido recuperable o con un permiso no retribuido. La sensación de improvisación y de chapuza de última hora cada vez toma más cuerpo. Valga de ejemplo este minuto surrealista en el que Celaá explica como serán las clases de educación física para evitar contagios: ¡sin público! ¡Cómo me acuerdo de mis clases de educación física durante la EGB, con el graderío a rebosar de público como si de unas olimpiadas se tratara! ¡Aquellos maravillosos años!

Por cierto, ¿alguien se preocupó por lo hijos menores de las parejas de sanitarios durante el confinamiento?

Ahora nos preocupa quién vaya a cuidar a los menores cuarentenados en casa por un brote en el colegio. Pero, ¿alguien se preocupó por los hijos menores de los trabajadores esenciales que no pararon de currar durante todo el confinamiento, ni tan siquiera durante esos días de abril en los que tal confinamiento se intensificó mediante el permiso retribuido recuperable al que no pudieron acogerse estos trabajadores esenciales? Y en concreto, ¿alguien se preocupó por los hijos menores de las parejas de sanitarios durante el confinamiento? Y no fueron días, sino muchas semanas. Parejas de sanitarios con hijos pequeños que, con el país confinado (guarderías cerradas, colegios cerrados, abuelos confinados, etc.) tenían que ir forzosamente a trabajar todos los días a los hospitales, ambulancias y consultorios de urgencias, centros de salud, etc. ¿Se inventó algo para ellos? No, no, no, ¿cómo se te ocurre tal cosa?

Bastantes miles de sanitarios perdimos durante semanas por sus propios contagios, sólo nos faltaba haberles dado un permiso retribuido o una baja laboral para que cuidaran de sus hijos pequeños. Quita, quita,… ¿no tienen bastante con los aplausos?… ¡Que se busquen la vida!

Juan Simó Miñana